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La violencia contra la mujer: la peor de las pandemias Sara Kassir

Reflexión

 

Sara Kassir: redactora WEB, traductora e interprete
(ar/fr/esp/ang)

Mientras que unos están confinados y protegidos en su hogar, para evitar cualquier contagio causado por el Covid-19, otras están viviendo –detrás de las puertas cerradas de su casa- su peor momento, aguantando todo tipo de violencia y claro estando calladitas…

Cuando el gobierno marroquí ha decretado el estado de alarma, las medidas de precaución tomadas por el mismo pasaron a ser drásticas conforme se registran más casos de personas afectadas por el virus. Entre estas medidas figura el confinamiento obligatorio que concernió todas las regiones del Reino. Es en este momento exacto en que la violencia contra las mujeres ha alcanzado su punto álgido.

De hecho, esto es lo que resalta el informe de la asociación MRA (Mobilising for Rights Associates), basándose en datos compilados por 16 ONGs locales, cuyo trabajo principal es el estudio y análisis de la violencia contra la mujer en Marruecos. El mismo documento indica que la citada violencia ha adquirido nuevas formas tales como la violencia económica, psicológica o física.

“La violencia contra las mujeres en Marruecos ya había sido una pandemia en sí antes de que arrancase la crisis del Covid-19, ya que 57% de las mujeres declararon haber sufrido al menos un acto de violencia durante los 12 últimos meses” según aclara la estructura en su informe, añadiendo que entre los factores desencadenantes de los citados actos figura “la coexistencia forzada 24 horas sobre 24 y 7 días a la semana, en un espacio minúsculo”.

Asimismo, el estudio indica que muchos factores, muy ligados con la pandemia, han fomentado la aparición en Marruecos de las nuevas formas de violencia y por descontado, han participado en el aumento de la violencia contra la mujer. En este sentido, podemos citar los despidos como consecuencia de la crisis sanitaria, el cierre de los espacios públicos o la reducción del personal en ciertas estructuras.

Lo peor de todo ello es que la crisis sanitaria y supuestamente el confinamiento obligatorio le han hecho la vida difícil a muchas mujeres violentadas, puesto que no solo tenían que sufrir a diario la violencia de su verdugo, sino que tenían que quedarse también de brazos cruzados y no demandarlos, si es que tenían todavía la fuerza de hacerlo, en medio de la aflicción y del desamparo.

Las cifras reveladas por la asociación MRA son desoladoras y hacen sonar la alarma sobre las tragedias que pasan sigilosamente en muchas casas marroquíes, los sufrimientos que viven a diario miles de mujeres que ya se quedaron sin voz. ¡Seamos sus voces y su fuerza salvadora! 

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