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La amenaza del cerco mediático persa llega a Argelia

Opinión

 

Hassan Achahbar experto marroqui en cuestiones latinoamericanas

Al leer la crónica de Said Jedidi de del 22 de septiembre en Infomarruecos sobre el péndulo televisivo llamado Al-Mayadeen, que oscila bajo la presión imperial de los Ayatolas, me acordé de otra publicada el 26 octubre de 2016, en Notilamar, bajo título “Mundo árabe: el cerco persa se estrecha”.

En la misma línea, Notilamar sacó una semblanza del tunecino-libanés Ghassan Ben Jeddou, panárabe, paniraní, castrista, chavista, sunita, chiita, maronita, a gusto de los contratantes de turno. Ben Jeddou, fundador y presidente del Consejo de dirección de Al-Mayadeen, la emisora “hezbolahiana”, expandió el negocio iraní a Venezuela a través de un convenio con la chavista Telesur. En 2016, fue galardonado con la medalla Félix Elmuza, máxima condecoración que entrega la Unión de Periodistas de Cuba (Upec).
Llámesen Al-Mayadeen, Al Manar, An-Nur, HispanTV o Telesur, el objetivo es el mismo: alcanzar la supremacía informativa a favor del imperialismo sasánida en Oriente Medio, Latinoamérica y El Caribe, y recientemente, también, en África del Norte. A continuación, les remitos ambas notas.
Hassan Achahbar

Mundo árabe: El cerco persa se estrecha
Por Notilamar 26 octubre 2016
Le decía un periodista norteamericano al colega soviético: “en Estados Unidos tenemos más libertad de expresión. Criticamos todos los días al presidente Ronaldo Reagan y no sucede nada”. Con reflejos atentos y con más determinación, el soviético le contesta: “nosotros, a Reagan no solamente lo criticamos todos los días, sino que tenemos la obligación de maldecirlo a todas horas”.
La divertida anécdota, contada por un ruso (aún soviético) durante un viaja organizado a Cuba en 1991, puede ser hoy el lema de los empleados de los medios persas o pro-persas tales como la emisora Al-Mayadeen que dirige el tunecino-libanés, Ghassan Ben Jeddou, y que transmite en árabe (hoy también en español googleado) desde Beirut, Líbano, con el inocultable objetivo de contrarrestar la hegemonía en la zona de la influyente cadena catarí Al-Jazeera, favorable a los países del Golfo.
La muy objetiva Al-Mayadeen, supuestamente creada por Ben Jeddou en 2012, se suelta las riendas descuartizándolo todo al paso hablando mal de los gobiernos árabes, pero ni un semblante de crítica le dedica al círculo de los aliados del régimen represor de los ayatolas, desde los Houthis del Yemen hasta el Hizbollah en el Líbano, incluyendo a los Talibanes de Afganistán.
En eso, sin la menor dudas, Ghassan Ben Jeddou resulta totalmente funcional a los intereses de los iraníes y juega a la perfección su juego. ¿Y quién mejor para ultrajar al enemigo, haciéndolo además en su propio idioma, que un desnacionalizado de formación sunita y educación maronita, laico en Paris y presunto converso chiita en Beirut, colocado a la cabeza de una emisora, igualmente de apátrida, financiada por el subimperialista persa?
No cabe la menor duda que la puja persa va más allá de las fronteras de un anémico mundo árabe e islámico para abarcar al continente africano, además de explorar nuevos horizontes y espacios en América Latina y el Caribe, sobre todo en aquellos terrenos abonados por los totalitarismos castrista y chavista y por sus satélites en Bolivia, Ecuador o Nicaragua.
Es cierto que el expansionismo persa en América Latina y el Caribe se ha visto frenado en los últimos años por las sucesivas crisis políticas en varios países de la zona, pero también es verdad que Teherán no ha renunciado a su pretendido afán hegemónico, manteniendo al conjunto de sus células en el seno de las comunidades religiosas locales afines, con especial enfoque en Argentina y Venezuela, gracias a suportes mediáticos propios como HispanTV, Annur y ahora el programa “Poder”.
En esta parafernalia hay que admitir que todo forma parte de un intercambio de favores entre el fascismo persa y el totalitarismo castro-bolivariano. No fue casual que el Ceo de Al-Mayadeen haya sido galardonado el pasado 3 de mayo en La Habana con la medalla Félix Elmuza, máxima condecoración instituida en 1979 por el Consejo de Estado de Cuba.
Se dijo en la oportunidad que Ben Jeddou se hizo merecedor de esta distinción, que lleva el nombre de un descendiente de palestinos, por ser impulsor de programas destinados a difundir en Medio Oriente las acciones de los gobiernos et los movimientos progresistas en América Latina.
El lanzamiento del programa “Poder” entre Al-Mayadeen y Telesur encaja perfectamente en esta perspectiva. El programa, mensual, ha sido presentado como un “espacio informativo y de análisis de producción conjunta, que buscará realizar una radiografía de los conflictos que viven las naciones tercermundistas.” (sic)
El objetivo del subimperialismo persa, con la complicidad declarada del castrismo es hacer tragar a los pueblos árabes y latinoamericanos (las “naciones tercermundistas”) el cuento de que “la nacionalidad no es una identidad determinada y que los valores (los de ellos) y los principios trascienden los continentes”.
“Telesur y Al Mayadeen han demostrado que la nacionalidad no es una identidad determinada y que los valores y los principios trascienden los continentes y que el idioma no representa ningún obstáculo”, anunciaba desde los estudios de Telesur en Caracas, la presentadora de Al-Mayadeen Wafa Saraya dirigiéndose (leyendo un texto escrito) a los “pueblos libres de América Latina”, en nombre de los “pueblos árabes y de su causa central: palestina”.
Son éstos los consabidos tópicos del expansionismo sasánida habituales al hablar “en nombre de los pueblos árabes”, instrumentalizando a medios de comunicación públicos y privados controlados por un régímen dictatorial, corrompiendo a periodistas y a todo aquel que se preste a su macabro juego entre las minorías, con el argumento de una supuesta solidaridad con Palestina.
Para la inauguración de “Poder” no podía faltar el gran invitado Ben Jeddou, quien rompió en halagos hacia los comandantes cubano Fidel Castro y venezolano Hugo Chávez, al tiempo que cargó las tintas contra los dirigentes árabes que no son del agrado de Teherán, afirmando que su emisora nació como un reflejo de los ideales de la Primaveras árabe, desviados por los “regímenes árabes que nada tienen que ver con la libertad, ni con la democracia, ni con la autodeterminación” y que “decidieron intervenir en otros países hermanos”.
Sobre el particular, Ben Jeddou abundará más todavía en otra entrevista “exclusiva” a la filial de la central de inteligencia cubana, la agencia Prensa Latina, al especificar que el programa conjunto fue idea “de Al Mayadeen y los detalles para su ejecución fueron propuestos por Telesur” (entiéndase una iniciativa coordinada entre los regímenes dictatoriales de Irán, Cuba y Venezuela).

