LA CUESTIÓN DEL SAHARA OCCIDENTAL Profesora Dra. Elisa Walleska Krüger A. Costa. Directora de la Coordinadora latinoamericana de estudios, solidaridad y derechos humanos

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Profesora Dra. Elisa Walleska Krüger A. Costa. Directora de la Coordinadora latinoamericana de estudios, solidaridad y derechos humanos

El Sahara Occidental tiene, desde hace muchos años, conflictos que han ganado notoriedad en todo el mundo. Para entender los orígenes de este conflicto, bien como sus posibilidades de resolución, hay que trazar una reseña histórica y política de la situación. También es indispensable conocer el verdadero origen del conflicto, para que comprendamos que no se trata sólo de una región “ocupada” por Marruecos y sí, de un territorio marroquí que ha sido invadido innumerables veces, por países y grupos con intereses políticos y económicos.
ASPECTOS GEOPOLÍTICOS
El desierto del Sahara se extiende por más de nueve millones de kilómetros cuadrados y se extiende por diez países del norte de África, como Marruecos, Argelia, Libia y Mauritania. La palabra “saharaui” se puede traducir como “pueblo del Sahara”, es decir, independiente de la nacionalidad, que define las personas que de allí se originaron. Por lo tanto, pueden ser considerados saharaui, los marroquíes, argelinos y libios que viven o se originan del desierto.
Es en la frontera entre Marruecos, Mauritania y Argelia, que se desenvolvió el conflicto, iniciado con la independencia de Marruecos de los asentamientos de España y Francia, que dominaron su territorio. A día de hoy, Marruecos está sufriendo los efectos nocivos de la descolonización, con su ubicación geográfica estratégica (costa este del norte de África, donde el Mediterráneo se comunica con el océano Atlántico por a través del Estrecho de Gibraltar – principal vía de flujo de petróleo del Medio Oriente a las Américas y la distancia más corta entre Europa y África) y la riqueza de sus recursos naturales pone el país, a menudo, el blanco de ambición internacional.
En 1944, comienza el movimiento por la independencia de Marruecos desde Francia y España, marcada por conflictos armados que han durado hasta 1956, cuando España reconoce la independencia, poco a poco (primero Tarfaya, em 1958 – después Aiune, solamente en 1975 – hasta Dahkla, regresa a su país impulsado por los mayores ideales de reunificación del país.
En su histórico discurso en 1957, dice, para la población, que van a hacer todo lo posible para reanudar el territorio del Sahara que aún no habían sido devueltos por los ejércitos español y francés. Durante la operación llamada “Ecouvillon”, en octubre de 1957, Francia y España se combinan por intereses en la región del Sahara. Es importante señalar que en 1947 se descubrió una de las mayores reservas de fosfato del mundo en la región del Sahara marroquí. Pero en abril de 1958, firman un acuerdo con Marruecos, referente a la escisión del Sahara, cediendo parte de los territorios, permaneciendo al sur del pueblo de Tah, el paso fronterizo que sería llamado Sahara Occidental y español.
Sin embargo, la población local no acepta estar bajo la dominación y los rebeldes, pero se les hace creer que pueden llegar a ser independiente de Marruecos, convencidos de ser un pueblo aparte, ni de Marruecos ni de Mauritania o Argelia pasan a denominarse “pueblo saharaui”, con el apoyo de la propia España, que creía que será más fácil dominar a ellos que al ejército marroquí. En años posteriores, el propio Marruecos solicita la interferencia de la ONU para tratar de resolver la cuestión por la Resolución 2072 (16 de diciembre 1965) solicitando que España descolonice el Sahara Occidental. En 1970, se inició un fuerte movimiento de oposición popular a la presencia española en los territorios del Sahara, encabezados por Mohammed Bassiri, sufí que creía que, a través de la educación y el conocimiento, es posible lograr la paz. Sin embargo, fue detenido y asesinado por el ejército español.
