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LA DESIGUALDAD Buenos Aires: Elias Galati

Elias D. Galati, poeta
(La Argentina)

La desigualdad  es la calidad de desigual, es decir que es distinto, diferente, dispar.

Hay desigualdades individuales y desigualdades sociales; algunas surgen de la propia condición de cada uno, o de los grupos sociales, y otras de la ideología y la concepción que se genere en los pueblos, en sus inconscientes colectivos, en sus tradiciones y sus apetencias.

Es nuestra función señalar y proyectar la forma de terminar con las desigualdades entre los hombres en particular, en la comunidad y entre las naciones.

Escribía Manuel Belgrano en La Gaceta en 1813 Se han elevado entre los hombres dos clases muy distintas: la una dispone de los frutos de la tierra; la otra es llamada solamente a ayudar por su trabajo en la reproducción anual de estos frutos y riquezas o a desplegar su industria para ofrecer a los propietarios comodidades y objetos de lujo a cambio de lo que les sobra. En el Reglamento para los pueblos de las Misiones señala que venía a restituirlos a sus derechos de libertad, propiedad y seguridad de que por tantas generaciones han estado privados, sirviendo únicamente para las rapiñas de los que han gobernado, como está de manifiesto hasta la evidencia, no hallándose una sola familia que pueda decir: ‘estos son los bienes que he heredado de mis mayores’, y concluye “Que no se oiga ya que los ricos devoran a los pobres, y que la justicia es sólo para ellos.

También  Gustavo A. Becquer en 1864 en su Carta V a  propósito de las mujeres de Añón un pequeño pueblo de Aragón, que sostenían a sus familias, recolectando leña en los bosques y llevándola con sus borriquillos, saltando durante horas de risco en risco para llegar al mercado de Tarazona donde las vendían por 6 ó 7 reales,  escribe lo siguiente:”Francamente hablando, hay en este mundo desigualdades que asustan. ¿Quién puede sospechar que a la misma hora en que nuestras grandes damas de la corte se agrupan en el peristilo del teatro Real envueltas en sus calientes y vistosos albornoces y esperan el carruaje que ha de conducirlas sobre blancos almohadones de seda a su palacio, otras mujeres, hermosas quizás como ellas, débiles al nacer, sacuden de cuando en cuando la cabeza de un lado a otro para desparcir la nieve que se le amontona encima, en tanto que rodeadas de oscuridad profunda, de peligros y de sobresaltos, hacen resonar el bosque con el crujido de los troncos que caen derribados a los golpes de hacha?….Dios aunque invisible tiene siempre una mano tendida para levantar por un extremo la carga que abruma al pobre. Si no ¿Quién subiría la áspera cumbre de la vida con el pesado fardo de la miseria al hombro?

La desigualdad parece una constante social, que se eterniza y permanece en cualquier tiempo y lugar y con cualquier sistema gobernante.

Muchos movimientos se han suscitado en la humanidad, tendientes a modificarlo desde la Revolución Francesa con su ideario: Libertad, Igualdad, Fraternidad.

Nadie discute teóricamente que todos los hombres son iguales en su condición y que de allí surgen los derechos y obligaciones que le compiten.

Pero siempre hubo ricos y pobres, y la situación se ha profundizado, a la riqueza de la aristocracia, de la oligarquía, de los terratenientes, de los banqueros y quienes manejan la riqueza, se ha unido en las sociedades la riqueza de quienes manejan la sociedad, los políticos, los sindicalistas y sus seguidores y secuaces.

Belgrano murió pobre, pero en nuestra historia y en la del mundo, los personajes públicos que murieron pobres son una ínfima minoría.

Hay un criterio y un pensamiento muy acendrado en las comunidades sobre la riqueza, el poder y las condiciones del pueblo.

El objetivo y el deseo, no es cambiar la situación social de la comunidad, sino que se ha transformado en un desarrollo personal.

Ponerme en la situación de poder, llegar al lugar social que me permita disfrutar de los beneficios de la clase acomodada.

Pero en tanto y en cuanto el deseo y la proyección no sea un objetivo común, y no se logre que la totalidad de la comunidad llegue a gozar de eso que se cree privilegios, la desigualdad será el común denominador de las naciones.

Los valores republicanos llevan a la igualdad; tanto la justicia, como la libertad y el bien común inexorablemente se conectan con el principio de igualdad, que no sólo es un principio jurídico, sino ético y existencial.

Está en el sentido de la vida, en la propia dignidad del hombre, que todos sean iguales, puedan acceder a los mismos derechos, y tengan las mismas obligaciones, no hay otra forma de entender una sociedad honorable, justa y digna.

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