CrónicasFeaturedMarruecos, esta mañana

La cochinilla del carmín está acabando con la chumbera de Marruecos Texto y fotos: Mohamed Charbi 

Chumbera

                                                                                     

 

   Nadie puede negar la importancia que tienen las chumberas. Desde el punto de vista nutricional, su consumo es muy saludable, ya que es bajo en calorías, tiene alto contenido en agua y es rico en vitaminas como la B y la C; además de minerales esenciales como el magnesio, el fósforo, el potasio, el calcio, el hierro, el zinc,…Asimismo, tiene otras propiedades medicinales: se utiliza en productos cosméticos para proteger, suavizar e hidratar la piel.

   Cabe señalar también que, hoy por hoy, mucha gente que se busca la vida recolectando los higos chumbos para su comercialización, o sea, las chumberas han llegado a tener una finalidad comercial.

   Las chumberas sirven también tanto de vallado o seto natural entre lindes de terrenos, como de alimento de ganado e incluso humano. Igualmente, se emplean para la sujeción de tierras en zonas accidentadas, previniendo los desprendimientos de laderas y la erosión natural.

   Desde el punto de vista cultural y paisajístico tiene una gran relevancia y sirve de refugio a camaleones, serpientes y otros animales.

   En Marruecos, el fruto de las chumberas goza de gran fama. Casi a todos los marroquíes les gusta el higo chumbo. Es de destacar que este último tiene muchos nombres en la sociedad marroquí, como por ejemplo, “higo de los cristianos”, “higo de India”, etc. Muchas familias marroquíes se ganan la vida mediante la comercialización del mismo.  

   Por desgracia, últimamente las chumberas en Marruecos están desapareciendo debido a una plaga de cochinillas silvestres que no para de propagarse por el país. La cochinilla del carmín está azotando sin clemencia a las chumberas de todas las parte de Marruecos. Es una plaga persistente y difícil de atajar hasta el momento.

   Las chumberas se mueren, poco a poco, por culpa de la cochinilla del carmín, o como se conoce científicamente dactylopius coccus. Esta especie parece condenada a su extinción en Marruecos.

Aparición de la plaga en Marruecos:

   La plaga empezó a aparecer en Marruecos a finales del año 2014. Se declaró el primer caso, oficialmente, en la provincia de Sidi Bennour (región de Casablanca-Settat) en 2015. Luego no ha dejado de extenderse, nunca jamás, por todo Marruecos.

   Cabe subrayar que dicha plaga apareció antes en España, precisamente en Murcia, en 2007, después fue expandiéndose por Andalucía y el Mediterráneo hasta llegar a Cataluña. Hoy, la plaga ya se ha extendido en miles de hectáreas de toda la costa e interior mediterráneo y ya está cerca de la costa atlántica de Cádiz y Huelva.

¿Qué es la cochinilla del carmín?

   La cochinilla del carmín es un insecto hemíptero parásito de plantas perteneciente a la familia Dactylopiidae, cuyo huésped son los nopales o las chumberas. Se le conoce también con los nombres grana cochinilla, cochinilla grana,… El carmín que se extrae de las hembras de la especie se usa como tinte de tejidos desde hace siglos, y aún hoy como colorante en cosméticos como lápices de labios.

   La cochinilla aprovecha las altas temperaturas para propagarse con el viento. Según los expertos, las cochinillas son inofensivas para el hombre. En cambio, son fatales para las chumberas. Se alimentan de su savia mediante la succión provocando el debilitamiento y desecación de las palas o pencas hasta causar la muerte de la planta. Las cochinillas hembras tejen unas formaciones algodonosas céreas, que son el primer síntoma de estar afectadas por la plaga.

   Al aplastar a las ninfas de las plagas que inundan las chumberas, se desprende un líquido rojizo. Es el mismo que era usado como colorante rojo desde los egipcios a los indios prehispánicos. Las hembras y ninfas se dispersan con el viento, propagándose con rapidez especialmente en verano.

El tratamiento:

   En España, para frenar el avance de la plaga, se han aprobado varios tratamientos, uno químico y dos tratamientos biológicos, aplicando un hongo entomopatógeno y un depredador, y también otro con jabón potásico.

   Sin embargo, el jabón potásico -un insecticida ecológico- solo es eficaz en los primeros estados de infestación. El uso de insecticidas químicos no es recomendable en plantas ubicadas en terrenos públicos, de acceso a recolectores de higos chumbos. Lo viable es arrancar las zonas afectadas sin tirarlas a la basura o al campo, sino que hay que enterrarlas para evitar más focos.

   En Marruecos todavía están buscando las soluciones más adecuadas para combatir esta plaga que está avanzando a pasos gigantescos. Los responsables deberían tomar un paquete de medidas y estrategias de manera urgente para poder parar dicha plaga antes de que las chumberas se pierdan por completo y desaparezcan de la faz de la tierra de nuestro país conocido por su agricultura a nivel mundial.

   En definitiva, estamos en la obligación de hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que estas plantas –traídas de España gracias a los moriscos-  no desaparezcan de nuestros caminos rurales, que su fruto, el higo chumbo, es muy importante en la alimentación, en el sector médico y en la industria cosmética.

   Merece la pena invertir tiempo y dinero para luchar contra la temida cochinilla del carmín que avanza inexorable y sin control acabando con las chumberas que encuentra a su paso.

   Esta plaga va a plantear un problema ecológico, social y biológico. Esta “epidemia” tendrá malas consecuencias en el futuro.

   Sería muy negativo que dicha planta se perdiera, y no sólo desde el punto de vista medioambiental, por la biodiversidad en los deslindes; sino también cultural y social, pues hay mucha gente que se busca la vida recolectando los higos chumbos para su comercialización.

   Las chumberas forman parte de nuestro paisaje y de nuestro ecosistema. Pertenece a nuestro entorno y nuestra cultura desde hace muchos años y es una herencia que deberíamos proteger para que la sigan disfrutando las futuras generaciones.

   Con la muerte masiva de esta planta, desaparecerá un elemento del patrimonio paisajístico típico de nuestra tierra y, además, es el refugio de otros pequeños animales que utilizan su protección para alimentarse y reproducirse. Por ende, si no se pone remedio urgentemente, la plaga va a acabar con la especie, y esto va a suponer un problema.

¡Salvemos las chumberas de nuestro país!

(Doctorando en la Universidad Sidi Mohamed Ben Abdellah- Fez -)

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