LOS ORIGENES DEL POLISARIO
En 1963, Marruecos y Argelia se enfrentarán en un conflicto armado por disputa de los territorios descolonizados. Pero algunos marroquíes se alinearon con los movimientos revolucionarios de independencia que están ganando fuerza en el mundo, especialmente en Argelia, y se posicionan contra de su propio país. Argelia pasa a apoyar el movimiento de independencia del Sáhara Occidental, buscando apoyo en grupos extremistas como el IRA y ETA.
En 1969, Muamar al Gadafi tomó el poder en Libia por intermedio de un golpe y se va a apoyar a los movimientos separatistas del Sahara y atacar al régimen monárquico marroquí y su rey Hassan II, después de la muerte de Mohammed V en 1961. La monarquía marroquí pasa por dos golpes de Estado en 1971 y 1972 y dos ataques violentos que casi acaban con la vida de Hassan II. Gadafi aplaude tales incidentes ofreciendo abierta y públicamente ayuda para derrocar al rey. Libia y Argelia apoyarán grupos rebeldes que querían tomar el poder en Marruecos y se convierten en enemigos jurados del país.
La Intifada de Zemla (o Rebelión de Zemla) es el nombre usado para referirse a los disturbios del 17 de junio de 1970, que culminaron en una represión brutal por las fuerzas de la Legión Española en los distritos de Zemla, Aiune y Sahara Español (actual Sahara marroqui). La represión de la manifestación de Zemla conduciría al movimiento anticolonial del Sahara Occidental a abrazar la lucha armada.
El Frente Polisario se formaría poco después. En esta época, crece, entre los estudiantes universitarios de la Universidad de Rabat, el apoyo contra el colonialismo, ya que son en su mayoría hijos o parientes de miembros del ejército de liberación del sur, venidos a la capital para estudiar. Se movían por los ideales de liberación de la ocupación española y reintegración del territorio, pasando a organizarse políticamente.  Cheikh Biadillah , estudiante de la universidad de Rabat se convierte en un gran activista y uno de los principales nombres de este movimiento. Desempeñó un papel importante en este escenario. En 1972, en Tan-Tan, este grupo de estudiantes realiza una manifestación contra la ocupación española. Son presos, torturados y mantenidos en condiciones inhumanas por las fuerzas de España. Como eran parientes de miembros del ejército de liberación meridional, éste se volvió más radical en sus embestidas. Mohamed Ali Admi se dirige a la frontera con el fin de mejorar la reinserción de movimiento en el territorio y liberar a los compañeros presos. Pasan a llevar banderas y pancartas que decían “Hassan II, vamos a liberar el país”, una frase creada por El Ouali Mustapha Sayd. Sin embargo, esta manifestación fue también severamente reprimida por los españoles que pasaron a prohibir la entrada de la población de Marruecos en la región.
En 1973, en Mauritania, Bachir Dkhil, Brahim Hakim y otros compañeros, escriben el estatuto de fundación del Frente Popular de Liberación de Sanguía el Hamra y Río de Oro (FRENTE POLISARIO) para luchar contra la ocupación española en esa región. El nombre “Sahara” les parecía demasiado amplio, ya que el desierto se extiende por diversos países. Recibieron amplio apoyo de los grupos que vivían en el desierto y pasaron a desarrollar células de concientización y reclutamiento en varias regiones, principalmente en Aiune. Un año después, ya armados, marchan para tomar el territorio de vuelta. Siddati Ghalloui y Mustapha Bouh se unen al movimiento en el sur de Argelia y, debido a la necesidad de apoyo material para la operación, aceptan la ayuda de Libia que alegó temor por la ocupación ejercida por España y los conflictos que se agravaban en la región.
