La (des) unión del Magreb Por Clara Riveros

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Clara Rivero es politóloga. Consultora y analista política en temas relacionados con América Latina y Marruecos y directora en CPLATAM -Análisis Político en América Latina- Septiembre, 2018

El acontecer del Magreb ha pasado casi desapercibido para la opinión pública latinoamericana, se la ve como una región lejana y ajena, sin embargo, hay quienes en Iberoamérica estiman que las diferentes tensiones que suceden en esa región tienen que ver con las pugnas de poder por la hegemonía y la disputa por hacerse con el liderazgo regionalArgelia, por diferentes medios, ha buscado durante décadas alcanzar esa hegemonía en el norte de África, pero su aspiración se ha visto truncada por la misma condición que ha impuesto el régimen, muy a pesar de sus enormes posibilidades e ingentes recursos a diferencia de los demás países de la región norteafricana.

La Unión del Magreb Árabe (UMA) fue creada el 17 de febrero de 1989 por Marruecos, Argelia, Túnez, Mauritania y Libia con el objetivo inicial de promover la libre circulación de personas, mercancías y capital, además de consolidar los “vínculos de fraternidad” entre los miembros. Sin embargo, la organización magrebí -cuya secretaría general tiene su sede en Rabat y su presidencia está en Libia- está casi congelada desde los años 90 debido a las desavenencias entre Rabat y Argel por el conflicto del Sahara, según reseña la corresponsal de EFE en Rabat. “Desde su formación, la organización celebró seis cumbres, la última de ellas en 1994”.
Argelia y Marruecos: una histórica disputa por el liderazgo del norte de África
El investigador Abderrahim Chalfaouat sostiene que “Históricamente, la UMA nació como una iniciativa muerta [y] La tensión entre Marruecos y Argelia es lo que más ha afectado a la continuidad de la UMA […] los dos países se disputan el liderazgo de África del Norte”. Chalfaouat nota que las disputas “infructuosas” entre los dos países han llevado a “desperdiciar oportunidades” para el Magreb y a que los dos países asuman una carrera armamentística por demostrar su poderío militar.
Reflejando los problemas heredados del colonialismo francés, la bilateral Guerra de las Arenas (1963) dio pie a un eterno conflicto entre Rabat y Argel, facilitando la intervención de potencias extranjeras en los asuntos del Magreb. En la Guerra del Sáhara (1975-1991), aunque Marruecos se enfrentó con el Polisario, –respaldado por Argelia– también combatió directamente con el ejército argelino en la batalla de Amgala. En 1992, el presidente Mohamed Boudiaf, que había regresado de su exilio en Marruecos, fue asesinado, lo que puso fin a su corto mandato tras el golpe de Estado militar. Las razones detrás de su asesinato incluyen un potencial reacercamiento con Rabat. En 1994, los servicios de inteligencia argelinos fueron acusados de atacar el Hotel Atlas Asni, en Marrakech, en represalia por la supuesta intervención de Rabat en la guerra civil argelina. Las fronteras llevan cerradas desde entonces, mientras que continúan las disputas sobre el tema del Sáhara. La animosidad resultante mina la posibilidad de una relación sostenible (Chalfaouat. Marzo 7, 2018).
Por su parte, la corresponsal de EFE en Rabat, Fatima Zohra Bouaziz, destacó en enero (2018) que “La Unión del Magreb Árabe (UMA) está herida de muerte y al borde de la desaparición” debido al interés y gestiones emprendidas por al menos tres de sus cinco países integrantes (Marruecos, Mauritania y Túnez) en busca de otras alianzas económicas con países del África subsahariana. “La alternativa que prefieren es la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO), organismo integrado por 15 países del África del oeste y al que tocaron la puerta recientemente”, documentó la corresponsal. Marruecos aguarda la respuesta de la CEDAO a su solicitud de adhesión como miembro de pleno derecho, Túnez cuenta con un estatus de Estado observador y Mauritania, que fue miembro fundador de esa comunidad económica en 1975 y la abandonó para involucrarse en el proyecto de la UMA, ahora ha expresado su voluntad de retornar como miembro asociado. Observadores no descartan que incluso Argelia busque adherirse a la CEDEAO que hoy ofrece múltiples atractivos.
