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LA BRECHA DIGITAL, OTRA DIMENSIÓN DE LA DESIGUALDAD.

Tribuna

Vivimos una profunda transformación, económica, social, política y cultural, relacionada con las TIC (tecnologías de la información y la comunicación), a tal punto que podemos describir a nuestra sociedad, como sociedad RED, o sociedad de la información y del conocimiento. Se ha incorporado la desigualdad digital al catálogo de desigualdades, como son la desigualdad por género o étnica.

Cuando hablamos de brecha digital, hablamos de dos niveles: la brecha de acceso y la brecha de habilidades y competencias.

Brecha de acceso: cabe señalar que hasta el año 2000, solo el 20% de la población española había tenido acceso a internet, mientras en la actualidad, los datos demuestran que el 70% de los españoles ya tienen acceso, lo que refleja un notable progreso, aunque todavía se mantiene cierta desigualdad entre algunas zonas en el medio rural y urbano. En el caso de Marruecos, según el informe de Mobile Report 2019, el 67.7% de los marroquíes tienen acceso a la red, lejos de la media del continente africano, estipulada en 36%, por lo tanto, estamos hablando de realidades muy parecidas, entre España y Marruecos, incluso hay datos que reflejan que hay más Smartphone que personas en nuestro país.

Brecha de competencias y habilidades, en España, los estudios y datos, sobre el nivel de habilidad digital de la población (disponibles por si alguien las quiere consultar) reflejan un progreso generalizado entre los años 2007-2013, que afecta a toda la población, aunque todavía se observa un nivel medio bajo de aprovechamiento, en algunos colectivos como son las personas: +65 años y el colectivo sin estudios, mientras que, en Marruecos no existen tales estudios, solo hay datos sobre el número de teléfonos inteligentes y número de contratos de conexión a la red, elementos que no pueden reflejar el nivel de aprovechamiento, y sería interesante que el campo académicos marroquí, sociología y las demás disciplinas, mostrasen un interés por esta línea de investigación.

Lo que está claro y demostrado, es que el sesgo de habilidades digitales, es decir el nivel de aprovechamiento de los recursos y posibilidades que ofrecen las TIC, tiende a favorecer más a quienes cuentan con mayor capital formativo, y así podemos afirmar que existe una relación lineal entre el nivel de educación-estudios y el uso de lo digital. El acceso, el conocimiento, las habilidades, el capital formativo, el idioma que posibilita acceder a más contenidos, son factores que determinan el nivel y la calidad de aprovechamiento, y de participación interactuando con las administraciones públicas. El consumo y el entretenimiento no son las únicas posibilidades que nos ofrecen las TIC, aparte de ese tipo de utilización, son una herramienta indispensable en la actualidad, para acceder a la información política, intercambiar opiniones políticas, participar en plataformas cívicas, consultas, recogida de firmas etc.

La ciudadanía digital ya es una realidad, una necesidad, para acceder a nuestros datos en poder de la administración, hay elementos y herramienta cada vez más útiles para la gestión y tramites con la administración, entidades bancarias, en resumen, las TIC, se van a convertir progresivamente, en casi la única vía de comunicación, en gran parte de las gestiones administrativas, solicitud de certificados, documentos, citas etc. Es indispensable impulsar

políticas públicas que faciliten el acceso, así como simplificar las aplicaciones para que no sean un hándicap, especialmente para los colectivos más desfavorecidos (personas con bajas rentas y personas mayores). Las aplicaciones que ha desarrollado nuestro Gobierno en estas estas últimas semanas, para solicitar ayudas y prestaciones, relacionadas con las medidas para apaliar los efectos socioeconómicos de la pandemia, que en principio están destinadas a las partes más desfavorecidas de nuestra sociedad, o la enseñanza a distancia, teletrabajo etc. Son un claro ejemplo de la creciente necesidad de implementación e inclusión de las TIC, en nuestro día a día.

En resumen, podemos hablar de “nativos digitales” que son los jóvenes, que han nacido en la era digital y son considerados consumidores natos de las TIC, y de otro colectivo perteneciente a otras generaciones que demuestran una reticencia a la hora de incorporarse al mundo digital, consideran que las TIC atentan contra su forma de trabajo e interactuación “de toda la vida”, pero en la realidad este posicionamiento esconde dificultades que tienen para adentrarse y falta de habilidades digitales que hay que mejorar, diseñando y desarrollando políticas de inclusión digital.

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