Sin embargo, obviamente, el único interés de Gadafi era deponer al rey de Marruecos y tomar el poder. La extrema izquierda poseía un movimiento llamado “Ila Al Amam” que defendía la idea de independencia y separatismo y creía que esa región podría convertirse en un foco importante del movimiento. Pero, en realidad, el objetivo era destruir la monarquía marroquí. En 1974, España, presionada por la población, decide dar un poco de autonomía al pueblo local, pero la idea no fue aceptada por el Frente Polisario. España reacciona creando un partido político para enfrentar la cuestión (PUNS – Partido de la Unión Nacional del Sáhara), con el apoyo de Argelia. La idea de independencia del territorio crece, obviamente, no más contra España, que pasó a estimular el separatismo, pero contra el propio Marruecos que impedía, geográficamente, el acceso de Argelia al Océano Atlántico ya las reservas de Fosfato de la región. Sin embargo, tales intereses escudos no eran de conocimiento de todos los integrantes del movimiento, que creían todavía estar luchando sólo por la reanudación del Sahara español. En 1975, por iniciativa de Marruecos, la ONU decide preguntar al Tribunal Internacional si, antes de la ocupación española la región del Sahara poseía vínculos con Marruecos y Mauritania o si era “tierra vacía”. La respuesta es que ambos países tenían conexión con el territorio. 
En 1975, la ONU solicita que Marruecos retire a todos los participantes de la Marcha Verde de la región. Este movimiento tuvo cerca de 350 mil civiles que exigían la liberación del Sáhara. A finales de este año, Marruecos, Mauritania y España firman el Acuerdo de Madrid, donde el gobierno español acordó retirar sus tropas del lugar y devolver el territorio. Argelia no apoyó tal decisión y expulsó a unos 45.000 marroquíes de su territorio y pasa a apoyar, aún más al Frente Polisario y sus ideales separatista contra Marruecos, proporcionando financiamiento y entrenamiento militar. Nace la idea de la creación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) por parte de Libia, que influía en Argelia, pero que no tenía el apoyo de todos los integrantes del Polisario. Estas negociaciones eran lideradas por El Ouali. Fueron llevados a creer que estaban siendo apoyados contra la opresión y no contra Marruecos. Los argelinos pasan a integrar el Polisario en número cada vez mayor y empiezan a debilitar a Mauritania, aún en fase de crecimiento económico, principalmente con el uso de mercenarios. Se acaba de dar un golpe de estado y Mauritania renuncia a sus territorios en el Sahara.
Francia, entonces, propuso devolver los territorios que estaban bajo dominio de Mauritania, pero Argelia discrepó. Polisario pasa a utilizarse de piratería para obtener recursos financieros y ataca barcos en la región de las Islas Canarias. Tal actitud es repudiada por España, que expulsa a los representantes del grupo de su país, deportando algunos argelinos también. Pasan a efectuar ataques terroristas contra la población local, provocando numerosas muertes. Después de la pérdida de su líder, El Ouali, Argelia decide nombrar al nuevo jefe del Polisario Mohammed Abdelaziz, hijo de un comandante del ejército de liberación del sur de Marruecos.
Los ex miembros del Polisario que sobrevivieron y abandonaron el movimiento, afirman que estaban orientados a buscar apoyo político en diversos países, principalmente, junto a los partidos de izquierda. En 1984 todavía recibían masivo apoyo material, militar y financiero de Argelia, cuando lograron que la RASD fuera aceptada en la OUA (Organización de la Unidad Africana), de donde se retiró Marruecos. Fue entonces que buena parte de sus líderes, frente a las claras intenciones de Argelia en perjudicar a Marruecos, abandonaron la Organización. Muchos seguidores también decidieron abandonar el Polisario y Argelia exiló en los campamentos de Tinduf, miles de personas víctimas del conflicto, desertores y parte de la población local, bajo la falsa alegación de que Marruecos los perseguía por su implicación en la cuestión.