El analista mauritano Ahmed Salem observa que “La UMA no ha podido dar pasos hacia adelante”, por ejemplo, en materia de seguridad y lucha contra el terrorismo, Rabat y Argel no comparten ni un solo dato de sus servicios de inteligencia, aunque cada uno lo hace por separado con países europeos y africanos. “Estos dos países -las grandes locomotoras del norte de África- mantienen sus fronteras terrestres cerradas desde hace 24 años”. Los países del Magreb tampoco tienen una visión común frente al tema migratorio y no lograron avanzar en una integración económica regional: “según un reciente informe de la UMA, el comercio intermagrebí es de los “menos dinámicos” de África con un nivel de intercambio interno que oscila entre 3 y 5 % de las importaciones de los países miembros […] Esto ilustra la fuerte fragmentación de las economías magrebíes. [Además], los logros en materia de libre circulación de personas son limitados y reversibles”, refirió el informe.
El rey Mohamed VI advirtió la situación de fragmentación del Magreb en dos oportunidades durante 2017. En noviembre, durante la cumbre entre la Unión Europea y la Unión Africana en Abiyán, el rey señaló: “Si la UMA hubiese existido seríamos más fuertes frente al reto migratorio […] Desafortunadamente la UMA no existe”.
Fuentes en Marruecos notan que una última situación que habría afectado a la ya disfuncional UMA tuvo lugar cuando el jefe de la diplomacia argelina, Abdelkader Messahel, ordenó, según observan, bloquear el presupuesto argelino dirigido a la UMA. Messahel, habría actuado motivado por la presunta afinidad con Rabat del tunecino Taieb Baccouche, Secretario General de la UMA.
¿Argelia recela de la posición de Túnez en la OTAN?
En 2015, el entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, designó formalmente a Túnez como “aliado principal no miembro de la OTAN”, ese estatus especial lo comparten dieciséis países y abrió la puerta a la entrega de artículos excedentes de defensa y a la organización de entrenamientos conjuntos en el país magrebí. El portavoz del Departamento de Estado, John Kirby, en un comunicado señaló que “Ese estatus es un símbolo de nuestra cercana relación y acarrea privilegios tangibles, como la posibilidad de ser elegido para entrenamientos, el préstamo de equipos para investigación y desarrollo cooperativo, y financiación militar extranjera para el alquiler comercial de ciertos artículos de defensa”. Otro portavoz del Departamento de Estado, Mark Toner, enfatizó que “Éste es un gran paso adelante en nuestra relación con Túnez. Estamos avanzando hacia un apoyo bilateral más cercano para el Gobierno y el proceso político allí, incluida su seguridad”.
La prensa reseñó en esa ocasión que las relaciones entre Estados Unidos y Túnez se han visto fortalecidas desde que en 2011 el dictador tunecino Zin el Abidin Ben Ali tuvo que dejar el poder. “Desde entonces, el Gobierno de EE.UU. ha destinado 570 millones de dólares para impulsar reformas políticas, económicas y de seguridad en Túnez”. El presidente Obama también propuso una asistencia adicional de 134 millones de dólares para Túnez en 2016. “Además, Estados Unidos está preparado para otorgar en el futuro una garantía de préstamo de hasta 500 millones de dólares al Gobierno tunecino para su programa de reformas”.
Analistas observan que en estos años, Túnez ha mostrado interés en mejorar la cooperación en seguridad con la OTAN, situación que quedó corroborada al suscribir en 2014 el acuerdo de asociación y cooperación con la OTAN en la lucha contra el terrorismo y para la seguridad de sus frontera. Ese hecho le ha significado importantes beneficios. No obstante, la recepción no ha sido positiva por parte de su vecino que no se siente a gusto con la presencia militar de Occidente en el Sahel ni con la OTAN cerca de sus fronteras, además, según observan expertos en seguridad en la región del Magreb, Argel había tomado partido respaldando a Túnez desde 2011 en materia de seguridad y en la lucha contra el terrorismo. El experto en defensa argelino Akram Kharief subraya que Argelia no quiere que la OTAN cuente con vigilancia aérea cerca de sus fronteras y que ve en los drones una línea roja absoluta, aunque también Argelia los utiliza. Otras opiniones sugieren que el recelo de Argel ante el posicionamiento estratégico de Túnez tiene que ver con la afectación que puede sufrir Argelia en su propósito para convencer al gobierno Trump de su posición de liderazgo para la estabilidad del Magreb. Rusia y Estados Unidos, de hecho, son los dos grandes proveedores de armamento militar para Argelia, aunque la compra de armamento a Rusia habría disminuido mientras se mantiene el nivel de compra a Estados Unidos.
