Latinoamérica, el continente que aprendí a habitar leyendo. Por Iliass Ben Abdennour

Literatura, cultura y diálogo intercultural más allá de las fronteras.

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Iliass Ben Abdennour Escritor
Highlights
  • La literatura latinoamericana ha llevado a Iliass Benabdennour, desde su infancia, a descubrir otras culturas, explorar la identidad de un continente diverso y construir puentes de diálogo entre Marruecos y América Latina.
Latinoamérica es un continente que despertó en mí un interés difícil de explicar. Una fascinación que nació sin darme cuenta y que con el paso de los años, terminó convirtiéndose en una de mis grandes pasiones culturales, literarias y académicas. Lo que comenzó como una curiosidad infantil, con el tiempo fue adquiriendo nuevas dimensiones hasta llegar a condicionar parte de mi trayectoria intelectual y el modo de interpretar al mundo a través de la literatura.
Mi primer encuentro con el espacio latinoamericano se produjo en 1992, a través de unos dibujos animados emitidos por Televisión Española llamados Las mil y una Américas. Aquel acercamiento, inocente y evocador, me permitió palpar la idiosincrasia de un continente lleno de historias, culturas, leyendas y misterios. Sin proponérmelo, estaba acercándome a un territorio que dejaría de ser una realidad geográfica lejana para convertirse en un espacio familiar dentro de mi imaginación.
Con los años llegaron los libros, lo que me permitió profundizar en una realidad mucho más compleja, inestable y fascinante de lo que había imaginado durante mi infancia. Julio Cortázar, Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Octavio Paz, Andrés Bello, Roberto Bolaño, Arturo Uslar Pietri, Alfonso Reyes, Juan Carlos Onetti, Mario Benedetti, Eduardo Mallea, Pablo Neruda, Rómulo Gallegos y Alejo Carpenter, entre otros muchos nombres, fueron ampliando mis horizontes y enriqueciendo mi relación con la literatura. Cada autor me ofreció una posibilidad diferente para pentrar en la peculiaridad de Latinoamérica; unos autores me acercaban al territorio de lo real maravilloso y otros al de la memoria y a las complejidades de la identidad del continente. Además de las eternas contradicciones de la realidad del continente y las inquietudes del ser latinoamericano.
A través de sus obras llegué a comprender que la magia de la literatura latinoamericana no puede reducirse a una corriente estética ni a una sucesión de nombres. Se trata de una particular constelación de voces, sensibilidades y universos narrativos donde conviven lo cotidiano, lo maravilloso, el mito, la memoria, la soledad y la esperanza.
La diversidad latinoamericana constituye una de las razones de mi fascinación. Cuando hablamos de Latinoamérica inconscientemente pensamos en un continente de contrastes, mestizajes, herencias culturales y tensiones históricas. Leer a estos autores me ha permitido descubrir que cada ciudad, cada personaje y cada historia simboliza una manera particular de interpretar la existencia, relacionarse con el pasado e imaginar el futuro.
Esta pasión ha influido de manera significativa en mi formación académica. Mi acercamiento a la literatura hispanoamericana ha alimentado mi curiosidad intelectual, ha condicionado mis lecturas y ha despertado en mí la curiosidad de profundizar en los vínculos que unen a la literatura, la historia, la cultura y la sociedad. Mi interés por Latinoamérica también ha llegado a definir mis inquietudes como lector, escritor e investigador. Me llama la atención la manera en que sus escritores representan las ciudades, edifican la memoria, dan voz a los de abajo y analizan las transformaciones de sus sociedades.
Una de las lecciones que he llegado a interiorizar ha sido la de comprender que la distancia geográfica no representa una barrera o una amenaza para el diálogo intercultural. Como marroquí, mi relación con Latinoamérica se ha desarrollado a través de los libros, las lecturas y el diálogo constante con sus autores. He aprendido a detectar en sus líneas preocupaciones que trascienden fronteras y que nos acercan como ciudadanos del mundo. La literatura posee la extraordinaria capacidad de tender puentes y plantarle cara a los prejuicios que dividen y separan.
Con el tiempo he llegado a comprender que aquella curiosidad infantil no fue una mera anécdota, sino la gestación de una pasión que ha acompañado mi crecimiento personal e intelectual. Entre aquellas primeras imágenes de Las mil y una Américas y las páginas de los escritores que han marcado mi trayectoria literaria e intelectual, existe una verdad irrefutable: el deseo de conocer, comprender y dejarme sorprender por otras realidades.
Algunas pasiones no se eligen de manera consciente: nacen en la infancia, crecen con el tiempo y terminan revelándonos una parte esencial de quienes somos. Por eso, debo reconocer, con orgullo y humildad, que la literatura y la cultura latinoamericanas me han enseñado a contemplar el mundo desde una perspectiva propia y singular.
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