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LA ECONOMÍA POST PANDEMIA  Dr. Mario H. Concha Vergara PhD. – Docente de TEW, Chile

Tribuna

Dr. Mario H. Concha Vergara, PhD –Docente-Chile

¿Qué es primero, la vida o la economía? Solos los vivos consumen (MHCV).

La pandemia del Covid -19 dejo, sin dudas, una gran tarea a la humanidad y en especial a sus líderes y economistas. La naturaleza ha creado este monstruo que ha sacado a la luz la inequidades, la explotación entre humanos, el hambre oculto en algunas naciones y la falta de probidad entre sus dirigentes, la falta de gobernanza y de gobernabilidad en muchas naciones pero, además, ha mostrado un nuevo camino, y este no es otro que la vida está antes de la economía…

En Holanda, 170 académicos han planteado un manifiesto de 5 puntos para el cambio económico post crisis del C19, basado en los principios del decrecimiento. Estos puntos son:

  • Pasar de una economía enfocada en el crecimiento del PIB, a diferenciar entre sectores que pueden crecer y requieren inversión (sectores públicos críticos, energías limpias, educación, salud) y sectores que deben decrecer radicalmente (petróleo, gas, minería, publicidad, etcétera). Estas ideas nacieron del Premio Nobel Alternativo, el chileno Alfred Max Neef, a quien tuve el honor de entrevistar en Valencia Venezuela, en los años 90. Max Neef me dijo: “la economía está para servir a las personas y no las personas para servir a la economía”, que es lo que ha ocurrido con el neoliberalismo nacido en Europa.

Sin embargo, el neoliberalismo con algunas de las variantes por las que en la actualidad se le reconoce tiene su origen en la llamada Sociedad Mont Pélerin formada en Suiza en 1947, por iniciativa de economistas como Friedrich von Hayek o Ludwing Von Mises. Allí se reunieron algunos de sus principales pensadores, como Karl Popper o Henry Hazlitt, Salvador de Madriaga, Milton Friedman, y otros.

 La Sociedad Mont Pelerin (SMP) fue una asociación multidisciplinaria creada, según sus fundadores y seguidores, para preservar los derechos humanos amenazados por la difusión de ideologías relativistas como la comunista y afines a la extensión del poder arbitrario, y del llamado, más tarde, “el pensamiento único”. No obstante, en la práctica, la SMP estuvo conformada por individuos con ideas muy divididas en cuanto a la libertad e intervencionismo como relató el propio Milton Friedman quien más tarde nos negaría, a unos estudiantes que lo confrontamos en la Universidad de Glasgov en 1979, de haber pedido al dictador Pinochet de Chile, implementar las políticas planteadas por Mont Pelerin.

 Por otra parte, Ludwig von Mises quien en el primer encuentro celebrado por la Mont Pelerin Society, en el año 1947, en un punto del debate sobre la distribución del ingreso y un sistema tributario progresivo Mises dijo, que todos los economistas debían luchar en contra del socialismo, sindicalismo y poder del Estado.

2) Construir una estructura económica basada en la redistribución. Que establece una renta básica universal, un sistema universal de servicios públicos, un fuerte impuesto a los ingresos, al lucro y la riqueza, horarios de trabajo reducidos (En Chile, por ejemplo, se redujo el horario de trabajo de 48 horas semanales a 40), y trabajos compartidos, y que reconoce los trabajos de cuidados. Estas propuestas están circulando ampliamente en algunos países, así como la implementación de los trabajos telemáticos.

3) Transformar la agricultura hacia una regenerativa. Basada en la conservación de la biodiversidad, sustentable y basada en producción local y vegetariana, además de condiciones de empleo y salarios agrícolas justos. Este planteamiento es sin duda uno de los más importantes desde que se instauró la tecnología avanzada. Algunos expertos analizaron como debe ser la nueva agricultura en el mundo,  durante la jornada Rethinking Agriculture, (Diario de León, mayo2017)  organizada por la Embajada de Holanda en España.

