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LA INTERMÉSTICA VENEZOLANA Y LATINOAMERICANA Dr. Mario H. Concha Vergara; Ph.D. Director de la Corporación Olof Palme-Chile

Venezuela

 

Es necesario que políticos y analistas comprendan las ciencias sociales para poder interceder y lograr la paz entre los países; hay que entender cómo actúan los intereses políticos, económicos y culturales, para crear respeto interior y exterior en los países.

La Gran Colombia creada en Angostura, en 1819 mediante la Ley Fundamental de la República y ratificada después en Cúcuta en 1821 por la unión de Venezuela y la Nueva Granada en una sola nación bajo el nombre de República de Colombia a la que luego se adhirieron Panamá (1821), Quito y Guayaquil (1822). El término Gran Colombia se emplea por la historiografía para distinguirla de la actual República de Colombia.

Esta república existió jurídicamente entre 1821 y 1831 y se configuró a partir de la unión de las anteriores entidades coloniales del Virreinato de la Nueva Granada, la Capitanía General de Venezuela, el Gobierno de Quito y el Gobierno de Guayaquil.

Lo anterior permite entender, por lo menos a los estudiosos, los motivos y razones del por qué lo que acontece en Venezuela o en Colombia significa y tiene interés políticos en cada lado de las fronteras; fronteras que en realidad son artificiales porque por más de 186 años los habitantes de ambas naciones están relacionados familiarmente, lo  cual permite entender que para ellos los límites nacionales son una mera línea imaginaria en el mapa.

Ahora bien, en varios países hay controversia respecto a lo que sucede entre Venezuela y Colombia y, en especial, en lo que sucede en Venezuela pues, muchos han querido tapar el sol con un dedo, en especial algunos “estudiosos” que no entienden las razones por las cuales 4 millones de venezolanos han abandonado el país (más del 10% de la población), y no entienden las razones económicas diciendo por ejemplo que con Chávez el PIB per cápita subió a más del doble olvidándose de que en esa época (la chavista) el país producía más de 2,6 millones de barriles de petróleo al día  a más de US$ 145 el barril y que en la actualidad no se llega a 900 mil b/d. vendiéndose a un promedio de 50 dólares y considerando que el petróleo venezolano es ultra pesado. La población venezolana en 2000 era de unos 23 millones de habitantes, en la actualidad es de 32 millones, lo cual también incide en las estadísticas.

Para Colombia los más mínimos sucesos con los estados limítrofes de Venezuela e incluso con Caracas son importantes en la toma de decisiones políticas y hasta económicas. Eso, ayudó al presidente Iván Duque a reconocer a Juan Guaidó como Presidente de Venezuela pues le daba garantías de paz y seguridad a su país. Por otro lado, Bolsonaro, quien también reconoció a Guaidó como Presidente de Venezuela ha tenido que ser más moderado en su accionar en contra de Maduro pues el estado de Roraima, es el único no interconectado a la red eléctrica brasileña dependiendo 100% de la electricidad del Guri del estado Bolívar de Venezuela.

Nicolás Maduro, no se ha atrevido, sin embargo, a romper relaciones con Brasil como lo hizo con Colombia y EE.UU., pues ese país, después de EE.UU. es la segunda potencia continental en los ámbitos sociales, políticos, económicos y militares y además, entre Brasil y Venezuela se dan casi las mismas características y condiciones limítrofes que con Colombia con la diferencia del idioma pues en Brasil se habla portugués. Pero, la tensión geopolítica no solo implica a estas tres naciones no coexistan en armonía; tenemos también que EE.UU. ha presionado con la confiscación de millonarias fortunas de los líderes chavistas-maduristas, de muchos de los generales y coroneles, siendo acusado el ministro de la defensa, el general Padrino, de ser miembro de un cartel de la droga que envía cocaína y anfetaminas a EE.UU. y otros países. Además, EE.UU. ha traspasado los bienes de la CITGO, la tercera compañía refinadora y distribuidora de gasolina en ese país a la administración del presidente interino Juan Guaidó y también el gobierno de Trump ha ordenado y pedido a sus aliados bloquear las ventas de oro venezolano a Maduro, oro que está siendo enviado a Rusia, China y Turquía a precios viles pues las arcas del gobierno de Maduro están casi vacías.

Por otra parte se estima que entre 700 y 1.000 militares y policías han desertado hacia los países limítrofes poniéndose a las órdenes del presidente Guaidó, esto significa que poco a poco la gota de las deserciones irá creciendo y que se transformará en una fuerza armada muy interesante en contra de Maduro.

La interméstica creada con Maduro nos lleva a considerar que la política internacional llevada adelante por él no considera que solamente pone a su país dentro de las naciones parias que manejan la droga, el contrabando, el irrespeto de los derechos humanos y una alta emigración.

En las relaciones entre Estados Unidos y América Latina han predominado los asuntos transnacionales o “intermésticos”, como la migración, el comercio, el crimen organizado transnacional, la energía y el medio ambiente. El término “interméstico”, acuñado por Bayless Manning en 1977, es una palabra compuesta que describe aquellos asuntos que son “profunda e inseparablemente tanto internacionales como domésticos”; Por ejemplo,en el caso de México con EE.UU. predomina la migración hacia el país del Norte y debido a eso el presidente Trump ha ordenado la construcción de un muro,lo que significado el quiebre de relaciones con el partido Demócrata, pero cuestión que no es nueva en la historia de la humanidad, en donde hubo muros construidos por  los romanos en Escocia, existió hasta hace pocos años el muro de Berlín, existe el Muro de arena construido por Marruecos para parar los ataques de las bandas del Polisario, y otros.

