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Laylat al-Qadr (La Noche del Destino) (Islam News)

Hoy es 26 de Ramadàn

* Laylat al-Qadr, también conocida como la Noche del Destino, Noche del Decreto y como Noche Célebre, es una de las noches que está entre las últimas diez del Ramadán.

No existe certeza absoluta sobre cuál puede ser. Una gran mayoría opina que es la noche del 26 al 27, la misma noche en la que el Arcángel Gabriel se apareció al Profeta Muhammad (sws) en la cueva de Hira, ubicada en el Monte de la Luz, en Meca, dando así comienzo a la revelación del Corán.

El primer encuentro del Profeta Muhammad (sws) con Yibril (Gabriel)   ocurre el año 610. En esos momentos el Profeta (sws) estaba casado con Khadija desde hace quince años. Lleva una vida exenta de cuidados materiales.

Era costumbre en aquellos tiempos que, a partir de cierta edad, los hombres de La Meca se retiraran a una de las colinas circundantes. Existe en torno a La Meca un buen número de colinas y grutas. El Profeta (sws) hacía cada año un retiro de un mes al monte Hira. Ese retiro iba acompañado de meditaciones y oraciones y se llamaba tahannut.

«Durante el mes en que, cada año, el Profeta (sws) hacía su retiro, alimentaba a los pobres que acudían a él. Concluido su retiro, antes de volver a su casa, realizaba, siete veces la vuelta a la Kaaba. Tras lo cual se dirigía a su casa»

Otro relato dice: «Más tarde, el Profeta (sws) comenzó a amar esos retiros. Se retiró entonces a la caverna de Hira, donde se dedicó al tahannut, es decir, a la práctica de actos de adoración, durante cierto número de noches consecutivas, sin regresar a su casa. A este efecto, se abastecía de provisiones para su alimento. Después, volvía a casa de Khadija y tomaba las provisiones para un nuevo retiro. Eso duró hasta que la verdad le fue revelada en esa caverna de Hira».

El monte Hira

Un viajero contemporáneo habla del monte Hira, donde el Profeta (sws) se  encontró con Yibril:

«He visitado esa caverna de Hira, que se halla en lo alto del jabal-al-nur, la «Montaña de la Luz», situada a un kilómetro escaso del emplazamiento de la casa del Profeta (sws). El monte Nur presenta un aspecto muy peculiar. Se le ve ya desde muy lejos, entre las numerosas montañas que lo rodean. La caverna Hira está construida con rocas redondeadas y amontonadas, que forman tres paredes y la bóveda.   Es lo suficientemente grande para permitir a un hombre estar en pie, sin que su cabeza toque al techo, y lo bastante larga para que pueda echarse. Por curioso azar, la longitud de esta caverna se dirige hacia la Kaaba. En el suelo, la roca es bastante llana, y en ella se puede disponer un colchón. La entrada está formada por una pequeña abertura colocada bastante en alto, lo que obliga a subir varios peldaños, tallados en la roca, antes de penetrar».

El encuentro del Profeta (sws) con Yibril tiene lugar durante el Ramadán, que es un mes de ayuno y penitencia.

Hay en ese mes, más concretamente en las últimas diez noches, una noche en la que todo es posible. Es la noche del Kadir. En esta noche, los milagros están al alcance de la mano, para todo el mundo. Así lo cuenta el poeta «En esta noche, la natura duerme. Los ríos cesan de fluir. El viento se detiene, silencioso. Los malignos espíritus se olvidan de observar los fenómenos del mundo. Se puede oír cómo crece la hierba. y cómo hablan los astros. En los adormecidos cursos de las aguas, surgen las ninfas. La arena del desierto es dominada por un profundo sopor. Los hombres que han sido testigos de la noche del Kadir se harán sabios y santos; porque en esa noche, han visto el universo a través de los dedos de Dios».

