La unidad del Magreb ¡hoy más que nunca! Prof. Alberto Ramírez V. Centro de Estudios del Magreb

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No habia camino... se hizo el camino al... marchar

Para nadie es un misterio que las relaciones entre Argelia y Marruecos, en palabras del rey Mohamed VI en su discurso en conmemoración de la marcha verde, “no son normales y tampoco aceptables”, haciendo un llamado a la apertura de fronteras y normalización de relaciones entre los dos países.

Por su parte el secretario general de la Unión del Magreb Árabe, UMA, el tunecino Taib Bakouche, ha declarado que ante el importante llamado del rey que, “las otras partes deben responder a su propuesta y abrir una página nueva en sus relaciones, puesto que con Argelia no son simples ofertas de buenas intenciones, sino que estas van acompañadas por un instrumento fiable para poner en marcha un mecanismo común de resolución de los diferendos que duran décadas en detrimento de los pueblos del Magreb”.
Sin duda las iniciativas llevadas adelante por Marruecos en el último tiempo y en particular del propio rey para impulsar un proceso de unidad en el Magreb han creado condiciones a nivel internacional en favor de esta propuesta, donde no es menor la opinión del presidente de la cámara de representantes marroquí en el sentido de que “es incomprensible que los estados negocien de manera ordenada con la Unión Europea, pero no son capaces de dialogar y concertase entre sí”.
Claramente se vienen nuevos tiempos para los países del Magreb donde el rey Mohamed VI, después de recordar la lucha común contra el colonialismo y la unidad magrebí materializada en la conferencia de Tánger de 1958, el apoyo a la revolución argelina a través de una acción común que echa las bases de unidad política en el magreb, es percibido como el líder natural de este proceso, caracterizado por el pragmatismo y generosidad política de un monarca que, cada día, está más cerca de su pueblo.

Para nosotros en Latinoamérica no deja de llamar la atención el trabajo de Moahemd
VI, sus recuerdos de la lucha anticolonial, el apoyo a los movimientos de liberación en África, el decidido apoyo a la causa palestina y su compromiso sin dobleces con Nelson Mandela y el CNA, lo que ha significado nuevos e importantes apoyos de gente vinculada a la izquierda latinoamericana, a la propuesta de Marruecos para el Sahara.
Claramente y en las grandes ligas de la política internacional el rey Mohamed VI es visto como un hombre que, “teniendo a Dios por testigo”, se ha convertido en el líder de este proceso, donde todos tienen claro que su objeto es la buscar lo mejor para su pueblo y las naciones del Magreb, cuestión que hoy pasa por la urgente necesidad de que Argelia asuma su responsabilidad en el conflicto del Sahara y deje de apoyar delincuentes, aventureros y terroristas, para relacionarse con gobernantes y estadistas serios en torno a propuestas y requerimientos que traigan la paz y el progreso a estos países, para lo cual en Argel les serviría revisar su historia de relaciones y cooperación con Marruecos, tal como ha hecho Mohamed VI en su último discurso al recordar el cuadragésimo tercer aniversario de la marcha verde, instancia que une, sin ningún tipo de diferencias , a los hombres, mujeres, ancianos y niños del Sahara tras el común objetivo y en una masiva manifestación popular,
para demostrar al mundo que el Sahara es marroquí.