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LA PERCEPCIÓN MARROQUÍ DEL PROTECTORADO ESPAÑOL 1912-1956 Primer Capítulo Por Youssef Akmirr (*)

Tribuna infomarruecos.ma

(*) Youssef Akmir:
 Catedrático de historia de relaciones hispano-marroquíes. Universidad Ibn Zohr, Agadir.
 Doctor por la Universidad Complutense de Madrid

        Para analizar la percepción marroquí del Protectorado español nos hemos basado en opiniones de personajes de diferente formación cultural y ubicación social. Su denominador común es el hecho de haber vivido la época objeto de estudio. Pero la forma y el estilo con qué describen o relatan sus testimonios varia. La parcialidad o imparcialidad pueden marcar un discurso u otro en función del interés o el desinterés que sus autores mantenían con la administración del Protectorado. Por lo tanto, creemos que una reconstrucción historiográfica de cómo fue sedimentada la imagen de la potencia protectora en el consciente marroquí de la época exige dar cuenta de una amalgama de ópticas que formarían en conjunto una visión variopinta, ecléctica y diversificada. Para ello, recogemos las opiniones vertidas por un alfaquí, un ministro del Jalifa, un profesor de la época; los dos últimos son historiadores de vocación y han escrito libros sobre el tema del Protectorado. Concretar la percepción de los relatos que mencionamos en este estudio ayudará a visibilizar los lados tenebrosos del contacto mantenido entre España y la población marroquí y propiciará una imagen más nítida acerca del Protectorado.

3.1. El diario de un alfaquí rural

        Sorprende la espontaneidad con que un alfaquí cabileño describe en su diario los hábitos que fueron introducidos por los españoles a raíz del establecimiento del Protectorado en el norte de Marruecos. Se trata de una serie de impresiones de quien “no habiendo salido nunca del medio donde naciera, se vio un buen día sorprendido por un acontecimiento que llamó poderosamente su atención: era la llegada de los españoles a Tetuán el 19 de febrero de 1913” ([1]). Fue entonces cuando decidió apuntar todos los comportamientos extraños que la gente contaba sobre estos forasteros cristianos recién llegados a las tierras del islam.  El atractivo y sustancioso material historiográfico y antropológico ayuda a formular una visión bastante realista sobre cómo veían los cabileños al español, (Nasrani-Aromi). El alfaquí toma nota de todo lo extraño que ha visto o de  lo que ha oído hablar y no duda en manifestar su asombro ante numerosos fenómenos sociales y culturales por considerarlos inauditos, ajenos y novedosos. Comienza su diario informándonos de un hecho que no mencionan otras fuentes de la historia del Protectorado. Se trata de la orden de desarmar a la población tetuaní al día siguiente de la ocupación pacífica de Tetuán. Sobre esta cuestión decía que

                “una de las primeras medidas adoptadas por los soldados       (militares) cristianos cuando ocuparon Tetuán fue mandar al bajá que     recogiera todas las armas que tenían los tetuaníes, dejándolos a todos     desarmados como si fueran gallinas para así estar seguros de que no les atacaran el día menos pensado”.

        No menos asombrado se mostraba el alfaquí ante el poder que tenía la mujer cristiana en comparación con una sociedad arcaica marroquí donde dominaba el sexo masculino. Según sus comentarios, la mujer española mandaba en el marido tanto fuera como dentro de la casa y estaba protegida por ley, ya que ésta prohíbe el divorcio, por lo que su marido nunca la puede repudiar. Le sorprendía también la conducta extremadamente extrovertida de la mujer española, que sale a la calle con la cara descubierta y se junta con el hombre en el casino para hacerle compaña y bailar con él, sin ningún pudor. El alfaquí describía con extrañeza comportamientos y actividades lúdicas que los españoles practicaban en Tetuán. Era el caso de pasear por las tardes en las calles de la ciudad, en pareja o en familia y de ponerse “a dar vueltas y más vueltas alrededor de la plaza del Feddan de Tetuán hasta muy entrada la noche”. Otro hecho que hasta entonces era desconocido era el baño de verano en las playas de Rio Martín y “tumbarse al sol desnudos en la arena”.