Los niños eran entrenados para participar en el ejército y más de mil setecientas personas fueron enviadas para recibir entrenamiento militar en Libia y educación en Cuba. Los hijos fueron separados de los padres por más de 15 años, generando un sufrimiento psíquico incalculable. Hoy, ofrecen su testimonio acerca de las manipulaciones sufridas. Otros ex miembros del grupo, como Siddati Ghalloui, afirman que la propaganda contra Marruecos era masivamente ejecutada, haciendo que la población creyera que estaba siendo protegida de Marruecos y no que eran rehenes argelinos. También decían a los refugiados que Marruecos estaba en situación de completa penuria, no teniendo condiciones de recibirlos de vuelta. Alegaban que serían considerados traidores por Marruecos y cruelmente ejecutados si regresaran. También omiten el hecho de que parte de las víctimas allí está debido a los conflictos civiles en la propia Argelia y Libia y de la participación de estos países con grupos extremistas que auxilian a esparcir el terror en la región. Los artistas El Bashir Rguibi y Najem Allal, refugiados de los campos de Tinduf, relatan los horrores por ellos vividos y expresan, a través de la música y la pintura, su deseo por el final de la opresión.
Labatt Ouled Menyatou fue detenido por ser considerado traidor sólo por haber leído la propuesta de autonomía realizada por el gobierno de Marruecos, logró huir, habiendo caminado más de 150 kilómetros por el desierto del Sahara. Mustapha Salma, que ocupó un alto cargo en la organización, relata que cualquier manifestación contraria a las ideas argelinas es reprimida en los campos de Tinduf. A pesar de toda desinformación de la población que allí se encuentra prisionera, el deseo de cambios en la actual política del Polisario existe, pero siempre es severamente reprimida. Bachir Dkhil, uno de los miembros fundadores del Polisario, relata que innumerables familias viven una situación de separación desoladora. No hay una familia que esté íntegra sin que algún familiar esté atrapado en Tinduf. Brahim Hakim, que fue uno de los fundadores del grupo, afirma que muchas personas acaban siendo blancos de los intereses de grupos terroristas, como Al Qaeda. Las recientes revelaciones de Wikileaks revelan la implicación del Polisario con el tráfico de personas, drogas y armas.
Siddati Ghalloui, antiguo representante del grupo en Italia, afirma que el Polisario, a pesar de la apertura del actual Rey de Marruecos para negociar abiertamente, prefiere adoptar una postura de victimización y acusación contra el país, alegando ser víctima de una gran potencia imperialista que los oprime, para recoger la simpatía internacional de los grupos de izquierda. España sigue siendo un territorio donde una amplia divulgación de sus pseudo ideales son llevados a cabo, siempre de forma emocional y contundente, basándose en la deuda histórica que el país todavía siente en relación a los episodios ocurridos en el pasado.
Utilizan, incluso, el sufrimiento de los refugiados de los campos de Tinduf para recoger la simpatía de grupos que acaban por apoyarlos. Hamid Berrada, ex dirigente de la Unión Nacional de Estudiantes Marroquíes afirma que actualmente el Polisario es un grupo muy rico, gestionado por personas muy inteligentes, oriundos de las mejores universidades y que reciben ayuda internacional de todo el mundo, a través de sus relaciones diplomáticas y por medios menos lícitos, también. Según él, no hay interés en la paz, pues ésta llevaría al agotamiento del flujo de dinero que el grupo obtiene.
Ahmedou Souilem, ex miembro del Polisario durante 33 años, afirma que la idea original se perdió y que los que hoy lo dirigen no tienen ningún vínculo con la verdadera cuestión del pueblo del Sáhara Occidental. Un censo necesita ser realizado para que sepa exactamente cuántas y qué tipo de personas allí se encuentran, incluso porque el Polisario no es la única representación del pueblo que allí vive.
Pero la oposición que el grupo hace está basada en el aumento que realiza en el número de refugiados, con la intención de recibir más ayuda humanitaria, la cual, según innumerables relatos, suele ser desviada para ser comercializada para la obtención de más dinero para el grupo. Es el propio pueblo que debe decidir su destino.   
LAS TENTATIVAS DE RESOLUCIÓN DEL CONFLICTO
Erik Jensen, Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas para el Sáhara Occidental y Christopher Ross, representante del Secretario General de la ONU, afirman que la realización de un referéndum es de vital importancia para que se pueda dimensionar la real necesidad de ayuda humanitaria. Sin embargo, el Polisario siempre se negó a realizarlo, excepto si la opción de la independencia de su autodeclarada república (RASD) de Marruecos fuera una de las opciones.
