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La DIDH denuncia “una falta de objetividad y de imparcialidad » en el informe de Amnistía Internacional sobre los incidentes en el paso fronterizo entre Nador y Melilia

Denuncian

La Delegación Interministerial para los Derechos Humanos (DIDH) denunció el jueves « la falta de objetividad  y de imparcialidad » en el informe de Amnistía Internacional sobre los incidentes ocurridos el pasado 24 de junio en el paso fronterizo entre Nador y Melilia.

“Constatamos una vez más que la ONG Amnistía Internacional continúa su campaña hostil contra Marruecos a través de su informe publicado el 13 de diciembre sobre los sucesos ocurridos el 24 de junio frente al paso fronterizo entre Nador y Melilia. Un informe parcial que no se apoya en pruebas y que carece flagrantemente de objetividad y de imparcialidad, que deberían ser los principios del trabajo de las organizaciones no gubernamentales activas en el ámbito de los derechos humanos », afirmó la DIDH en una aclaración enviada a la MAP.

La DIDH expresa su asombro por el hecho de que esta ONG se base exclusivamente en su informe en tres fuentes representadas por tres asociaciones, a saber, una asociación conocida por sus posiciones políticas radicales que no favorecen su imparcialidad y honestidad, una segunda asociación conocida por su hostilidad hacia la integridad territorial del Reino, además del hecho de que no tiene ninguna relación con el tema y el lugar de los hechos, y una tercera asociación que ni siquiera ha investigado dichos incidentes.

En apoyo de esta conclusión, es evidente que la fuente de AI no es fiable, señala la DIDH, antes de enumerar las numerosas debilidades de su informe y negar las alegaciones e interpretaciones sesgadas, así como las conclusiones erróneas contenidas en el dicho documento.

La primera debilidad del informe reside, según la misma fuente, en el hecho de que la ONG ignoró de manera dudosa todas las informaciones proporcionadas en la respuesta de las autoridades públicas sobre dichos incidentes publicada el 12 de septiembre, en reacción a los procedimientos especiales del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, además de que la ONG sólo realizó una visita de cinco días a Melilia sin conseguir encontrar ninguna prueba que respaldara sus alegaciones, lo que la llevó a recurrir a otras partes, concretamente a las fuentes antes mencionadas, conocidas por su parcialidad.

La DIDH agrega que esta ONG también ha intentado inflar el número de víctimas sin apoyarse en documentos creíbles, además de sus alegaciones de haber mantenido entrevistas con las personas que presenta como víctimas, enredándose en contradicciones sobre el número exacto de personas con las que se reunió y proporcionando informaciones incompletas sobre ellas.

La DIDH señala que el informe pierde también credibilidad cuando la denominada ONG se refiere al registro de muertes, sin dar una cifra precisa y formal del número de fallecidos por no haber realizado una investigación sobre el terreno. Las debilidades del informe se multiplican aún más cuando, como señala la misma fuente, esta ONG se refiere a lo que denomina víctimas de desaparición forzada, alegaciones que son contrarias a lo acordado sobre el tema a nivel internacional, sin citar ningún supuesto caso ni elementos que puedan contribuir a descubrir los casos mencionados.

La DIDH añade que la ONG Amnistía Internacional ha puesto en duda el informe del Consejo Nacional de Derechos Humanos (CNDH) del 13 de julio, sin ningún fundamento y de una manera que suscita asombro y preocupación, sabiendo que institución nacional había enviado una comisión de investigación para visitar el hospital y el depósito de cadáveres y mantener una serie de reuniones con representantes de las autoridades públicas en Nador, así como una visita al lugar y las inmediaciones de los hechos, con el fin de recabar datos y reunir hechos e informaciones sobre este incidente.

Una vez constatado esto, la DIDH subraya que no puede sino expresar su profundo pesar por el hecho de que Amnistía Internacional, que durante mucho tiempo se ha enorgullecido de su objetividad, se contente, en este caso, con informaciones carentes de credibilidad y testimonios recogidos de una sola parte y no basados en ninguna prueba que pudiera confirmar las presuntas violaciones.

También añade que  »esta ONG no respetó el principio de imparcialidad en el tratamiento de los datos facilitados por las autoridades marroquíes sobre el deber de las fuerzas del orden de hacer frente a un asalto de una violencia sin precedentes llevado a cabo por unos 2.000 candidatos a la inmigración ilegal, armados con cuchillos, piedras y palos y organizados como milicias, que se mostraron especialmente violentos en su intento de entrar a toda costa a Melilia por el Barrio Chino, un paso fronterizo muy estrecho, contraviniendo así las normas internacionales sobre el respeto de la seguridad nacional de los países”.