Ghassan Ben Jeddou, medalla Félix Elmuza otorgada por Cuba
Por Notilamar 5 mayo, 2016
El periodista libanés, Ghassan Ben Jeddou, coordinador general, fundador y presidente del Consejo de dirección de la cadena televisiva Al Mayadeen, recibió en La Habana la medalla Félix Elmuza, máxima condecoración que entrega la Unión de Periodistas de Cuba (Upec).
La distinción que lleva el nombre de un descendiente de palestinos, le fue entregada durante una ceremonia por el Día Mundial de la Libertad de Prensa, el 3 de mayo, ocasión en la que el presidente de Upec, Antonio Moltó, y los directivos de medios públicos cubanos “resaltaron sus años de servicio al periodismo en defensa de los pueblos”.
La distinción Félix Elmuza fue instituida en el año 1979 por el Consejo de Estado de la República de Cuba para reconocer los méritos de los periodistas cubanos y homenajear a los extranjeros que han contribuido al conocimiento y a la interpretación de la vida en la Isla.
Según los medios de la Isla caribeña, el libanés Ben Jeddou, se hizo merecedor de esta distinción por ser impulsor de programas destinados a difundir en Medio Oriente las acciones de los gobiernos et los movimientos progresistas en América Latina.
Ghassan Ben Jeddou es “impulsor de programas que difunden la verdad de Cuba y de la Revolución Bolivariana de Venezuela, así como de los procesos democráticos, progresistas y de izquierda en América Latina”, se dijo durante la ceremonia de condecoración.

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