Es el espacio o intervalo de lugar o de tiempo que media entre dos cosas o sucesos.
Es el alejamiento, desvío o desafecto entre personas.
El mundo moderno ha acortado las distancia con las comunicaciones, la rapidez de los viajes y los vínculos establecidos en los sistemas de visualización tanto como las noticias que se propalan al instante por todo el mundo.
Pero sin embargo hay circuitos interiores que funcionan en los individuos y en los grupos sociales que establecen distancias por razones diversas, ideológicas, raciales, religiosas, culturales y hasta deportivas.
Es posible estar cerca o al lado de alguien y muy lejos en la comunicación que debería existir entre ellos.
Hay también una distancia emocional como desvinculación afectiva que expresa alguien con sus vínculos, ya sea familiares o sociales.
A veces son mecanismos de defensa de importancia ante el estrés o ante situaciones que hacen daño, y otras veces son señales de apartamiento de ciertos círculos o de los grupos sociales.
Si bien la soledad es importante, y en algun momento necesaria, el contacto social que debe producirse entre las personas es elemental en la vida del hombre.
La distancia afectiva tiene diversos orígenes.
Es un mecanismo de defensa que se usa para evitar el dolor, el rechazo o frente a una decepción o trauma.
Comienza con la falta de reconocimiento de las emociones propias, situaciones de apatia y una sensación de irrealidad que lo aleja del común de la gente.
Responde a problemas profundos y muy íntimos de la personalidad, en especial del costado social.
Dos situaciones contribuyen a este distanciamiento, el primero es la falta de compromiso, hay como un rechazo, a tomar decisiones valederas y valientes que cambien la situación en la que uno se encuentra.
Este rechazo produce distancia, primero con los afectos primarios y después con el entorno social.
Comprometerse significa tomar partido, elegir una opción que se considera verdadera y justa, siguiéndola.
La segunda situación es la falta de empatía hacia los demás, como si no me importara el destino de ellos, como si estuvieran fuera de mi alcance, como no queriendo participar de sus problemas y sus dolores, ya que bastante tenemos con los nuestros.
Entonces podemos estar cerca, vivir en conjunto, pero hemos establecido una distancia emocional tan grande que no nos reconocemos.
La distancia de a poco nos insensibiliza.
Nos va quitando el afecto, el cariño, el amor.
Cambia nuestra manera de ser, cambian nuestras costumbres y también nuestra personalidad.
Vamos retrayéndonos hacia una situación personal poco favorable, que impide una vida buena y sana.
Es cierto que hay circunstancias en la vida que obligan a tomar distancia, que hay momentos en que debemos alejarnos de hechos, situaciones y hasta`personas que pueden hacernos mal e incidir sobre nosotros en mala forma.
Pero debe ser la excepción y pretendiendo que sea temporal, no permanente, porque todo alejamiento inquieta, angustia y estremece.
Pongamos el acento de nuestra vida en el amor.
Que nuestra vida sea amable, cariñosa, solidaria y bondadosa.
Que veamos en nuestros hermanos otro de nosotros, que caminan la misma senda, buscan los mismos objetivos y procuran llegar al mismo fin
Porque en el fondo el deseo de todo hombre es mejorar, perfeccionarse y ser feliz.
Y la felicidad es un acto comunitario, surge del amor, que nos tenemos entre todos y la cooperación mutua.
Acerquémonos a nuestros hermanos, sobre todo logremos la cercanía emocional que todos nos merecemos.

