CrónicasFeaturedFin de Trayecto

LA SABIDURIA Y LA RIQUEZA, Elias D. Galati (Argentina)

Reflexiones

 

“Y si la riqueza es una posesión codiciable en la vida ¿Qué más rica que la sabiduría que todo lo obra? Y cuando la inteligencia obra ¿Quién de los seres es más artista que ella? Y si uno ama la justicia, sus trabajos se tornan virtudes porque enseña templanza y prudencia, justicia y fortaleza, y nada hay más útil  para los  hombres en la vida que éstas.” Libro de la Sabiduría capítulo VIII.

La sabiduría es la conducta prudente en la vida, la erudición, el discernimiento en las cosas.

Para la  psicología es el conocimiento reflexivo respecto a la conducta práctica en la vida

Para la filosofía sabiduría es la disciplina racional de las cosas humanas, el comportamiento racional en todo campo o la virtud que determina lo que es bueno o malo para el hombre.

Es dirigir la conducta humana de la mejor manera posible.

La Sapiencia se considera el sumun de la sabiduría y es el conocimiento supremo de las cosas excelentes, Son normas de conducta que se rigen por la razón o por máximas comunes en todo el mundo

Aristóteles diferenció a la sabiduría de la sapiencia; la primera son normas de conducta que se rigen por la razón o por máximas comunes en todo el mundo.

La Sapiencia conocimiento supremo de las cosas excelentes. Aristóteles denomina   sabiduría a la ciencia que preside la acción virtuosa y la sapiencia es la forma más alta y divina del saber mismo. Es la serenidad ante los hechos

La riqueza es la abundancia de bienes y cosas preciosas. Opulencia, fortuna. También abundancia de cualidades o atributos excelentes.

Existe una evidente fascinación de los hombres por la posesión de riquezas, en especial las riquezas materiales.

En casi todas las sociedades dicha posesión es considerada como un motivo de orgullo, una diferenciación con el común de la gente, y un atributo de superioridad, que se transforma de a poco en poder.

La riqueza material y el poder van de la mano, y una de las desviaciones psicológicas del ser es la abundancia y el acaparamiento de ellas.

Cuánto más se tiene, más se desea y más quiere.

Esta acumulación pervierte el equilibrio social, tanto hacia el interior como hacia el exterior; en el seno de la comunidad se producen diferencias notables y la opulencia y posesión de pocos convive con la pobreza y la desazón de muchos.

En el mismo sentido en el orden internacional, hay naciones ricas, que poseen no sólo lo propio, sino que se adjudican lo ajeno, y naciones pobres cuyos miembros son depositarios de una vida de privaciones y sinsabores.

Entonces la idea y la consumación de la acción es, quiero tener la mejor vivienda, quiero tener el mejor auto, quiero vivir mejor que nadie, quiero poseer tantas cosas como puedas acumular, sin preocuparme de los demás.

Este sentimiento y esta concepción hieren a la dignidad humana, y hace del mundo un lugar inhóspito y lúgubre.

Basta recorrer a diario las crónicas de tantos países en nuestro mundo, que viven de manera indigna y que no condicen con su condición de hombres.

Volvemos al Libro de la Sabiduría y reflexionemos sobre un texto del Eclesiastés “no pongas tu corazón en las cosas que el moho y el orín corrompen”.

En tantos años de evolución y en el devenir de nuestra historia, pareciera que no hemos aprendido todavía que la sabiduría es la mayor riqueza que puede adornar a cualquier ser humano.

Que dicha sabiduría es el objeto más codiciado, y al cual pocos acceden, a veces por falta de talento, otras por falta de voluntad y muchas por la elección de lo material antes que el sentimiento de poseer la verdadera riqueza.

Ser sabios es saber vivir; es usar nuestros conocimientos, nuestras condiciones y nuestras posesiones en procura de una existencia mejor, de una vida feliz, equilibrada, sensata y auténtica, en compañía de nuestros semejantes.

Ser sabios es en sí, ser auténticamente hombres.

Qué más rica, que mayor posesión codiciable que la sabiduría.

Es verdad, si una busca la sabiduría y ama la justicia, sus trabajos se convierten en virtudes, porque dichas virtudes enseña templanza y prudencia, justicia y fortaleza, y nada hay más útil  para los  hombres en la vida que vivir de acuerdo a ellas.

 

Afficher plus

Articles similaires

Bouton retour en haut de la page