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LA CRUELDAD Elías D Galati (Argentina)

Tribuna infomarruecos.ma

 

La situación sanitaria del mundo, generada por la pandemia, no sólo cambio nuestra forma de vida sino que sacó a relucir comportamientos humanos un tanto escondidos y que se hicieron visibles.

Uno de ellos fue la solidaridad, como la generosidad y la ayuda al prójimo.

Pero también sacó a la luz, la crueldad, fruto del egoísmo, la soberbia y la creencia de superioridad de algunas personas y grupos sociales.

La crueldad es una acción impía e inhumana. Refleja la fiereza de ánimo y la impiedad de quien o quienes la ejecutan.

Es un sentimiento basado en la percepción y el disfrute de los dolores ajenos.

Su característica es hacer revivir el dolor, el daño del otro, conscientemente, sin experimentar compasión.

La crueldad crónica, termina embotando el cerebro de quien la ejerce, y no le permite ningún cambio, ni modificación en su conducta.

Es un sentimiento y un acto bivalente, por un lado está la disposición de quien realiza el acto que al mismo tiempo que causa sufrimiento a otros, causa satisfacción y placer al que lo realiza.

La experiencia se centra en el sentimiento de placer que acompaña a la sensación de sufrimiento del otro.

Hay dos clases de  sentimientos de crueldad; la de aquellos que gozan con el sufrimiento ajeno, y la de aquellos que participan activamente en la producción de ese sufrimiento.

También es de hacer notar, que puede haber crueldad en la participación de terceras personas, que pueden no gozar con el sufrimiento ajeno, ni provocarlo, pero que aceptan  y aplauden los actos de crueldad, dando mérito a quién lo realiza.

Hemos visto en este largo período de confinamiento, como muchos se han aprovechado de su situación, de su rol, de su posición personal  y social, para obtener beneficios o prebendas, que conllevaban el sufrimiento y la tragedia de otros.

Muchos han actuado en consecuencia, y se han beneficiado y obtenido ventajas de todo tipo, humanas, sanitarias, económicas y hasta culturales, con total desprecio por la dignidad y el sufrimiento ajeno.

Pero también hubo quienes han apoyado, valorado y sostenido esas conductas, considerándolas necesarias, dada la emergencia y la situación.

Para colmo enarbolando la bandera del hombre y de su salud, como prioritarios en las decisiones.

Si miramos la historia de la humanidad, si ahondamos en los períodos de crisis, de enfermedad, de guerra, de destrucción, vemos que tan cruel puede llegar a ser el hombre.

¿Cuál es nuestra actitud ante esta circunstancia?

¿Cómo nos comportamos?

Es cierto que cada uno debe velar por su vida, por su mejor existir y por crecer y tener mejores condiciones; pero al momento de tomar esas decisiones, debemos tener en cuenta, las consecuencias hacia los demás.

Si nuestra conducta es ajena al dolor que produce, si no importa lo que genere, sino que es imprescindible para mi conseguir lo que deseo, mereciéndolo o no, a despecho de lo que sucede a los otros, habremos sido crueles; dicho sentimiento se habrá apoderado de nuestro corazón y nos habrá cerrado la mente para poder entender lo que hicimos e intentar cambiarlo.

Si realmente creemos en la dignidad del hombre, si predicamos la igualdad, si hay bondad, armonía, paz y solidaridad en nuestro corazón, es incompatible que realicemos actos crueles.

El hombre debe vivir del amor, y en el amor.

Debe comportarse y accionar de acuerdos a los principios de la bondad, la justicia, el equilibrio y la paz.

Si ponemos nuestros intereses, nuestras pasiones y nuestros deseos, nuestras ideas y nuestras pretensiones, por encima del dolor y de la dignidad del hombre seremos crueles, y el pueblo y la historia nos habrán juzgado como tales.

Elias D Galati

Crueldad

En el umbral de una casa

con una actitud que duele

en un hueco donde encaja

su cuerpo que a veces mueve

 

una mujer  ahí descansa

si hace frío o cuando llueve

es su lugar y le alcanza

para vivir como puede

 

La vida es cruel a mansalva

la gente mirarla suele

pero no es suya la instancia

cada uno lo que debe

 

Estás lejos, a la distancia

si verla no te conmueve

no hay bondad ni tolerancia

porque el amor ya se muere

 

Elías D Galati

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