Durante esta jornada Valentín Rivas, reconoció que “aunque existe un cierto miedo al cambio”, el productor tiene más opciones en el mercado si aplica la digitalización, “sobre todo porque hay consumidores cada vez más preocupados por la sostenibilidad de los alimentos y el Big Data”. Pues, el análisis de macrodatos mejora y optimiza los resultados de la explotación y facilita al agricultor la toma de decisiones para hacer productos más sostenibles, para un uso racional de recursos, que cumplen con las nuevas exigencias de los consumidores, más preocupados por el medio ambiente y la salud.

Por otro lado, se estima que la nueva producción agrícola debe estar dirigida hacia la producción inocua[1]. Se debe producir, al terminar la pandemia del Covid19 alimentos más sanos, nutritivos e inocuos con prácticas agrícolas sustentables, haciendo un uso eficiente de los recursos naturales para avanzar hacia sistemas agroalimentarios sostenibles y aprovechar el potencial de la bioeconomía.

4) Reducir el consumo y los viajes. Con un drástico cambio de viajes lujosos y de consumo despilfarrador, a un consumo y viajes básicos, necesarios, sustentables y satisfactorios. Esto significa que muchos de los viajes de turismo deben acabarse; hay que recordar que a muchos países el virus ingresó por los viajeros; por otra parte, este despilfarro afecta a la atmósfera[2] pues los miles de vuelos diarios perjudican la capa de ozono y destruyen en gran parte la oxigenación del planeta. Diariamente hay unos 120 mil vuelos diarios transportando a unos 12 millones de personas sin considerar los vuelos militares o civiles de aviones pequeños. Por otra parte, el consumismo ha llevado al ser humano a consumir productos que realmente son innecesarios para su vida cotidiana.

5) Cancelación de la deuda. Especialmente de trabajadores y poseedores de pequeños negocios, así como de países del Sur Global (tanto la deuda a países como a instituciones financieras internacionales). Esta pandemia ha probado que el sistema bancario, en general, tiene dueños y ejecutivos que se creen inmunes a la pandemia y sólo piensan en enriquecerse haciendo quebrar a personas y empresas diariamente sin importarles ni la producción no el trabajo humano. Esto obviamente debe acabarse.

Pasará mucho tiempo evaluar los costos económicos de esta pandemia del Covid-19, aún no es posible evaluar esto debido, principalmente, a cuánto tiempo durará el virus, no se sabe a ciencia cierta de las medidas ad-hoc que puedan tomar los gobiernos; estos deberán pensar antes que la repartición de dividendos de las empresa obligarlas a no efectuar actividades no esenciales y de cómo estas lograrán tener una mayor participación social empresarial, Aristóteles decía “el ser humanos es un ser social”, y la lógica de esto descansa en varios factores, entre ellos la Ética y la idea que un “conjunto aislado de hombres no hacen una sociedad, sino que por el contrario, es la sociedad la que forma a las personas que nacen en su seno”. Esto significa que las empresas, grandes, medianas y pequeñas, debe asociarse los trabajos comunitarios y ayudar a sus comunidades  (y a la nación) en llevar a cabo proyectos comunitarios; además, la nueva economía debería tender al cooperativismo, un buen ejemplo del éxito de las cooperativas son las cooperativas pesqueras existentes en Marruecos.

Algunos organismos internacionales han hecho  estimaciones muy pesimistas sobre la caída del Producto Interno Bruto (PIB); éstos son tajantes y auguran un escenario sombrío para las economías en general, olvidándose de que el PIB, en realidad, no es un medio de medición acertado del crecimiento económico o de su evolución. El FMI establece que “el PIB mide el valor monetario de los bienes y servicios finales, que son comprados por el usuario final, producidos en un país en un período de tiempo determinado (por ejemplo, un trimestre o un año); sin embargo nosotros podemos decir claramente que esta medida matemática en la economía no siempre es cierta. Por ejemplo, si hay un terremoto que destruya gran parte de la economía, la reconstrucción significará más trabajo, nueva producción, nuevos precios etcétera, los cual creará un nuevo PIB.