La DIDH precisa, a este respecto, que « todas las detenciones efectuadas están motivadas por la comisión de actos reprobables por la ley ».

La DIDH recuerda, en este sentido, que este asalto se saldó con 23 muertos entre los candidatos a la inmigración ilegal, además de heridos entre los inmigrantes ilegales y también las fuerzas del orden, según facilitaron las autoridades públicas en su respuesta al comunicado conjunto de los procedimientos especiales del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Una respuesta a la que Amnistía Internacional se ha mantenido indiferente, al igual que en el caso de la investigación llevada a cabo por las autoridades judiciales, que sigue en curso, según la misma fuente.

La DIDH recuerda también que las autoridades públicas habían indicado que las fuerzas del orden no recurrieron a disparar balas, contentándose con repeler a los asaltantes con los medios legales a su alcance, a pesar de su probada peligrosidad, agregando que los resultados de la investigación mostraron que las muertes registradas fueron causadas por asfixia mecánica por sofocación provocada por los empujones, como lo había confirmado la comisión de investigación de la CNDH. También en este caso Amnistía Internacional se distingue por su tendencia a sembrar la duda, que la misma fuente deplora.

La DIDH subraya que las fuerzas del orden han velado en su gestión de estos incidentes por utilizar la fuerza de manera proporcional, de conformidad con la ley y las exigencias del mantenimiento del orden público y la protección de los derechos humanos, indicando que las autoridades públicas han asumido plenamente sus responsabilidades en cuanto a las pericias forenses que atribuyeron formalmente las muertes a una asfixia mecánica por sofocación causada por los empujones.

“Pero Amnistía Internacional, en su informe que carece de profesionalidad, no prestó la menor atención al importante procedimiento jurídico por el que se ordenaron las autopsias, ni mucho menos al informe de la comisión de investigación de la CNDH que concluyó que  »las muertes registradas fueron causadas por asfixia mecánica por sofocación provocada por los empujones y la aglomeración de un gran número de víctimas en un espacio herméticamente cerrado, con el movimiento de una multitud presa del pánico ».

La misma fuente continúa asegurando que las autoridades públicas han seguido asumiendo sus responsabilidades en el marco de la ley y de los compromisos del Reino en materia de derechos humanos, desplegando esfuerzos en la identificación de las víctimas mediante análisis de ADN y huellas dactilares tomadas de los cadáveres, en estrecha coordinación con las autoridades concernidas a nivel nacional y a nivel internacional con Interpol para las regiones África del Norte-Oriente Medio y África.

Las autoridades también prestaron asistencia médica adecuada y en su debido momento a los heridos por los asaltantes y las fuerzas del orden, 140 en total, es decir, el doble de inmigrantes ilegales heridos, recuerda la misma fuente, antes de observar que Amnistía Internacional ha permanecido una vez más indiferente ante esta asistencia humanitaria, burlando así las normas internacionales que rigen una investigación profesional, honesta y objetiva en el ámbito de los derechos humanos.

Del mismo modo, la DIDH informa de que las autoridades públicas han dado facilidades a los diplomáticos acreditados en Rabat para acceder al depósito de cadáveres con el fin de ayudar en la identificación de las víctimas, así como les han proporcionado información y documentos para acceder a las prisiones para interesarse por el estado de los inmigrantes ilegales detenidos y también acceso al hospital para visitar a los heridos tras este asalto.

En consecuencia, la DIDH concluye subrayando que no puede sino desmentir las alegaciones de Amnistía Internacional sobre la repatriación forzosa y la devolución de migrantes, dado que ningún migrante fue devuelto tras dichos incidentes, asegurando que el Reino de Marruecos respeta el principio de no devolución, favoreciendo por otro lado otras alternativas como la repatriación voluntaria o la integración en la sociedad marroquí, además de la regularización de la situación de miles de migrantes ilegales y solicitantes de asilo.

Por último, la DIDH desea precisar que este enfoque se inscribe en el respeto por parte del Reino de sus compromisos internacionales en el ámbito de la protección de los migrantes y solicitantes de asilo, por una parte, y en el marco de la lucha contra las redes de trata de seres humanos y tráfico ilícito de migrantes, por otra.

Dicho esto, la DIDH deplora que Amnistía Internacional descuide mencionar en su informe el importante papel de Marruecos en la gestión de la problemática migratoria y de la cuestión de los solicitantes de asilo, así como los esfuerzos realizados por el Reino en favor de la integración de los migrantes en todos los ámbitos, que son aclamados internacionalmente.

En conclusión, la Delegación Interministerial de Derechos Humanos rechaza la forma y el contenido del informe de Amnistía Internacional. Map

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