Manning acuñó el término “interméstico” en el contexto de las relaciones entre el Ejecutivo y el Congreso de Estados Unidos sostuvo que se debía reorganizar el proceso de la política exterior del país para que ésta siguiera el paso de los cambiantes tiempos. En cierto sentido, Trump ha ido tan lejos como ha podido, por ejemplo al reunirse con el presidente norcoreano  Kim Jong-un, y ha reconocido como Presidente de Venezuela al Presidente del Parlamento de ese país. Aunque lo exterior y lo doméstico siempre han estado vinculados, Manning considera que los nexos se hacen más profundos y que la interdependencia global era más intensa y se hacía sentir en forma inmediata en el nivel político local. Según el académico Tom Long  otros analistas han continuado el trabajo de Manning sobre el proceso político interno de Estados Unidos, enfocados en particular en la política comercial y la participación del Congreso, y coinciden básicamente en que los presidentes de Estados Unidos tienen menor margen de maniobra en los asuntos intermésticos que cuando se trata de la política exterior “tradicional”. Sin embargo, hemos podido ver que el presidente Trump ha venido cambiando todo esto.

Todos los Estados tienen intereses encontrados; por tanto, para comprender las decisiones políticas, incluida la política exterior, debemos tomar en cuenta los intereses de los principales actores (por lo general, el ejecutivo, el legislativo y grupos de interés de la sociedad; – en el caso de las dictaduras como la venezolana, en donde todos los poderes del Estado son manejados por una sola persona “el Estado soy yo” – ), así como la forma en que las instituciones estructuran su toma de decisiones y quién tiene acceso a la información sobre el asunto que se está considerando. Estos factores varían tanto entre los Estados como el tipo de asunto del que se trate. El académico Tom Long, por ejemplo, propone que los asuntos intermésticos tienen efectos generalizados sobre los intereses, las instituciones y la información, y que éstos complican los esfuerzos de la diplomacia exterior. Los asuntos intermésticos afectan los intereses de una gama de actores políticos internos que es más diversa y más prominente que la que involucra otros casos de política exterior. También los asuntos intermésticos están sujetos a distintos patrones institucionales; existen más puntos de acceso y actores con capacidad de veto.

En este sentido, la posibilidad de tener “acceso” a un proceso político difiere de acuerdo con las instituciones de política exterior de cada país y el tema al que se refiera el asunto (el proceso político estadounidense es a menudo considerado pluralista y poroso, y sensible, aunque quizá lo sea menos en crisis de seguridad y el Presidente tiene la facultad de decidir cuándo, cómo y porqué está en peligro la seguridad nacional; por eso, se rompió relaciones con Venezuela y se aceptó tener relaciones diplomáticas con el Presidente Interino).En el caso de Chile, de Argentina, México, Venezuela, etcétera, la política exterior está en manos de los presidentes.

Los intereses de cada nación nos llevan a pensar que no puede haber neutralidad en los conflictos entre naciones pues ellos son conflictos de intereses. Quienes, por ejemplo hablan de diálogo entre las partes en conflicto debe entender cuál y cómo se lleva a cabo la interméstica entre esas naciones tanto interna como externamente.

¿Los países latinoamericanos podrían influir en las políticas intermésticas de Estados Unidos? El caso es un enfático sí, junto con algunas advertencias sobre las dificultades. Y los temas del narcotráfico, las armas y la migración también dejan ver esas dificultades. Los asuntos intermésticos producen dinámicas específicas de intereses, instituciones e información entre naciones. Dado que el caso del cruce transfronterizo de los venezolanos al resto de Latinoamérica y a EE.UU.es totalmente interméstico, se hicieron muy notables los diversos intereses de muchos actores.  Por esto y mucho más necesario realizar más estudios comparativos entre la política exterior tradicional y los casos intermésticos, esta lógica permite suponer que influir en los temas intermésticos es de hecho más difícil que hacerlo en los asuntos tradicionales de política exterior, y Venezuela a través del gobierno de Maduro ha sido incapaz de producir “herramientas de interdependencia” que pocos Estados poseen.

Las políticas latinoamericanas están atrapadas entre las políticas interméstica de EE.UU. y las políticas tradicionales y sistémicas de nuestras naciones de origen español (castellano) y de origen portugués en algún momento harán cambiar las acciones y políticas de EE.UU. versus Venezuela. Este último país se las ha arreglado para crear confrontaciones internacionales de tal manera que es posible que si EE.UU. decidiera a intervenir allí, como hace años lo hizo en Panamá (1989) para atrapar al general Noriega quien al igual que Maduro se jactaba de tener el apoyo del pueblo y de la totalidad de su ejército no faltarán quienes se den golpes de pecho por no haber logrado hacer que Maduro haya renunciado antes en forma pacífica. El problema persiste, no sabemos por cuánto tiempo y lo único claro es que los cientistas sociales deberíamos trabajar más en entender las políticas intermésticas.

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