En 2003, el enviado especial de la ONU para el territorio, James Baker, presentó el Plan Baker, conocido como Baker II, que daría inmediata autonomía al Sahara Occidental durante un período transitorio de cinco años para preparar un referéndum, ofreciendo a los habitantes del territorio la posibilidad de elegir entre la independencia, la autonomía en el interior del Reino de Marruecos o la completa integración con Marruecos. Pero el plan fracasó. En el año 2001, Baker ya había presentado otra propuesta, llamada Baker I, donde la disputa se resolver finalmente a través de una autonomía dentro de la soberanía marroquí, pero Argelia y el Frente Polisario rechazaron pues Argelia siempre quiso la separación del territorio.
También la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR, desarrolló un programa para facilitar el reinicio de visitas entre familiares de refugiados del Sahara Occidental, separados desde hace más de 30 años. El objetivo es apoyar a refugiados que viven en la región de Tinduf, Argelia y sus familiares, en el Sahara Occidental. Los refugiados saharauis comenzaron a llegar a Argelia en 1976, tras la retirada de la España del Sahara Occidental, seguida de las luchas por el control del territorio. La Misión de las Naciones Unidas para el referéndum en el Sáhara Occidental, conocida por MINURSO, es la misión de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz en el Sahara Occidental creada en 1991. Sin embargo, ni la Minurso ni la ACNUR han tenido éxito relevante en el proceso de establecimiento de la paz. En abril de 2018 el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó una resolución en la que apela a “negociaciones sin precondiciones” y aprobó la prolongación de la Minurso. También se pide al Frente Polisario que se retire inmediatamente de la zona de separación en el área de Guerguerat, en el sur del Sahara Occidental.
En el documento, se expresan preocupaciones por el plan del Frente Polisario de transferir actividades administrativas a Bir Lahlu, en el noreste, y recomienda que se abstengan de este tipo de “acciones desestabilizadoras”. Así, a lo largo de los años, varias misiones de paz, intentos de acuerdo y encuentros bilaterales se realizaron con la intención de llegar a una negociación, sin embargo, aún no han tenido éxito. Por otro lado, el gobierno marroquí, siempre dispuesto a negociar, abrió la reintegración de los territorios, apoyando la autodeterminación de la población que vive en la región, ofreciendo amplio apoyo del país para su implementación, lo que fue rechazado por el Polisario y Argelia.
En la Resolución 2218, el Consejo de Seguridad de la ONU reiteró su aprecio por los esfuerzos serios y legítimos de Marruecos de “favorecer la autonomía del pueblo de la región, a través de una solución política con realismo y espíritu de compromiso”, dice el documento. Y se congratula por las recientes medidas e iniciativas emprendidas por Marruecos para fortalecer las comisiones del Consejo Nacional de Derechos Humanos en la región de Dakhla y Laayoune, además de la integración continua de Marruecos con los procedimientos especiales del Consejo de Derechos Humanos de la ONU”. Además, convoca a Argelia a “redoblar sus esfuerzos y cooperar plenamente y más estrechamente con las Naciones Unidas, involucrándose más decisivamente, para poner fin al impasse actual y avanzar hacia una solución política”. Además, el Consejo de Seguridad reconoce que la solución de este largo conflicto es capaz de promover la cooperación entre los Estados miembros de la Unión del Magreb Árabe y contribuir a la estabilidad y la seguridad en la región del Sáhara. 
