Cronica desde TindufCrónicasFeatured

La “autocrítica” del Polisario: Cultura de impostura

La mona aunque se vista de mona, mona se queda

 

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de argelinos de Tinduf y víctima de laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna pueda llegar.

 

Muchos de los que han creído en la “nobleza” del Polisario de reconocer sus crímenes y, sobre todo, su “voluntad política” de recompensar a sus víctimas, no van a poder contarlo. Algunos “sobrevivientes” de estas víctimas que han creído en la falacia del Polisario y su mentor argelino cuentan en comunicados a las organizaciones internacionales de derechos humanos y a la opinión pública mundial su calvario y la nueva impostura argelino-polisarista, destinada única y exclusivamente a blanquear la imagen de los dos en materia de represión y violación de derechos humanos.

La Asociación Saharaui contra la Impunidad en los campamentos de Tinduf, entre otros denunciaba hoy mismo en un comunicado, en los términos más enérgicos, lo que fue sometido Al-Salak Abaali, de secuestro, detención arbitraria, amenazas de liquidación física y trato humillante y degradante, a manos de agentes del Polisario,

Según dicha asociación, fue por instrucciones de las autoridades argelinas, el 12 de noviembre de 2022 a las diez y media de la mañana, en la frontera argelino-mauritano, al noroeste de la región de Brega, mientras intentaba ir a los campamentos en suelo argelino el activista Abaali fue sometido a detención arbitraria, tortura y trato degradante, frente a su esposa y su hija pequeña, y fue transportado en un coche de seguridad del Polisario, perteneciente al llamado Sayedat al-Karshah, a la comisaría.

El resto lo pueden imaginar…

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