Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Layun: “Ciudades del Aprendizaje” (UNESCO)  Células durmientes españolas

Los que juegan al anonimato

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

 

Creo que la legendaria hospitalidad marroquí provoca en los corresponsales españoles y los que usurpan esta calidad una peregrina hostilidad hacia el país huésped.

No viene al caso citar nombres, pero para limitarse a lo más reciente, La ciudad marroquí de Layún, entre otros fue declarada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) “Ciudad del Aprendizaje”.

No vamos a comentar lo superfluo que es la rabia y la confusión en Argelia y en Rabuni (campamentos de Tinduf) porque es de triste notoriedad pública, sino a los que entrecomillan lo de “Marruecos” y los que, por una razón que servidor conoce de sobra, afirman que la UNESO se desmarca de la ONU.

Ingenuo como soy y fui siempre creía que el papel del periodista era informar y no comentar lo que no es apto a comentario o no es de su incumbencia, pero… siempre hay derogaciones o, por lo menos, los corresponsales españoles en Rabat, las inventan.

Los marroquíes no reaccionaron/reaccionan y… por algo será. Hay gato encerrado. Las apariencias suelen engañar, pero no engrupen a todos. Aquí también hay excepciones y los interesados seguramente siguen mi vista y mi dedo.

Les digo una cosa: Layun es tan marroquí como Barcelona, Bilbao, Las Palmas etc. son españolas o… más.

Lo de la UNESCO es uno de los mil aspectos que corroboran la marroquinidad del Sahara y aquí, en este gulag argelino de Tinduf los rehenes lo saben pertinentemente.

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