LA AMENAZA DEL TERRORISMO
Es importante subrayar que, a esta altura de la historia, la población se renovó, con el nacimiento de miles de personas que no conocieron personalmente el verdadero origen del conflicto y que se encuentran bajo el yugo ideológico de Libia, Argelia y Polisario, en los campos de refugiados. También es importante mencionar que Libia, hasta el presente, presenta una profunda inestabilidad política, tras el golpe de Gaddhafi y su régimen dictatorial. Argelia, por otro lado, enfrentó a lo largo de los años 90 y hasta el presente momento, profundas dificultades con grupos terroristas que se aliaron a la parte de la población (Al-Qaeda, Estado islámico, etc.). La “Al Qaeda del Magreb Islámico” (AQMI) fue creada en los años 90, con motivo de la guerra civil en Argelia. Otro grupo extremista -cuyas traducciones del nombre varían entre “Suscriptores por la Sangre”, “Lucha contra la Sangre” y “Capuchas”, comandado por el argelino Mokhtar Belmokhtar, expulsado de la Al Qaeda del Magreb Islámico- asumió la autoría de diversos secuestros de los turistas occidentales.
El grupo “Ansar Al Sharia” fue creado durante la guerra en Libia y también representa una gran amenaza para la región. Hay un temor generalizado en cuanto al avance de estos extremistas, pues ellos siguen hacia las fronteras del Sur del país y pasan a dominar esas áreas. “Ansar Dine” es una organización terrorista que actúa en el norte de Malí y tiene vínculos con Al Qaeda. Y el “Boko Haram” es un grupo terrorista surgido en Nigeria, responsable de miles de muertes y secuestros de niñas de sus escuelas, las cuales luego son violadas. Combate la influencia occidental. Cabe resaltar que el conflicto en el Sáhara Occidental es el más antiguo de África y que su mantenimiento afecta directamente la cuestión de la seguridad en toda África y Europa. Marruecos anunció recientemente el corte de relaciones diplomáticas con Irán. El ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Naser Burita, afirma que al menos un diplomático de la Embajada de Irán en Argelia participó durante al menos dos años como facilitador entre Hezbollah y el Frente Polisario en acciones destinadas a capacitar a los soldados para “acciones de guerrilla urbana”.
Hizbulá habría entregado al Frente Polisario, misiles SAM-9, SAM-11 y Strella. Los documentos del Directorio de Inteligencia de la CIA, disponibles en internet, afirma que el Polisario cuenta con más de 70 tanques de guerra, misiles.
Sin embargo, tanto Argelia y Polisario suelen posicionarse ante los medios internacionales como víctimas indefensas del ejército marroquí. Alegando que la construcción del muro en la frontera del territorio ocupado por el Polisario es una demostración de fuerza del gobierno marroquí para defender la explotación de fosfato, uno de los principales intereses del grupo, cuando, en realidad, el país intenta protegerse de la violenta invasión del territorio. 
EL FALSO ARGUMENTO DE LOS “DERECHOS HUMANOS”
Lamentablemente, tanto los miembros del Polisario y la autoproclamada RASD intentan ganar la simpatía de la opinión pública internacional (más precisamente de los movimientos de izquierda, como ya lo hacía ampliamente en el pasado) alegando la “defensa de los derechos humanos” de la población saharaui y de los prisioneros en los campos de refugiados. No cuentan, sin embargo, que rechazan el censo demográfico para seguir recibiendo ayuda humanitaria en cantidades mucho más allá de lo necesario para comercializar tales productos ilegalmente.
Alegan que Marruecos se encuentra aliado al “poder imperialista americano” que protagoniza la Guerra al Terror, invadiendo países musulmanes con intenciones colonialistas. Se olvidan de que Marruecos es una nación musulmana y que predica la amplia libertad religiosa, poseyendo cristianos, judíos, ateos y musulmanes chiitas y sunitas conviviendo y profesando su fe en perfecta paz y libertad dentro del país. Se sitúa de forma contraria a grupos extremistas y fundamentalistas musulmanes que intentan difundir el terror en la región. Defiende, además, la autonomía de los pueblos y culturas. Se trata, ante todo, de un esfuerzo marroquí en garantizar la paz y la justicia hacia el norte de África, en la región conocida como Magreb.
