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La epidemia que sacará lo mejor de nosotros Sara Kassir

Hubiera podido ser peor...

 

En tan pocas semanas, la llegada del Coronavirus ha conseguido cambiar el mundo, tanto en lo bueno como en lo malo.

Seamos positivos y veamos el impacto positivo del virus en nuestro país. De hecho, al igual que otros países del mundo que tomaron una batería de medidas para salvar su economía, Marruecos tomó el camino tecnológico. Una decisión fundada y fundamentada, cuyas consecuencias han beneficiado a muchos sectores vitales, como la salud o el empleo.

En plena crisis sanitaria, muchos científicos marroquíes (investigadores, médicos, estudiantes, etc.) resaltaron su genio humano sirviéndose de su conocimiento y del progreso tecnológico para desarrollar prototipos de mascarillas inteligentes que además de proteger al portador, son capaces de detectar los síntomas básicos del Covid-19, con el fin de hacer el seguimiento a las personas contaminadas.

Otro ejemplo de relevancia es la mascarilla, Made in Morocco, conectada a la aplicación Trackorona vía el Bluetooth. Es una plataforma que “propone un tracking de los movimientos de sus distintos usuarios, para detectar su grado de cumplimiento con el confinamiento y la distanciación social”, tal como lo explica el Dr. Mouhssine Lakhdissi, el coordinador del equipo que desarrolló la citada mascarilla.

En la misma tesitura, unos profesionales de la salud sacaron a luz un respirador inteligente artificial 100% marroquí. Este comité científico se compone de un equipo de la universidad Mohammed VI de las ciencias de la salud (UM6SS en sus siglas en francés) y de un médico afiliado al servicio militar de las Fuerzas Armadas Reales (FAR).

Cambiando de registro, la pandemia ha cambiado el paisaje profesional mundial y ha empujado a los decidores a optar por el teletrabajo para proteger los funcionarios y salariados. Adaptándose a esa nueva coyuntura, Marruecos aplicó medidas drásticas que se inscriben en la nueva estrategia digital nacional.

Videoconferencias, juntas virtuales, congresos online, foros especializados, aprendizaje a distancia…etc. Son unos que otros ejemplos que demuestran que la conversión tecnológica ha pasado de ser una simple opción, es una obligación que se hace cada vez más un hueco en nuestras vidas. El mundo digital ofrece un sinfín de privilegios (ahorro de tiempo y gastos de desplazamientos, entre otras cosas). A ello debe adicionarse los potenciales que abundan nuestro país y que honran la ciencia y la tecnología nacionales. En fin, tenemos todo para ser una fuerza tecnológica entre los más potentes a nivel mundial.

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