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 Lectura dominical: El día del entierro de la lagartija (De « Apuntes de S. Jedidi)

Recuerdos aun frescos

 

Juan Pons era el jefe de la Oficina Comercial de la Embajada de España en Marruecos en los años 80.

El hombre era un modelo de corrección y de lealtad y pese a su función puramente económica, era un asiduo lector de Opinión Semanal y fiel oyente de mis programas en Radio Nacional (cadena en español). Me prodigaba consejos, me hacia observaciones y, muy a menudo, me rectificaba mis errores. Le solía decir que era « un periodista  frustrado ».

Un día vino a verme en la sede del diario L’Opinion para invitarme a un almuerzo. Era muy frecuente. A menudo cenábamos en uno de los restaurantes de Rabat.

Una vez en su casa Suissi, encontró a su pequeño hijo llorando.

Estuvo con él unos minutos antes de venir a explicarme que retrasamos el almuerzo “porque a su hijo se le ha muerto su lagartija”.

  • No hay absolutamente ningún problema, le contesté

  • Es que es la primera muerte que ve el pequeño y para que no se traumatice, he decidido hacerle una ceremonia fúnebre para su bicho a fin de explicarle el sentido y el alcance de la muerte

  • Muy justo

Total, enterramos los tres a la “difunta” lagartija en un rinconcito del jardín, le damos el pésame al hijo y…

Ya en almorzando le confesé a Juan que el que estaba traumatizado era yo. “Es la primera vez que asisto a un entierro de una lagartija”, le dijo en broma

  • Es que el niño no sabía por qué su lagartija no se movía y me pedía hacerla mover

La lagartija nunca volvió a moverse… pero su entierro ha sido, durante meses, objeto de relatos y de anécdotas.

Los hay que a pesar de su agobiado trabajo tienen tiempo de pensar correctamente. Juan Prat era/es uno de ellos.

@InfoMarruecos

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