CrónicasFeaturedFin de Trayecto

LA VERDADERA VIDA, Elías D. Galati (Argentina)

Reflexiones

Todos nos hemos preguntado, en algún  momento de nuestra existencia, porque vivimos, para que vivimos, cual es nuestro destino y que es lo que debemos hacer.

Es nuestra preocupación determinada por la acción, por la necesidad de entender y sostener lo que hacemos, y por aclarar nuestra conciencia y tratar que nuestro comportamiento esté adecuado a nuestros pensamientos y nuestros valores.

Pero todas esas preguntas, están subordinadas a una pregunta elemental y fundamental, que rara vez la cuestionamos, y que es la verdadera vida.

¿Cuál es la verdadera vida? Es decir cuál es el “como” y el “qué” de nuestra existencia.

En toda la historia de la humanidad, pero con mayor arraigo en nuestra época, la existencia y la conducta humana, ha estado determinada por circunstancia externas que la condicionan y la oprimen.

El tiempo y el lugar en que vivimos, las situaciones históricas y sobre todo la adhesión o el rechazo a las formas imperantes en nuestra sociedad, son los puntos centrales de nuestra visión existencial.

Nos movemos y actuamos de acuerdo a esos estímulos y al impacto que ellos producen en nuestro yo, por lo que nuestra vida, es más una respuesta a la forma social que nos rodea, que una visión personal, meditada, aceptada y querida por nuestra forma de ser y de sentir.

De ahí nuestras preguntas, y la disconformidad con nuestra situación y el decurso de nuestra existencia.

Desde la mas tierna infancia, los acontecimientos no sólo impresionan nuestros sentidos, sino que nos marcan de manera indeleble y en forma notable determinan nuestros comportamientos.

Nadie puede escapar al contexto histórico que vive, ni estar ajeno al hábitat, a las tradiciones, a los usos y costumbres que imperan, y que adoptamos forzados por quienes nos forman y educan.

No significa ello que esté mal, o que debamos prescindir de ellos, la cuestión estriba en el lugar que los ponemos y en la prelación que le damos sobre todo en nuestra conducta

Es cierto que uno actúa, se viste, se nutre, y se relaciona en función de la costumbre local, y de acuerdo a como ha funcionado tradicionalmente la sociedad en que vive.

Pero esos aspectos formales muchas veces se convierten en esenciales y delimitan nuestra capacidad de acción y nuestra concepción de la existencia como una forma de progresar, de ser felices y solidarios con los demás.

La verdadera vida es algo más, es una vuelta de tuerca desde nuestro yo, nuestra interioridad, impulsada por nuestra capacidad, nuestros valores y nuestras perspectivas, que apunta  a una perspectiva superior, a una trascendencia de la existencia, a una forma de entender la vida, más allá de lo formal hacia una forma de acción que nos colme, nos perfecciona y nos permita realizarnos como persona y como individuos de una comunidad.

Esta trascendencia tiene que ver con el deber ser, con el rol que uno juega en el entorno social, y con el destino que ha propuesto a su vida, y el logro personal al que aspira.

La existencia es un compromiso y una responsabilidad, con nosotros y con los demás.

Un compromiso con cumplir lo que somos y sentimos, y dejar una marca en el camino, y una responsabilidad para desde nuestro rol, ser partícipes de la vida de los demás, mejorar el entorno, ayudar a quién lo necesita, y crear un mundo y una humanidad mejor.

La verdadera vida surge desde nuestro interior, desde la aceptación de nuestro destino y del cumplimiento de los roles que debemos jugar en la existencia, y de la coherencia como nos movemos para nosotros y para los otros.

La verdadera vida, es una aspiración que poco a poco, vamos convirtiendo en realidad, es entender que por sobre el goce, el placer y los derechos, se extiende con mayor profundidad y compromiso, el deber.

Ese deber que nos debe hacer pacíficos, buenos, equilibrados, magnánimos, justos y adecuados, para lograr ser auténticamente libres y felices y para lograr la paz, la alegría y la felicidad de toda la humanidad.

No hay verdadera vida sin un compromiso, sin un trabajo, sin una constante realización y acción en favor de ser mejores, desde nuestro interior, perfeccionando nuestro yo, nuestro sentir y nuestro modo de ser.

 

Afficher plus

Articles similaires

Bouton retour en haut de la page