La fragilidad e importancia de la vida humana nos es recordada diariamente por esta pandemia y, no es cierto que, la humanidad ya había desterrado el hambre, la guerra y la peste como dice el historiador judío Yuval Noah Harari en su libro Homo Deus quien es epicureista, es decir, miembro de un movimiento que sigue a Epicuro, [3]que abarca la búsqueda de una vida feliz mediante  placeres inteligentes, la ataraxia (ausencia de turbación) y las amistades entre sus correligionarios, lo cual no es malo considerando que hay que mirar el futuro con optimismo.

No sabemos qué más nos puede traer esta pandemia; ¿vendrá seguida de otras?, ¿detendrá las guerras y revoluciones?; si esto se produjera tendremos que aprender a convivir con la idea de que un organismo microscópico puede hacer tambalearse el sistema capitalista, al socialista y otros, en todo el mundo. Consecuentemente debemos considerar que el descenso en la producción y el consumo tienen un importante impacto en la cantidad de puestos de trabajo, en los ingresos familiares y en la capacidad de recuperación económica en el mundo entero.

Los gobiernos, en su gran mayoría están confinando a sus ciudadanos, como la mejor solución en términos sanitarios, lo que implica, obviamente, un grave perjuicio para las economías o mantener la actividad económica al precio de un probable colapso sanitario y, por tanto, de un elevado costo en términos de vidas humanas, como está ocurriendo en Estados Unidos y Brasil, cuyos mandatarios porfiadamente no creyeron en la fortaleza del virus y en sus cuentas de costos y beneficios optaron por el dinero y no por salvar las vidas humanas; además, por culpa de estos dos países la pandemia se extendió a todo el resto de los países de América, en especial hacia América del Sur y Centro América.

Obviamente, los seres más racionales, así como los verdaderos líderes como el Rey de Marruecos, han tomado importantes medidas para preservar la vida de sus ciudadanos y también para volver a construir actividades culturales y económicas que ayuden a que sus economías no sucumban  ante la pandemia; por ejemplo, en Marruecos, el gobierno ha comenzado a instalar varias universidades en las regiones en que estas no existían con el fin de crear instrumentos productivos locales capaces de levantar industrias y mejorar la producción agrícola y pesquera, entre otras.

El nuevo modelo de desarrollo post pandemia debería ser un modelo mixto en el cual el Estado tenga una fuerte relevancia en los sectores de salud, educación, vivienda, agricultura, pesca, e industrias mixtas. Ya los dueños del capital han salido a pedir ayuda al Estado que tanto odiaban. El Estado tiene que desempeñar un papel de controlador,  y regulador, ayudando a desarrollar un sector privado libre de corrupción y excesiva renta. 

El objetivo principal es salvar vidas humanas, recuperar pacientes y luego recuperar la actividad económica con propuestas que giren en el mantenimiento de una nueva liquidez para los trabajadores quienes son los consumidores finales y empresas. Para esto es necesario pensar en una nueva redistribución del ingreso con nuevas medidas fiscales que terminen especialmente con el descarado robo que significa el Impuesto al Valor Agregado (IVA) el cual es un impuesto sobre impuestos y que afecta a quienes menos rentas tienen pues pagan más unidades de trabajo, así como la rebaja en algunas tasas y la moratoria en el pago de ciertos impuestos para los contribuyentes más débiles.

Hay que considerar, por ejemplo, que Lord Keynes no proponía aumentar sistemáticamente el gasto público y la oferta monetaria. Lo que proponía era una política anti cíclica: dotar a los gobiernos y bancos centrales de la capacidad de impulsar la economía con medidas expansivas cuando la coyuntura lo requiriese, para luego revertirlas cuando la economía creciese por sí sola. Este sistema salvó después de la Segunda Guerra Mundial a Europa y Japón, especialmente.

