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LAS MUJERES EMBARAZADAS ESTARÁN MÁS SEGURAS SI SE LAS VACUNA CONTRA LA COVID-19 Dr. Mario H. Concha Vergara, PhD. – Docente – Chile

Tribuna infomarruecos.ma

Dr. Mario H. Concha Vergara, Ph.D. – Docente, Chile

Según estudios, informes, investigaciones y fichas clínicas de diversos centros de salud desde el inicio de la pandemia del COVID-19, es cada más más claro que éste afecta a las mujeres embarazadas con más fuerza que a la población en general.

Ahora, uno de los primeros grandes estudios con un grupo de control ad-hoc ha confirmado cómo el virus puede alterar el curso del embarazo y dañar no solo a las madres sino que también a sus recién nacidos, según información que hemos obtenido de Jocelyn Kaiser quien pertenece al grupo de escritores  de la revista Science

Según se nos ha informado, se efectuó un estudio ad-hoc en más de  2100 mujeres embarazadas en 18 países, y se descubrió que en comparación con las mujeres embarazadas no contaminadas con el virus las que estaban infectadas con COVID-19  habrían tenido un mayor riesgo de enfermarse gravemente e incluso morir, teniendo muchas complicaciones durante el embarazo llegando a tener parto prematuro.

Estas evidencias, dicen los científicos, muestran la importancia de que las mujeres embarazadas sean inoculadas con las vacunas contra el COVID-19 y así limitar su exposición al contagio con personas enfermas. Esta posición fue reafirmada por el especialista en medicina fetal de la Universidad de Oxford Aris Papageorghiou

Por su parte la doctora  Nathalie Auger del Centro de Investigación del Hospital de la Universidad de Montreal, ha manifestado que “Este es un gran estudio”, dice la ella es  epidemióloga y especialista en salud pública y no participó en la investigación. “Hicieron un seguimiento de las mujeres durante el embarazo, que es un gran diseño, y ayudaron a confirmar los estudios anteriores que son mucho más fáciles de criticar”.

Por otra parte Jocelyn Kaiser afirma que  muchos estudios han relacionado el embarazo con peores resultados de COVID-19, pero el problema de la confiabilidad de ellos es que  “han incluido muy pocos participantes para sacar conclusiones firmes o se han basado en registros médicos que las mujeres aceptan compartir después del hecho”. Lamentablemente esos registros por lo general carecen de detalles, tales como cuándo se infectó una mujer durante el embarazo y también incluyen  a pacientes más enfermas, lo que podría hacer que los efectos del COVID-19, en esos casos parezcan peores de lo que realmente son.

Para evitar sesgos informáticos sobre la pandemia el nuevo estudio inscribió a mujeres en cualquier etapa del embarazo que recibieron atención en 43 centros médicos, desde Rusia a India y Brasil, entre marzo y octubre de 2020. “Por cada mujer infectada, los investigadores inscribieron inmediatamente a dos mujeres embarazadas en el mismo hospital y misma etapa del embarazo sin una infección conocida. Luego siguieron a ambos grupos de mujeres, 706 con una infección por COVID-19 y 1424 sin ella, durante el parto de sus bebés y después del alta del hospital”.

Hubo importantes diferencias entre los dos grupos. Aquellos con COVID-19 tenían un 76% más de probabilidades de tener presión arterial alta inducida por el embarazo, conocida como preeclampsia o eclampsia. Estas además, tenían tres veces más probabilidades de tener una infección grave y cinco veces más probabilidades de ser ingresadas ​​en una unidad de cuidados intensivos, informó el equipo de Papageorghiou en JAMA Pediatrics. Once mujeres con COVID-19 murieron, en comparación con solo una mujer en el grupo no infectado.

El estudio del COVID-19 vinculó con un aumento del 60% al 97% en la tasa de partos prematuros y, en mujeres infectadas con fiebre y dificultad para respirar, con un aumento de cinco veces en las complicaciones neonatales como pulmones inmaduros, daño cerebral y ocular. Cerca del  13% de los bebés dieron positivo al virus y el parto por cesárea se relacionó con un mayor riesgo de transmisión. Sin embargo el estudio reveló que la lactancia materna no transmitió el virus, lo cual es una buena noticia.

Un estudio publicado recientemente que analizó los registros de salud de más de 400,000 mujeres embarazadas de EE. UU., están en línea con lo que han encontrado otros estudios, dice Papageorghiou, Pues son casi 6400 casos con COVID-19. Así, el nuevo estudio ayuda a justificar la oferta de vacunas COVID-19 a todas las mujeres embarazadas. “Creemos que el embarazo en sí mismo coloca a las mujeres en un grupo de riesgo suficientemente alto”, dice Papageorghiou.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) en los Estados Unidos, incluyen el embarazo en condiciones médicas de alto riesgo con prioridad para las vacunas, aunque, lamentablemente no todos los estados han incluido el embarazo en grupos prioritarios. En el Reino Unido, las mujeres embarazadas se agregaron recientemente a esos grupos. Pero se dice que eso es así debido a que las vacunas aprobadas no se probaron en mujeres embarazadas, algunas autoridades de salud dudan en darles prioridad para la vacunación, a pesar de las garantías de la mayoría de expertos en obstetricia de que las vacunas parecen seguras en este grupo.

The New England Journal of Medicine respalda la evidencia preliminar publicada utilizando datos de un sistema de informes de los CDC, “los investigadores no encontraron problemas de seguridad obvios en más de 800 mujeres estadounidenses que dieron a luz después de recibir vacunas de ARN mensajero en diciembre de 2020, enero y febrero”.

“Las tasas más altas de parto prematuro encontradas en el estudio son especialmente relevantes en los países de ingresos más bajos, donde los sistemas de atención médica tienen menos capacidad para atender a los bebés prematuros”, agregó Papageorghiou.  En consecuencia, al parecer, es más seguro inmunizar a las mujeres embarazadas que no hacerlo.

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