En las últimas semanas, España anunció que liderará la nueva misión de asistencia a Túnez que ha aprobado la OTAN y que su asesoramiento se extenderá a la ciberdefensa, la desactivación de artefactos explosivos y la gestión de recursos económicos. En su primera fase se centrará en la instrucción de militares tunecinos en operaciones especiales de lucha contra el yihadismo.
El pasado 8 de julio se produjo un atentado terrorista en el noroeste de Túnez ocasionando la muerte de seis miembros de la Guardia Nacional, mientras que otros tres miembros de esta fuerza resultaron heridos, según indicó el ministerio del Interior de Túnez. Los hechos: una bomba de fabricación casera estalló al paso del vehículo en el que se movilizaban los uniformados cerca de la frontera con Argelia. El incidente habría causado tensión entre autoridades tunecinas y argelinas, ya que las autoridades argelinas habrían interpretado algunas expresiones del primer ministro tunecino Youssef Chahed como un intento de implicar a Argelia en el atentado. Los yihadistas de Al Qaida en el Magreb Islámico (AQMI) reivindicaron el ataque que ha sido el peor que haya sufrido Túnez en los últimos dos años.
¿Argelia y Mauritania en camino de afianzar sus relaciones bilaterales?
Acciones recientes apuntarían en dirección a una cierta intención de afianzar las relaciones bilaterales entre Argelia y Mauritania. Nótese que en diciembre de 2016 tuvo lugar la celebración del encuentro entre autoridades argelinas y mauritanas en Argel, en el marco de lo que se denominó Alta Comisión Mixta Argelina-Mauritana. En septiembre de 2017, las autoridades de los dos países avanzaron en las cuestiones limítrofes en el cruce fronterizo que comparten los dos países. Meses más tarde, en el mes de noviembre, Noureddine Bedoui, ministro argelino del Interior, se desplazó a Nuakchot para firmar con su homólogo mauritano, Ahmadou Ould Abdallah, el acuerdo del paso fronterizo entre Argelia y Mauritania. Esta ha sido una frontera porosa por la que miles de saharauis han cruzado de Tinduf a Mauritania para su posterior retorno a Marruecos luego de permanecer durante décadas bajo control del Frente Polisario.
La Fundación Sur retomó información argelina para reseñar que el punto kilométrico K-75, distante de la ciudad de Tinduf, fue elegido como el punto de partida del tramo de carretera que unirá Tinduf con la ciudad mauritana de Zouérate y buscará facilitar el tránsito de personas y mercancías, así como intensificar el comercio y la apertura de poblaciones en las remotas áreas fronterizas.
La Fundación Sur también dio cuenta de la reunión entre autoridades de Mali y Mauritania a finales de enero de 2016 para abordar temas de fronteras y destacó que “Mauritania y Malí comparten una frontera de más de dos mil kilómetros entre sur y norte con divisiones bastante inexactas, heredadas de la partición colonial de los territorios africanos durante el siglo XIX”. Documenta que “Las actuales fronteras del continente africano fueron trazadas frente a un mapa con escuadra y cartabón por gobernantes de las metrópolis coloniales en la denominada Conferencia de Berlín de 1885, con un trasfondo de rivalidades entre las potencias europeas”. La Fundación cuestiona la arbitrariedad del reparto: “Los autores de aquella división fueron tan arbitrarios que no consideraron que los límites separaban etnias, clanes, comunidades, localidades, pueblos y barrios de una misma localidad, que quedaban repartidos entre dos países”.
Fuentes sugieren que Argelia, además de procurar un acercamiento con el gobierno mauritano, también apunta a diversificar sus relaciones de cara a las elecciones presidenciales que celebrará Mauritania en siete meses. En ese contexto se explicaría una reciente invitación que habría extendido Argelia al depuesto presidente Mohamed Cheikh Abdellah, así como la eventual instalación en Argel del mauritano Mohamed Salek Oud Ahmed Banamou, quien fuera funcionario de la cartera de Asuntos Exteriores antes del golpe militar y que podría mudarse a Argelia, próximamente, en el marco de su investigación doctoral, para hacer parte de un think tank que aborda temas de terrorismo.
 es politóloga. Consultora y analista política en temas relacionados con América Latina y Marruecos y directora en CPLATAM -Análisis Político en América Latina-
Septiembre, 2018
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