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Las supersticiones que habitan en la cultura popular de Marruecos Por: Mohamed Charbi*

Superstición

 La superstición es una creencia que no dispone de un fundamento racional y que consiste en atribuir carácter mágico o sobrenatural a determinados sucesos o en pensar que determinados hechos conllevan buena o mala suerte.

Igual que las demás culturas de los países del planeta, la cultura popular marroquí está repleta de supersticiones que se van transmitiendo de boca en boca como anda una cabra de roca en roca, y que forman parte ya de nuestro acervo cultural o tradición. Sin embargo, algunas de ellas han desaparecido con la muerte de los abuelos y otras están luchando para sobrevivir.

Se nota que las supersticiones, en la sociedad marroquí, son cada vez menos creídas; pocas son las personas que siguen creyendo en ellas en comparación con las generaciones anteriores.

En este artículo vamos a tratar de hablar sobre una serie de aquellas supersticiones y tradiciones que seguimos escuchando, actualmente, dentro y fuera de los hogares de los marroquíes.

Para traer buena o mala suerte:

Algunos marroquíes creen que existen actos (u objetos) que dan buena suerte y combaten el maleficio, como, por ejemplo, romper bloques de azúcar bajo los pies de la novia, utilizar la herradura y la mano de Fátima (jmisa). De ahí que encontremos estos objetos colgados en la puerta o la pared de algunos edificios. Del mismo modo, el aullido de un perro provoca también mal augurio para muchos. En cambio, según las supersticiones, hay animales que traen mala suerte, como el gato negro, el perro negro, el búho,…

Por lo demás, hallamos una lista muy larga de otras supersticiones que podemos escuchar cada dos por tres. Veamos los siguientes:

  • Si silbas en una casa, ésta quedará desierta o abandonada.

  • Si abres un paraguas en una casa, atraerás la mala suerte y a veces hasta la muerte.

  • Si echas agua hirviendo en el sumidero, te arriesgarás a quemar un genio que luego se vengará de ti.

  • Si sientes una picazón en la palma de la mano derecha, ganarás dinero próximamente. Y si sientes esa picazón en la palma de la mano izquierda, gastarás dinero.

  • Si el ojo que parpadea es el derecho, significa que se recibirán buenas noticias. Y si es el izquierdo, significa que se recibirán malas noticias.

  • Si te pica la nariz, es señal de muerte.

  • Si te pica la ceja derecha es que están hablando bien de ti. Y si te pica la ceja izquierda es que están hablando mal de ti.

  • Si te pican los labios es que vendrán huéspedes a visitarte.

  • Si alguien te golpea con una escoba, nunca podrás casarte, es decir, te quedarás solterón de por vida.

  • Si una mula da a luz, el mundo desaparece.

  • Si estás tumbado y alguien pasa por encima de ti, dejarás de crecer y te convertirás en enano.

  • Si te miras mucho tiempo en un espejo, te volverás loco.

  • Si un búho canta todas las noches en un tejado, señala la presencia de la muerte.

  • Si comes de un puchero (y no de un plato), te casarás en invierno.

  • Cuando barre un hombre la casa, es señal de que vendrán invitados.

  • La lluvia con el cielo despejado (o cuando aparece el arcoíris) simboliza la boda entre lobos.

  • Cuando te quitas los zapatos y se ponen uno por encima del otro, es señal de viaje próximo.

  • Cuando dos personas dicen lo mismo a la vez, es señal de que hay alguien que está hablando de ellas.

  • Cuando el trozo de pan se pone de pie en la mesa es señal de que vendrán huéspedes.

  • Si te duchas de noche, correrás el riesgo de estar poseído por el demonio.

  • Si viene a tu casa una mujer lejana por primera vez, deberás sacrificar un animal (cordero, cabra, gallo,…) para que no te ocurra a ti nada malo.

  • No hay que demostrar el ajuar de la novia ante el bebé (o el recién nacido) para que éste no se ponga enfermo.

  • Si te agarra el azufaifo, alguien está hablando mal de ti.

  • Si tienes un deseo vehemente de comer algo y no lo comes, algo te saldrá en la cara.

  • Hay que quemar el pelo que se queda en el cepillo al peinarte, de lo contrario, sentirás dolor en la cabeza.

  • Si lames el peine, te saldrán granos en el rostro.

  • Si no te lavas las manos tras amasar el pan, tu marido va a morir.

  • Si das golpes a una rana, vas a sufrir fiebre.

  • Si te duele el cuello, abraza a un perro.

  • Remover la comida mediante el cuchillo provoca ruinas y conflictos en la casa.

  • La crianza de palomas (o colombicultura) en casa conduce a la ruina.

  • Jugar al fútbol, o a las canicas, dentro de la casa deja ésta abandonada.

A modo de conclusión, se puede afirmar que las supersticiones, que suelen transmitirse de generación en generación, nunca dejarán de existir siempre y cuando haya partidarios de estos fenómenos sobrenaturales. Nunca faltarán los supersticiosos.   

(*Doctorando en la Universidad Sidi Mohamed Ben Abdellah, Fez)

 

 

 

 

 

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