El Profeta (sws) se ha acostado, enrollado en su capa, la bourda. De repente, una criatura vestida de blanco y envuelta en una nube de luz, le despierta, le tiende una tela de seda, sobre la que está escrito un texto en letras de oro, y le dice: Ikra (lee, recita). El Profeta (sws) responde que no sabe leer. El ángel coge al Profeta (sws) por los hombros, lo aprieta contra sí y le vuelve a decir por segunda vez: ¡ikra! De nuevo el Profeta (sws) contesta que él no sabe leer. El ángel vuelve a ordenarle que lea acompañando la orden con una sacudida física. El Profeta (sws) pregunta:

«¡Qué tengo que leer?» El ángel aprieta tanto al Profeta (sws) que éste cree que va a morir. Por fin lo libera de su abrazo y recita:

El Profeta (sws) repite con el ángel: «Anuncia en el nombre de tu Señor que creó al hombre. . . y le enseñó lo que ignoraba. . .».

Mientras el Profeta (sws) recita, le parece que las letras de oro se graban en su corazón. «Me hallaba en pie – declararía más tarde -, enseguida caí de rodillas…Después, me alejé, con los brazos temblorosos».

El ángel se va. El Profeta (sws) se queda solo. Se dirige hacia su casa. Pero ya no es libre. Apenas ha dado un paso, cuando una voz le llama. «Apenas llegado a la mitad de la colina, oí una voz que venía del cielo y me decía: ¡Oh, Muhammad! Tú eres el apostol de Allah y yo soy Yibril (Gabriel).

» Alcé los ojos al cielo. Y he aquí que Gabriel estaba allí, en figura de hombre, juntando los talones, en el horizonte del cielo, y me dijo: Oh, Muhammad, tú eres el apóstol de Allah y yo soy Yibril.  Me detuve, mirándole, sin poder avanzar ni retroceder. Comencé entonces a volver la mirada hacia los otros ángulos del horizonte. Pero no veía ningún rincón del cielo sin ver al ángel Gabriel, en la misma actitud. Permanecí así, en pie, sin avanzar, y sin poder volver sobre mis pasos».

El ángel se aleja. Después, El Profeta (sws) vuelve a la casa, exhausto. La divinidad tiene algo de aplastante. Siempre. El hombre es demasiado débil para poder soportar a Dios. A causa de esto, El Profeta (sws) siente una impresión de violencia, de estrangulamiento, de sofoco. La sola presencia del ángel pesa sobre él como si éste se hallara bajo piedras de molino y toneladas de plomo. Todo lo sobrehumano es aplastante.

El inicio del Islam

Todos estos sucesos ocurren a finales del mes de Ramadán de año 610, en La Meca. La fundación del Islam ha comenzado.

Laylat al-Qadr es uno de los días más importantes del Islam, ya que creó un vínculo eterno entre el Profeta Muhammad, (sws) la Ummah (comunidad musulmana) y el texto sagrado del Corán.

El versículo de Laylat al-Qadr, Dios dice: “Ciertamente hemos descendido en la Noche del Poder (Célebre), ¿sabes tú lo que es la Noche del Poder? La Noche del Poder es mejor que mil meses. En esa noche descienden los ángeles y el Espíritu a la Tierra con todo tipo de órdenes. Esa noche es de paz y acaba cuando el amanecer asoma”

Un hadiz (enseñanza) del Profeta (sws), alienta a los musulmanes a aprovechar Laylat al-Qadr en devoción y buscar el perdón de Dios:  “Quien practica las oraciones en la noche de Qadr con fe sincera, y con la esperanza de obtener las recompensas de Allah, entonces todos sus pecados pasados ​​serán perdonados” (Bujari Vol. 1, Libro 2:34).

Laylat al-Qadr alienta a los musulmanes a reflexionar y mejorar su fe realizando oraciones adicionales, a realizar súplicas, participar en dhikr (recitación, recuerdo) o dar a los necesitados.

Fuente: Islam News

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