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LA PALABRA CORRECTA Elias D. Galati (Argentina)

Tribuna infomarruecos.ma

 

Nuestro idioma es prolífico, y sus fonemas son muchos, logrando una maravillosa combinación de sentidos y conceptos muy amplios, que prácticamente señalan y diferencian los términos y su significado.

Pero existen dos problemas en cuanto al uso del lenguaje, más allá que la historia ha demostrado que el idioma lo hace la gente, en especial el habla del pueblo.

Uno es el uso correcto de la significación, es decir que el significado de la palabra coincida con el significante, y el otro es el empleo correcto de los términos, en su verdadera acepción y/o acepciones, y en la exacta vocalización y enumeración de los símbolos, las letras, que lo componen.

Es común en nuestro idioma, como en muchos otros, usar términos con un significado que no es el propio, como también emplear términos con letras cambiadas, o inflexiones que no son las correctas tanto en su pronunciación como en su declinación.

El uso del lenguaje tiene normas que abarcan tanto a la significación como a los símbolos, y que deben respetarse, porque el uso común y la acepción aceptada son  elementales para la comunicación humana.

Un lenguaje usado correctamente permite expresar y escuchar exactamente lo que se quiere decir, y permite una comprensión exacta de lo dicho.

Es cierto que la historia ha demostrado que si bien el idioma hace al pueblo, puesto que es una de sus condiciones básicas, también es el pueblo el que hace el idioma, en su uso corriente, en su aplicación y en los cambios sucedidos durante las generaciones de hablantes.

No obsta sin embargo al buen hablar y al respeto de las reglas lingüísticas y de la semántica.

Podemos hacer una interpretación más profunda, quizás acotada, parcial pero importante del uso del lenguaje.

En principio señalar que la adhesión al mismo, es simultáneamente, la adhesión  y al acatamiento a las convenciones y normas sociales preestablecidas.

Una buena interpretación de la teoría del lenguaje señalará, que no es casual el uso de los fonemas, en relación a su representación, y que casi siempre se aplican por situaciones reales, fácticas, de la naturaleza o de la vida del hombre, que la señalan con mayor precisión.

Ejemplos sobran en todas las lenguas e idiomas que pululan por nuestro planeta.

Por eso usar las palabras en su sentido correcto y sin desvíos, es tambíen respetar el consenso social.

Así como la falta de conocimiento de la lengua, hace a la poca comprensión de la realidad, y de las relaciones humanas, el desvío del fonema y de su significado, hace a la buena relación y entendimiento entre las personas.

¿Por qué se debe hablar correctamente?

Porque es lo que se espera y es lo que permite que todos nos entendamos sin dificultades y sin problemas.

También la historia muchas veces trágicamente, nos ha señalado realidades provocadas por la falta de sustento real a los vocablos.

Baste como ejemplo señalar que si el concepto de libertad, es entendido por la clase dominante o gobernante, como restrictivo, y no el modo amplio que se debe usar, la realidad señalará que la libertad estará restringida a lo que sea asignado por quien la detenta.

Entonces aquello que la gente entienda por libertad, no será la que tendrá, puesto que hay un concepto distinto en la acepción.

Muchos otros casos podemos señalar en los cuales las diferencias al principio sutiles se convierten en irreconciliables.

La segunda cuestión, el empleo de términos con letras cambiadas o inflexiones que no son las correctas, hace a una confusión no sólo de los términos sino también de la realidad a la que se apunta con ellos, y dispara una incomprensión social.

El buen uso del lenguaje significa el respeto y el amor no sólo por los símbolos sino por lo que ellos representan.

Significa en última instancia el respeto y el amor al hombre, al semejante, al universo y a la humanidad.

 

 

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