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LA POESIA Elías D Galati (Argentina)

Tribuna infomarruecos.ma

El lenguaje es una de las características sobresalientes de la raza humana.

Cada individuo lo expresa acompañado de sus sentimientos y emociones.

La palabra oral o escrita no es un molde que se repite en cada pronunciación, sino que lleva consigo el alma y la emoción del hablante.

Esa emoción que nace de la armonía interior hace la diferencia, entre los dichos con las mismas palabras por distintas personas.

Algunos seres elegidos, dotados de inspiración, y en cuyo ser habitan las musas, interactuando con sus sentimientos, son capaces de dar a las palabras otro valor.

Un valor diferencial, un plus que si bien sostiene el término en si mismo, le da una sonoridad y una claridad que de por sí no tiene.

La combinación  de esos términos, como sonidos armónicos, suaves, tiernos, rítmicos, amorosos y sacrales hace a la poesía.

La palabra poética es palabra, sus términos son los lingüísticos, pero expresados y ordenados a partir de un sentimiento de un ser inspirado, que los nutre y los resignifica con un valor superior.

Que a lo mejor los intuye, rara vez los razona y que quizás no sabe él tampoco porque los resignifica ni cual es el orden en esa nueva significación.

Es completamente irracional, se nutre de figuras e imágenes surgidas quizás en otro contexto y colocadas o descolocadas en un entorno que no corresponde, con un valor simbólico que solo se descubre captando el alma del poeta.

La palabra poética expresa desde otro lugar que nada tiene que ver con lo que se habla, pero que se corresponde perfectamente, si el sentimiento y la emoción arroba nuestra alma y entramos en comunión con el poeta y su palabra.

La palabra poética se desliza desde los sentidos hacia las vísceras, hacia el corazón, y allí se comprende, allí se capta el mensaje que lleva.

Es un acto de amor.

Todo el proceso lo es. La creación del poema, la concreción, la lectura, la asimilación por el otro y la comprensión no sólo de aquello que simbólicamente se quiso decir, sino también del significado por el hombre, para cada ser, de esa palabra, de ese poema, como canto a la condición humana y a su dignidad.

La palabra es un don, un don inconmensurable.

Pero la palabra poética, es aún más.

Lleva dentro de su palabra, la imagen, la gestualidad, el vaivén cadencioso de la expresión, que se comprende fuera de su contexto lingüístico.

De una comprensión que va y viene, en cada momento de la historia, en cada lugar, y en cada uno de nosotros, porque ora significa algo y en otro momento no. Cambia su significación.

Porque la poesía se apodera de nosotros y nosotros nos apoderamos de ella.

En esa interacción la llenamos de significado.

Le damos un valor, que quizás al comienzo no tenía.

En una lectura personal, que hace al acervo social del poema.

Ese conjunto maravilloso de la misma palabra, expresado una y mil veces, igual y distinta, común y propia, ajena, porque es la obra de otro y allí empezó, pero personal, porque la he hecho mía, la nutro, la reescribo, la tomo y la dejo en los demás.

Hay un connubio, una unión mágica, sagrada, surgida de la inspiración pero también de la voluntad y de la acción del ser que quiere, que desea, que goza con la proyección hacia el otro y hacia el más allá.

Hay una relación atemporal, que salta las coordenadas de tiempo y espacio y se instala en la eternidad.

Hace tiempo una querida amiga poeta me dijo: “el poema es virgen, hasta que tú decides poseerlo.”

De momento no comprendí el valor certero de esa afirmación que explicaba el proceso poético.

La poesía es un acto de amor.

La palabra está ahí, sugerente, dispuesta, para que tú decidas amarla, con el amor sagrado del poeta.

La poesía está siempre, debo sentirla, amarla y animarme a hacer de ella el lenguaje de la Divinidad.

Elias D. Galati

Poesía

Luz que se disfuma en la hierba

arrullo melodiosa en tus oídos

un perfume de flores exacerba

el color, el aroma, el sonido.

Una hamaca dónde quizás se sienta

el abuelo cuyo tiempo se ha perdido

la cuna del niño que apacienta

su madre en tiempo tan querido

Si sabes ver la vida que se piensa

si el amor rebasa el contenido

si la gracia, la inspiración tensa

tu palabra y tu mente ha encendido

eres poeta, no importa tu sapiencia

la poesía del mundo has comprendido

 

 

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