Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Las poblaciones de los campamentos lo saben: Entre las palabras huecas (Argelia) y los actos tangibles (Marruecos)

Laq veredadera solidaridad

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

 

En los campamentos argelinos de Tinduf, pese al terror de las brigadas combinadas de vigilancia y control del Polisario y su mentor argelino, las poblaciones viven en estos días de la guerra de exterminio contra el pueblo palestino, con la mirada convergida hacia su país: Marruecos y las fuentes objetivas que relatan la realidad de las cosas.

De tal modo que una de las conversaciones entre estos secuestrados gira en torno a los testimonios de las propias autoridades palestinas y árabes del determinante papel en el apoyo, respaldo solidaridad con el pueblo palestino en su nuevo drama.

La gente estigmatiza y condena la explotación de la causa palestina para blanquear la sucia imagen del régimen militar argelino y evocan con orgullo y admiración la ayuda marroquí, la primera en el mundo árabe y musulmán, al pueblo palestino, las múltiples manifestaciones en las diferentes ciudades de Marruecos y la posición firme, clara e inquebrantable en apoyo a los justos e inalienables derechos palestinos de los responsables marroquíes en los foros mundiales.

Actos y no palabras ni tentativas de inversión para blanquear la “inblanqueable” imagen del régimen por sus marionetas políticos o profesionales.

Sin bombo y platillo, desinteresadamente, Marruecos, y es la admiración de las poblaciones de este gulag argelino de Tinduf, asume su responsabilidad histórica ante la injusticia, el horror sionista y la geometría variable occidental.

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