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LA CONCIENCIA DEL SER Elias D Galati (la Argentina)

Reflexión

 

“…no somos como el árbol que vive y no se siente, al que la tierra, el sol, el aire, la lluvia, el viento no le parece que sean cosas que él no sea, cosas amigas o nocivas. A nosotros los hombres en cambio al nacer nos toca un triste privilegio, el de sentirnos vivir, con la hermosa ilusión que resulta de ello. (Pirandello “El difunto Matías Pascal)

La conciencia del latin  cum  – scientia es el conocimiento que el ser tiene de si mismo y de su entorno.

Socrates señalaba la condición esencial “conócete a ti mismo”.

El despertar de la conciencia comienza con la atención que uno le va prestando al cuerpo.

Luego presta atención a sus pensamientos y es conciente de lo que pasa en su interior; sentimientos, emociones, estados de ánimo que permiten sean observados y asumidos libremente.

La plena conciencia nos da un estado de paz y es el inicio de nuestra libertad.

Nos permite hacer uso conscientemente de nuestros sentimiento y emociones y del comportamiento con el cual reaccionamos ante ellos.

Somos libres y también responsables.

La conciencia del ser es el conocimiento que determina que existes, eres y estas.

Asumes el control y eso te permite tomar decisiones desde el interior de  ti mismo y no desde las emociones o estados de ánimo; sentimientos que tenemos en la vida.

En eso consiste la libertad, en no reaccionar automáticamente al estímulo sino a tomar la decisión, asumiendo la responsabilidad de la conducta, desde el interior de uno mismo.

En nosotros hay un ser biológico, término que deriva del griego bio = vida, es decir un ser vivo, y esa vivencia se manifiesta en dos aspectos en actuar y en sentir.

Uno puede pensar la vida, en realidad la piensa con frecuencia, pero la vida verdadera es la que se vive, no otra.

Para ello es indispensable la conciencia de lo que hay en nuestro interior, lo que permitirá establecer distancia con lo exterior, con los sucesos a nuestro alrededor y las personas que nos circundan.

Conocer nuestras emociones y nuestros anhelos, como primer paso para aceptar quienes somos y que nos pasa.

Esta aceptación permitirá que logremos superar la tensión interior, por medio de la revelación, develar el misterio de nosotros mismos, y resolverlo.

Por medio de ese conocimiento interior llegaremos a comprender a que tendemos y a que aspiramos, pero también a comprender nuestros deseos y como concretarlos.

Lograremos la ansiada paz y armonía interior, que se reflejará en nuestro comportamiento con los demás.

Porque el estado de paz y armonía resultante de nuestro conocimiento permitirá también entender y aceptar a los demás y comprender sus deseos y necesidades.

Esta interacción social, cuando los miembros están en armonía consigo mismo y con los demás hace al bienestar y a la felicidad de la comunidad; que se pueda vivir en paz y que progrese la humanidad.

Hay un compromiso desde nosotros, que debe llevarnos a ser concientes del momento presente, de aquello que vivimos hoy, primero con una pura conciencia, sin juicio sin reflexión comprendiendo el momento actual.

Porque esta conciencia, esta voluntad personal, la imaginación que nos lleva a su consideración hacen a la libertad humana, nos permite elegir y también  actuar libremente, lo que genera nuestra responsabilidad.

La conciencia del ser es la piedra basal, para que en el conocimiento de nuestra actualidad, sepamos quienes somos, como vivimos, que nos rodea, y quienes son nuestros semejantes, y podamos libre y responsablemente elegir la conducta adecuada para que nuestros deseos y aspiraciones sean compatibles con los de nuestros semejantes y podamos vivir, a través del amor en un mundo mejor y que nos haga felices.

Elias D Galati

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