Tampoco Marruecos es un país que se alía sólo a la derecha neoliberal, pues mantiene relaciones diplomáticas con diversos líderes políticos de la izquierda moderada, habiendo recibido, incluso, apoyo de los dos ex presidentes de Brasil, del Partido de los Trabajadores que se negaron a reconocer la legitimidad de la autoproclamada RASD. En Brasil, también, se decidió que Marrakesh sería la sede del II Foro Mundial de Derechos Humanos, ocurrido en el año 2014 y que recibió casi cinco mil personas del mundo entero. Marruecos ratificó todas las declaraciones y convenciones internacionales en defensa de los derechos humanos y se alía con todas las normas de respeto vigentes, incluyendo la Convención Internacional contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, inhumanos y degradantes. Sin embargo, tras su petición de reconocimiento negado por el gobierno brasileño, el grupo Polisario pasó a acercarse también a la derecha política del país, más específicamente de movimientos separatistas del sur y de comunidades extremistas allí localizadas.
Sin embargo, recientemente, logró éxito en recibir apoyo de un pequeño grupo de militantes de la izquierda en la capital de Brasil. El Polisario también suele alegar que observadores y defensores de derechos humanos son removidos del territorio o detenidos debido al deseo de Marruecos ocultar la “verdadera” situación en el Sáhara. Sin embargo, todos los casos en que tal hecho ocurrió, se debió a la irregularidad de estas personas en cuanto a las normas de control y seguridad o por la constatación de no pasar de agentes infiltrados. La región sur de Marruecos, en el Sahara Occidental, es un territorio libre, que concentra sus esfuerzos militares de seguridad sólo en la región de la frontera con el área ocupada por el Polisario, para garantizar la seguridad de la población de la región.
Cientos de misiones de paz, observadores internacionales, defensores de Derechos Humanos, militantes por la paz y estudiantes acceden libremente al país. Además, miles de turistas visitan y son invitados a conocer las ciudades del Sáhara Occidental, administrado por Marruecos, como Dahkla, famosa ciudad turística y uno de los principales destinos de jóvenes que practican Kite Surf en el mundo. Obviamente que en la frontera del conflicto ocurren enfrentamientos, sin embargo, todas las denuncias de eventuales abusos perpetrados por autoridades marroquíes fueron debidamente investigados y castigados.
CONSIDERACIONES FINALES
Se percibe que las reivindicaciones por parte de este grupo, lejos de poseer argumentos genuinos, se basan en la implantación del terror, de la intimidación y, no pocas veces, en el lobby realizado mediante ofertas de dinero o favores para que personas formadoras de opinión cambien de opinión y apoyen la causa. Las presentes consideraciones fueron elaboradas a través de un estudio minucioso, realizado a lo largo de los últimos cuatro años, de documentos y fuentes de ambas partes, para obtener un panorama crítico, exento de parcialidad o tendenciosidad. Analizamos más de trescientos documentos, artículos científicos, publicaciones internacionales y tratados y declaraciones, oriundos de ambos lados y que cubren, desde la parte histórica del conflicto, hasta el panorama actual. No podríamos dejar de mencionar que, a lo largo de todo el trabajo de investigación, jamás fuimos instados a tomar este o aquel partido, teniendo la libertad de circular libremente por Marruecos, siendo invitados, varias veces a realizar este debate en las universidades del país. El Polisario, por el contrario, afirma que Marruecos evita la discusión académica y que no posee especialistas debidamente calificados para realizarlas. Se desprende del acoso a los miembros de comisiones que manifiestan apoyo a la causa marroquí, utilizando desde artificios de intimidación, hasta las ofertas de beneficios financieros y / o políticos para que su causa sea apoyada. Es necesario que nos posicionamos ante un conflicto de tal magnitud y que, si hoy escapa a nuestros ojos, en un futuro próximo puede comprometer la posibilidad del mantenimiento de la paz, de las libertades individuales y de la autonomía de los pueblos propuesta por Marruecos que recibió elogios en la ONU y un amplio apoyo internacional.

Agradecimientos

Mis más sinceros agradecimientos a los señores Abdel Brahim y Shaibata Sadat, miembros del Centro de Estudios del Magreb para las Américas, por la cuidadosa revisión del texto e invaluables colaboraciones para nuestro trabajo.