Para un buen economista una buena política económica no consiste en endeudarse, consiste en tener recursos para hacer contratación pública, ayudar a las empresas que lo requieran y a las familias en tiempos de crisis y garantizar siempre los servicios públicos. Si un país no es capaz de entender esto tendrá muchos problemas en salir adelante. Hay bastantes ejemplos de esto en el mundo, en especial en Latinoamérica. Si esto puede lograrse financiando el sector público con impuestos, tanto mejor.

Keynes lo dijo hace noventa años; “José, hijo de Jacob y esclavo israelita que acabó asesorando al faraón de Egipto como intérprete de sueños lo dijo milenios atrás: después de siete años de vacas gordas, suelen venir siete de vacas flacas”. El problema es que miles de millones de habitantes de este planeta no han vivido en tiempo de vacas gordas y por eso es que esta pandemia nos da la oportunidad de hacer verdadera justicia social. Es importante que los líderes piensen que quienes mueven la verdadera economía son los consumidores y los muertos no consumen.

Es necesario que después de la pandemia se estabilicen los Estados y consideremos como Ibn Khaldun,[4] “el Estado es una necesidad de la sociedad humana para restringir la injusticia dentro de la sociedad, sin embargo, el estado significa fuerza, y por lo tanto la injusticia misma. No obstante, todas las sociedades deben tener un estado que las rija, de lo contrario es imposible establecer una sociedad.”

Sin embargo, en estos aciagos tiempos  que no sabemos cuánto durarán y ahora que nos acordamos de Keynes, para hacer frente a la pandemia, existe un estrecho margen para aplicar sus recetas económicas y establecer las bases de un mejor futuro. Ahora, como decíamos, son bienvenidas las ayudas públicas, el dinero flotante y las monedas duras; pero, los bancos dicen: no olvidemos que habrá que devolverlo todo y no es justo dejar la deuda a nuestros hijos. Este es un pensamiento oportunista y neoliberal que los líderes post pandemia no deben permitir.

Los pronósticos del Banco Mundial, son que la caída del PIB será entre un 4,5% y un 5% dependiendo la región; nosotros insistimos en que la medida del crecimiento económico debe ser otra; pues, por ejemplo el PIB no considera  la evolución de las sociedades, ni los cambios culturales, la educación, la salud,  las innovaciones, el clima, etcétera. No sabemos, en realidad cuáles serán los efectos de la COVID-19, pues habrá y ya hay paralización parcial de actividades productivas, aumento del desempleo, problemas del transporte, especialmente el aéreo y marítimo, aunque debemos reconocer que estos dos últimos en realidad ayudan a la humanidad evitando así más efectos negativos sobre el medioambiente. Si los gobiernos se comportan inteligente y racionalmente no se incrementarán  estas brechas de desigualdad que obviamente  serán más evidentes en algunos países más que en otros. 

E-mail: conchamh@gmail.com

[1] La Inocuidad es un concepto que se refiere a la existencia y control de peligros asociados a los productos destinados para el consumo humano a través de la ingestión, como pueden ser alimentos y medicinas a fin de que no provoquen daños a la salud del consumidor; aunque el concepto es más conocido para los alimentos conociéndose como inocuidad alimentaria,

[2] La altura de la atmósfera de la Tierra alcanza los 10 000 km, aunque más de la mitad de su masa se concentra en los primeros 6 km y el 75 % en los primeros 11 km de altura desde la superficie planetaria.

[3] El epicureísmo es un movimiento que abarca la búsqueda de una vida feliz mediante la búsqueda inteligente de placeres, la ataraxia (ausencia de turbación) y las amistades entre sus correligionarios; este movimiento nace de las ideas del filósofo griego  Epicuro de Samos, siglo IV A.C.

[4] Ibn Jaldún (Túnez, 27 de mayo de 13321​-El Cairo, 19 de marzo de 1406), conocido en España como Abenjaldún (también escrito Ibn Khaldun, Ibn Khaldoun o Abenjaldun), fue un historiador, sociólogo, filósofo, economista, geógrafo, demógrafo y estadista​ musulmán del norte de África. Nació en lo que actualmente es Túnez, aunque era de origen andalusí.

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