3.2. La memoria de Sidi Ahmed Rhouni

        La segunda fuente de estudio es Abu El Abbas Ahmed Rhouni, intelectual, alfaquí e  historiador de vocación ([2]). Los relatos de quien ocupó la cartera de Justicia en el primer gobierno jalifiano contienen abundante información. Su importancia reside en que quien los cuenta procura convencer al lector de que España es completamente merecedora del elogio y el aprecio que él manifiesta hacia ella. Los elogios de Rhouni eran lógicos, pues no podía morder la mano que le daba de comer. Basta con señalar que, durante su periodo como ministro, percibía su salario en pesetas de quien cubría las tres cuartas partes del presupuesto del protectorado: España. Rhouni hace una descripción detallada de varios acontecimientos que marcaron la historia del Protectorado. Comienza por describir el itinerario que hizo el Jalifa en su viaje a Tetuán tras haber sido nombrado por el Sultán como su representante en la zona del Protectorado español y cómo fue recibido por los notables de la ciudad. Dice que el 6 Yumada al-Thani de 1331, lo que coincidía con el 14 de mayo del año 1913, tras la publicación del decreto imperial sobre su nombramiento como Jalifa de la zona norte, Mulay El Mehdi salió de Fez junto a su familia, su chambelán Sidi Mohamed Ben Azuz y el médico militar Francisco García Belenguer. Cuando llegó a Larache fue recibido por el Cónsul General del Estado español, el señor Juan Zugasti. Desde allí continuaron el viaje en un buque de guerra español para desembarcar el 19 de Jumada al-Thani en la costa de Río Martín. Fue entonces cuando la población tetuaní con sus diferentes clases salió a recibirle y celebrar su llegada a la ciudad.

        Después de describir la clamorosa llegada del Jalifa a Tetuán, Rhouni dedicaba un interés particular a los diferentes personajes que vinieron a la ciudad para ostentar el máximo cargo administrativo, el de Alto Comisario. Su primera descripción se la dedica al General Felipe Alfau Mendoza, Gobernador Militar de Ceuta, a quien España destinó el 3 de abril de 1913 para “el cargo de Alto Comisario de su zona del Protectorado y jefe del ejército de ocupación”. El miércoles, 1 Rabih al-Awal año 1331, Alfau llegaba a Tetuán acompañado por divisiones del ejército español procedente de Ceuta. Fue entonces cuando ocupó pacíficamente Tetuán ([3]). Rhouni comentaba que el Alto Comisario fue recibido calorosamente por los tetuaníes a quienes pronunció su discurso de llegada explicándoles que “el propósito de su país es el de mantener la seguridad, proteger al Jalifa y su gobierno, implantar las bases de la civilización en la zona, tender la ayuda para mejorar la economía, establecer rutas de comunicación y desarrollar el comercio”. El discurso suscitó alegría entre los presentes, que aclamaron con euforia el nombre de la nación protectora, reconociendo así la amabilidad de dicho General que no dudó en instar a su ejército a mantener ante los tetuaníes una buena conducta.

        La llegada de Alfau a Tetuán y la ocupación de la ciudad no fueron bien recibidas en las regiones colindantes. Rhouni comenta que la alarma se apoderó de las cabilas cercanas:

         “Las tribus rechazaron la colonización y se confederaron para declararle la guerra  a la nación protectora, que en realidad sólo venía a cultivarlos y civilizarlos. […] Los cabileños formaron varios frentes y acamparon a pocos kilómetros de Tetuán dedicándose a cortar caminos y a   asaltar caravanas. El general Alfau, al no quedarle otra opción, se enfrentó con dichas cabilas empleando en ello nuevas divisiones militares”.

Referencias:

([1]) El diario era propiedad del historiador e hispanista marroquí Mohammad Ibn Azzuz Hakim  quien se encargó de traducirlo al castellano. Prologarlo y sacarlo a la luz pública. Véase, Mohammad Ibn Azzuz Hakim (2002). Diario de un Alfaquí Rural. Tetuán: Imprenta Al  kalij Al Arabi, p.9. 

(2) Magnífico manuscrito que había permanecido inédito hasta su corrección y edición en varios tomos, por el filólogo e historiador, Jahfar Bellhaj Soulami. Véase, Ahmed Rhouni (1998-2007). Umdas al rawuin fi tárijtittauín. Tetuán, Edición de la Asociación Tetauen-Smir. 

(3) Ídem., p. 145.  

(*) Youssef Akmir:

 Catedrático de historia de relaciones hispano-marroquíes. Universidad Ibn Zohr, Agadir.

 Doctor por la Universidad Complutense de Madrid.

Entre sus publicaciones:

ENTRE MOGADOR Y SIDI IFNI, ESPAÑOLES EN EL SUR DE MARRUECOS, SIGLOS XVII I- XX, Ed. Almuzara, Córdoba, 2019.

– AGADIR EN TORNO A 1911 APROXIMACIONES HISTORIOGRAFICAS HISPANO-MARROQUÍES EN TORNO A AGADIR DE FINALES DEL SIGLO XIX Y PRINCIPIOS DEL XX, Ed. Instituto de Estudios Hispano-lusos y Universidad Ibn Zohr, Rabat-Agadir, 2014.

– DE ALGECIRAS A TETUÁN, ORÍGENES DEL PROYECTO COLONIALISTA ESPAÑOL EN MARRUECOS 1874-1906, Ed. Instituto de Estudios Hispano-lusos y Universidad, Rabat, 2009.

Preparado para la publicación por Mokhtar Gharbi

               

 

 

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