América LatinaCrónicasFeaturedFin de Trayecto

La no relación entre Marruecos y Uruguay no es una fatalidad Por Hassan Achahbar

Anàlisis

 

Hassan Achahbar
El Hassan Achahbar
Periodista, especialista en asuntos latinoamericanos

Marruecos y la República Oriental de Uruguay carecen de relaciones diplomáticas formales desde diciembre de 2005. Una situación atípica que no se ajusta a ningún parámetro o criterio racional. La no relación entre los dos países no es una fatalidad

El distanciamiento que lleva quince años debió cesar al día siguiente de la investidura del presidente Luis Lacalle Pou el 1 de marzo 2020. Sin embargo, la indefinición se perpetua y todavía se espera cuando las partes decidan dar el paso acertado.

   En diciembre de 2019, más de tres meses de asumir el cargo, el entonces canciller designado Ernesto Talvi prometió “enfatizar una Diplomacia Económica que nos permita firmar tratados, abrirle camino a nuestros productos y atraer inversiones, para generar trabajo para los uruguayos”. Un aviso serio a los protectores del separatismo saharaui.

   Más adelante, el nuevo gobierno uruguayo dio una señal inequívoca de su buena disposición a retomar el hilo de las relaciones con Marruecos al no invitar al separatista Brahim Ghali a la ceremonia de investidura del presidente Lacalle Pou.

   Consta que la pandemia del coronavirus se encargó de enfriar los ánimos, pero Marruecos tampoco respondió con gran entusiasmo a los gestos uruguayos. Han pasado seis meses y todavía se espera una verdadera ofensiva política y económica de Rabat acorde con la apertura charrúa.

   Además, el envío a Montevideo de un no diplomático para la ceremonia del 1 de marzo, no fue oportuno. El personero pudo ostentar uno de los mayores cargos públicos, pero no era el indicado para la misión. A éste, le faltaron, en términos futbolísticos, garra e instinto para un buen remate. “Dejemos la diplomacia para los diplomáticos”, solía insistir el Maestro Abdeljalil Fenjiro.

Sahara, el anacronismo charrúa

   El reconocimiento uruguayo a la virtual República saharaui fue altamente perjudicial para las que eran buenas relaciones económicas y políticas entre Rabat y Montevideo. Además de perjudicial fue anacrónico ya que sucedió cuando muchos grandes países del continente, que anteriormente habían otorgado a la “RASD” su reconocimiento, empezaban a reflexionar y à sacarle el apoyo.

   Sí bien la decisión ha sido la de un gobierno soberano, la forma precipitada en la que se tomó (al siguiente día de Navidad y sin haber estado incluida en el orden del día del últimos consejo de ministros del año), dejó muchos interrogantes.

   A mediados de enero de 2006, en un viaje a Montevideo, pude notar el malestar general causado por la decisión del canciller Reinaldo Gargano entre los funcionarios de la propia cancillería y grandes referentes de la empresa privada.

   El ministro Gargano era el único que no se daba por aludido ya que, según lo que él mismo me dijo, la decisión era “solidaria” de todo el gobernó y “irreversible”. Lo cierto, no obstante, es que el presidente Vázquez no tomó parte del juego, sí bien no movió un dedo para evitarlo.

   El daño no pudo ser reparado por las internas frentistas y por la fuerte pisada del lobby argelino que tomó forma y cuerpo con la designación de Luis Almagro en el cargo de canciller en el gobierno del presidente José Pepe Mujica (2010-2015).

El cambio de época inició el pasado 1 de marzo y apela a restablecer la legalidad asaltada y violada por Reinaldo Gargano y manseada por Luis Almagro. Es tarea pendiente de los dos gobiernos.

Gargano en evidencia

   Una delegación marroquí visitó Montevideo entre el 12 y el 14 de noviembre de 2008, integrada entre otros por varios representantes de la sociedad civil, acompañados por los diplomáticos Youssef Amrani, secretario general del ministerio de asuntos exteriores y Larbi Reffouh, embajador en Argentina.

