Crónica de SoussanFeaturedLas Cosas lo que son

La Puerta de la Felicidad: Reflexiones a través de Mafalda. Por Fikri SOUSSAN

Lecciones desde Mafalda

Fikri SOUSSAN, hispanista

«Si la felicidad es imposible, llamemos felicidad a algo posible».

JULIÁN MARÍAS

En este pequeño fragmento de Mafalda, Quino logra condensar una profunda reflexión sobre la naturaleza de la felicidad y nuestras tendencias a menudo desconfiadas hacia ella. La interacción entre Mafalda y su madre destila una ironía sutil y, al mismo tiempo, plantea una pregunta fundamental: ¿cómo respondemos a las oportunidades que se nos presentan, incluso cuando estas podrían ser la felicidad tocando a nuestra puerta?

La madre de Mafalda, con un tono casi rutinario y desinteresado, advierte a su hija que no abra la puerta a nadie, sin importar la cantidad de veces que llamen. Pero la respuesta de Mafalda revela un ingenio y una curiosidad innatos. La simple mención de la posibilidad de que sea la felicidad quien llama a la puerta desencadena su exclamación, un llamamiento de atención que retumba con una mezcla de incredulidad y asombro.

Esta breve pero impactante conversación nos invita a cuestionar nuestras propias actitudes frente a las oportunidades y los momentos felices que se nos presentan. ¿Cuántas veces nos cerramos a nuevas posibilidades por miedo, escepticismo o simplemente porque no las reconocemos? Mafalda, con su agudeza característica, nos insta a considerar que la felicidad a menudo se presenta de maneras inesperadas y, si no estamos dispuestos a abrir la puerta, podríamos perder la oportunidad de dejarla entrar.

La metáfora de la puerta cerrada nos lleva a reflexionar sobre nuestras propias barreras mentales y emocionales. ¿Cuántas veces hemos desestimado la posibilidad de la felicidad simplemente por no reconocerla o por temor a lo desconocido? La advertencia materna adquiere, entonces, un matiz más profundo: ¿cuántas veces cerramos la puerta a experiencias que podrían enriquecer nuestras vidas?

En el universo de Mafalda, este diálogo puede parecer un momento cómico, pero en su simplicidad y profundidad, toca fibras universales. Nos incita a estar atentos a las oportunidades que se presentan, incluso cuando vienen envueltas en la aparente cotidianidad de la vida. ¿Abrimos la puerta a la felicidad o dejamos que pase de largo mientras permanecemos atrapados en nuestras rutinas y prejuicios? La respuesta puede estar en nuestra disposición para reconocerla, incluso cuando toca suavemente a nuestra puerta.

Curiosamente, este fragmento de Mafalda evoca en mí una conexión especial con un verso del añorado poeta palestino Mahmud Darwish, que dice:

كتبت على باب منزلي: « دع نفاقك خارجا وادخل ». فلم يزرني أحدا

(Escribí en la puerta de mi casa: “Deja tu hipocresía afuera y entra”. Y nadie me visitó). La magia de estas palabras de Darwish conectan con el diálogo entre Mafalda y su madre, remarcando la importancia de abrir nuestras puertas a la autenticidad y la verdad, aunque a veces eso signifique desafiar nuestras propias expectativas y miedos. En este cruce entre la simplicidad de Mafalda y la profundidad poética de Darwish, hallamos una invitación a reflexionar sobre la manera en que recibimos las oportunidades y la felicidad en nuestras vidas.

Así pues, querido lector, sé curioso y explora el mundo que te rodea. Sal de tu zona de confort y experimenta cosas nuevas. Nunca sabes cuándo podrías encontrar la felicidad en un lugar inesperado.

Sé amable y compasivo con los demás. Un acto de bondad puede tener un impacto positivo en la vida de otra persona, y también puede traerte felicidad a ti mismo.

Sé agradecido por lo que tienes. Tómate un momento cada día para apreciar las cosas buenas de tu vida. La gratitud puede ayudarte a enfocarte en la positividad y a encontrar la felicidad en las cosas simples.

Si estás dispuesto a estar abierto a la felicidad inesperada, es más probable que la encuentres.

En última instancia, es crucial tener presente el sabio consejo de Albert Einstein, quien afirmó: « La vida es como andar en bicicleta; para mantener el equilibrio, es necesario seguir adelante ». Mantenernos en constante movimiento, avanzando y abiertos a las sorpresas de la felicidad, es la clave. Así como en la bicicleta, donde el movimiento constante asegura el equilibrio, en nuestra vida, la exploración continua nos puede dirigir hacia una existencia más plena y satisfactoria.

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