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LA IMPUDICIA Elias D. Galati (Argentina)

Tribuna infomarruecos.ma

Siendo la pudicia la honestidad y pudor en lo que una persona hace o dice, la impudicia es la falta de honestidad y pudor en el hacer o decir de alguien.

La pudicia es una virtud relacionada con el honor, la modestia y el recato, que consiste en guardar y observar honestidad en acciones y palabras.

Por lo tanto la impudicia es deshonor, descaro, falta de vergüenza y de pudor.

El pudor es el sentimiento que uno tiene sobre los pensamientos o actos que considera íntimos, y que trata de no exteriorizar.

Pero también hay pudor en la conducta social, en la relación de verdad, de respeto, de solidaridad, de bondad en nuestros vínculos con los semejantes.

El pudor personal tiene que ver con la dignidad, la propia dignidad, que lleva a un comportamiento que se loable, verídico y bondadoso.

La propia dignidad es el control personal sobre la  conducta, y nos impide realizar cosas que no son correctas, aun sin ser vistos, sin que tengan costos sociales o jurídicos, o que pasen inadvertidos.

No importa la situación, la conducta debe ser coherente, en todos los momentos, lugares y circunstancias

Pero a veces, el entorno, la sociedad en la que vivimos, va en contra de los valores y de los principios, y nos encontramos en una encrucijada.

En algún momento sentimos  estar  en medio de una sociedad en la cual la vida se ha transformado en una vergüenza que ni siquiera puede ser contada, y en una miseria para compadecerse, como decía Pirandello.

Nos encontramos   inmersos en ella, somos  parte de la misma, aunque no aceptemos  sus principios y sus valores, y porque no hemos  tenido las agallas de cambiar la situación social, ni al decir de Sócrates de irnos, debemos aceptar la voluntad de la mayoría.

Esto en un sentido social, aunque personalmente nuestra conducta no sea igual, y para nosotros y para nuestras relaciones actuemos de otra manera.

Entonces lo que tú sientes, como actúas y lo que pregonas y propones, son cuestiones que no se toman en cuenta, que no están en el inventario del proyecto de futuro, y que no se aceptan para mejorar o buscar una felicidad compartida.

Mientras tanto los actos de impudicia, se renuevan minuto a minuto, explícito e implícitos, desde actitudes que no condicen con el rol que ocupan los protagonistas, hasta la ratificación o la omisión de la miseria, la pobreza, el robo, apropiarse del trabajo ajeno, marginar a los niños y vivir opulentamente en medio de quienes viven mal.

Parece el mundo de Maria Elena Walsh donde un ladrón es vigilante y otros es juez, y donde dos mas dos son tres.

¿Qué hacer?

No puedes permanecer impávido ante la realidad que se patentiza todos los días frente a ti.

Tampoco puedes dilapidar energías y palabras ante quienes no tienen la capacidad plástica, de cuestionarse, pensar que pueden cambiar para mejorar, o que aquello que hacen no sea del todo correcto.

Pero no debes dejarte ganar por la tristeza, la tristeza siempre es mala, y debilita al hombre.

En un espacio personal, sería imposible, pero en la comprensión del tiempo histórico, el cronos social proyectado, es posible que esta palabra, esa acción, aún desperdigada, suelta, como una gota en medio del mar, en algún momento germine, ilumine alguna mente, que sea capaz de cambiar la historia y que tenga los elementos para lograrlo.

La historia es un sendero, en el cual estamos, todos juntos, cada cual con su actitud, con su palabra, con sus ideas y con su accionar.

Hacia donde vamos lo determinan muchas veces la mayoría, y otras veces ciertos líderes privilegiados, que tienen carisma para mover a los demás, o que en un momento por circunstancias que nadie comprende vuelcan a su favor las condiciones diferentes.

La pudicia es una virtud, que debemos practicar en todo momento y en todo lugar a despecho de lo que sucede, por nuestra propia dignidad y porque es nuestra obligación señalar lo correcto, lo justo, lo verdadero y lo que es mejor para el hombre.

Impudicia

Hay cosas que no debes hacer

porque es tu propia dignidad

la que debiera hacerte ver

que tu conducta está mal

Si la impudicia ha de prevalecer

cualquier cosa será igual

ya no te ha de sorprender

que se confunda moral con inmoral

Por ello hay que restablecer

las normas en la sociedad

aquellas que acordamos una vez

señalando que era lo normal

lo necesario para vivir bien

respetando cada cual la libertad

Elias D. Galati

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