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Lectura dominical: Alfonso de la Serna: Un entusiasmo que contagia y estimula

De "Apuntes de S. Jedidi"

 

Said Jedidi es periodista y escritor, embajador de paz del Circulo Universal de los embajadores de la paz (Francia-Suiza)

Cuando me llamaron desde la “Recepción” para decirme que me esperaba un tal Antonio de la Morena me imaginé todo… todo, menos que al entonces agregado de prensa ante la Embajada de España en Rabat me trajera dos enormes sobre llenos a rebosar de de despachos de prensa de EFE y de diversas agencias españolas. 

La Televisión marroquí volvía a estrenar un telediario en español. 15 minutos, dos personas, entre ellas el presentador (yo), ningún teletipo en español ni ninguna imagen de España y una indescriptible falta de medios: La TVM usaba aun, para las imágenes la tele cinema (TC) y los magnetoscopios con sus enormes ruedas para el montaje.

–         Muy buenas, Said

–         Hola ¿Cómo estás, Antonio?

Antonio de La Morena era un diplomático peculiar. Amable, eternamente servicial, amigo de sus amigos y muy tolerante con los pocos enemigos que tenia. Un diplomático ye-ye. Todos los queríamos por su enigmático aspecto hippy, continuamente distraído y también por su humor. A los periodistas que le conocíamos nos daba la impresión de que lo habían lanzado en paracaídas donde, justamente no quería/

–         El señor embajador me encargo darte esto y estar a tu disposición si necesitas algo… para el informativo en español.

–         Muy amable. Agradece al embajador.

–         Ah, te dice el embajador que le gustaría tomar un té o un café o…

–         Lo que sea, le corté.

–         Eso.

Nos quedamos para aquella misma noche.

A las 19H05 minutos llegamos Mohamed Buessef (ahora Dr. Buessef) y servidor a la residencia del embajador de España en Suissi, encontrándolo en persona esperándonos.

 Yo conocía al difunto embajador porque durante mi paso por 24 Horas de Radio Nacional de España tuve por redactor jefe a Abel Hernández que, al mismo tiempo director de la rubrica nacional en “Informaciones” de Jesús de La Serna, justamente hermano del difunto embajador.

Más de 2 horas de intercambio de impresiones sobre “la manera de mejorar aquél improvisado telediario” e ideas en torno “al modo de colmar las mil y una laguna”.

El embajador de La Serna daba, a todas luces, muchísima más importancia a aquél Telediario que los responsables de la TVM y del ministerio marroquí de Información juntos.

De sus sugerencias y de su tono comprendimos Bouessef y yo que el embajador quería ayudar, pero, sin caer “en la inmiscuicion en los asuntos internos del país”. La TVM era/es una institución pública marroquí “y con estas cosas hay que ir con cuidado”. Por ello el embajador contemplaba una serie de propuestas tendentes a establecer “una cooperación institucional entre la TVM y sus homologas en España” pero aquello, como se lo dije llevaría tiempo, que era, justamente lo que brillaba por su ausencia.

Lo hizo… cosechando sus frutos casi 20 años después en otra experiencia televisiva de este tipo y con otro embajador.

Con el difunto embajador Alfonso de La Serna hemos tenido otras “aventuras” en español como la Asociación de Periodistas marroquíes de expresión española que presidía el recientemente fallecido Mohamed Larbi Messari para con la que se ha mostrado con el mismo entusiasmo y ahínco.

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