   Recibieron a dicha delegación el vicepresidente de la República, Rodolfo Nin Novoa, el presidente del Frente Amplio, Jorge Brovetto, el ministro de defensa, José Bayardi, el ministro de asuntos exteriores, Gonzalo Fernández y la presidenta de la Comisión de asuntos internacionales del Frente Amplio, Belela Herrera.

   Durante las entrevistas, se hizo hincapié en la exploración de las oportunidades de cooperación bilateral en todos los ámbitos para que “cuando se arregle este problema podamos fundar relaciones comerciales y de intercambio sólidas”.

   En todo momento quedó subrayado que los interlocutores uruguayos estaban conscientes del malestar generado por una decisión tomada, según la opinión de uno de ellos, “no por un gobierno, sino por una persona de edad avanzada y cuya ideología sigue anclada en los tiempos de la guerra fría”.

“Nos alegra mucho que la solución venga del propio pueblo de Marruecos”, dijo la Belela Herrera, presidenta de la Comisión de relaciones exteriores del Frente Amplio et ex viceministra de relaciones exteriores (con Reinaldo Gargano de ministro).

   “A pesar de todo, creemos que se puede seguir luchando por estrechar los lazos de amistad entre ambos pueblos” y “estamos en la mejor disposición a apoyar la iniciativa” (marroquí de autonomía para el Sahara), sostuvo la política uruguaya.

“Nosotros admiramos Marruecos. Sabemos que Marruecos se sintió ofendido por la decisión uruguaya. Lamentamos ese hecho. Queremos que se llegue a un entendimiento y creemos que el proyecto de autonomía puede ser la solución” al conflicto en la región, afirmó Belela Herrera.

   Otros referentes políticos uruguayas también reaccionaron favorablemente al pedido de apoyo a favor de una salida negociada y consensuada al conflicto del Sahara, comprometiéndose a acompañar los esfuerzos de Marruecos en ese sentido.

Se comprometieron a ello el ministro Bayardi, de defensa, el vicepresidente de la república et presidente del Senado, Nin Novoa y el presidente del Frente Amplio, Brovetto.

   Nin Novoa reiteró su apoyo abierto a la soberanía de los pueblos “comprometiendo todos los esfuerzos necesarios” en ese sentido, porque en el caso del Sahara, dijo, “entendimos que la solución pasa por el dialogo en base a la propuesta de autonomía” (marroquí).

   El ministro de asuntos exteriores, Gonzalo Fernández, insistió en la necesidad de “salir de la equivocación” y “enmendar el error, pero sin afectar la imagen del gobierno, ese mismo gobierno que tomó la decisión aunque los personajes son otros”.

Gonzalo Fernández advirtió no obstante, que la posibilidad de que “este gobierno revoque el reconocimiento deja en evidencia un error que tendrá costo político a solo diez meses” de las elecciones generales del próximo año (2009).

   “Dar marcha atrás en una decisión que se tomó hace menos de dos años y en un año electoral, tendrá un alto costo político”, dijo Fernández. Ofreció a cambio, que “Uruguay, sin dar marcha atrás, puede apoyar fervientemente el proceso de negociación en la ONU” y “el apoyo en la ONU es un reconocimiento de cierta manera de este error”.

   Uruguay tiene un nuevo gobierno y desde el 6 de julio un nuevo canciller. Al titular del Palacio Santos, Francisco Bustillo, muy cercano al presidente Lacalle Pou, no hay nada que explicar. Ha encabezado la misión diplomática de su país en Madrid entre 2012 y 2020 y por tanto está sobradamente informado sobre el fondo del conflicto del Sahara.

   De lo que se trata ahora no es plantarse ante el muro de las lamentaciones sino lograr que las dos cancillerías arrimen los hombros y trabajen para el bien de los dos países y de los dos pueblos.

Fuente: Notilamar.com

Afficher plus

Articles similaires

Bouton retour en haut de la page