Lectura nueva de la enfermedad de Alzheimer ”Cuando el dolor se convierte en cuadro… y el arte se hace memoria frente al olvido » Abdelilah Belhaj – Nahla El Ghazi

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En el marco de las actividades culturales que ofrece el Club Cultural de Tetuán, y en pos de alcanzar sus objetivos encaminados a la apertura hacia las cuestiones sociales de dimensión humana, esta prestigiosa institución acogió el club de la artista plástica Nahla El Ghazi, activista en el ámbito de la concienciación sobre la enfermedad de Alzheimer, el día 24 de abril de 2026 en la Sala Moderna de la ciudad de Tetuán.

La actividad comenzó con una exposición de sus pinturas que versan sobre el mismo tema, donde sus obras reflejaron un enfoque artístico que encarna el sufrimiento de los pacientes y sus repercusiones psicológicas y sociales. Posteriormente, los asistentes se dirigieron a la sala de conferencias, donde el encuentro se inició con una presentación de la biografía y la trayectoria artística y humana de la artista, antes de pasar a su conferencia titulada “Una nueva lectura de la enfermedad de Alzheimer”, en la que abordó las dimensiones de esta enfermedad, sus etapas y las formas de tratar a los afectados, dentro de un marco de sensibilización que combina la experiencia personal con el conocimiento científico.

En una intersección poco común entre la experiencia personal y el compromiso humano, destaca la trayectoria de la artista plástica Nahla El Ghazi como un modelo único dentro del panorama artístico árabe, donde el arte ya no es un mero lenguaje estético, sino que se transforma en un acto de resistencia contra el desvanecimiento y en un discurso de concienciación dirigido a una sociedad que vive, en silencio, bajo la amenaza del Alzheimer.

Esta experiencia no surgió de la nada, sino de un profundo sufrimiento personal, ya que la artista vivió una dura experiencia con su madre, afectada por esta enfermedad, encontrándose ante una realidad desconcertante donde se cruzan las preguntas médicas con el desconcierto humano, y se entrelazan los sentimientos de pérdida gradual con la incapacidad de comprender. De ahí que la investigación científica no fuera una opción secundaria, sino una necesidad existencial que la impulsó a profundizar en la comprensión de la enfermedad y sus mecanismos, para luego trasladar este entendimiento del ámbito privado al espacio público, a través de conferencias de sensibilización e iniciativas de orientación para los acompañantes de los pacientes.

Quedó claro en esta conferencia en particular que Nahla El Ghazi no habla solo como artista, sino como testigo del dolor y como acompañante que vivió los detalles más minuciosos de la transformación psicológica y física del paciente. Si bien su discurso se caracteriza por la precisión científica, está impregnado de un lenguaje humano conmovedor, especialmente cuando convierte la información médica en una experiencia emocional compartida. De este modo, trabaja en un doble frente: el de la concienciación y el de la reivindicación del ser humano enfermo, que a menudo es reducido a sus síntomas.

Asimismo, percibí en esta ocasión la adopción por parte de la conferenciante de la definición del peligro de la enfermedad de Alzheimer como una causa humanitaria en sus cuadros expuestos, donde plasmó su experiencia en su obra « El Cachalote », donde eligió representar esta enfermedad bajo la forma de un enorme cetáceo que engulle a un ser humano ante el asombro de quienes lo rodean. Esta imagen plástica no es solo una metáfora visual, sino que la considero una construcción simbólica densa que evoca la idea de la pérdida gradual, donde la deglución no ocurre de golpe, sino en un silencio lento del que los demás no se percatan hasta que es tarde. El cachalote aquí no es solo un ser marino, sino una entidad metafísica que representa el olvido abrumador, mientras que el asombro colectivo simboliza la incapacidad de la sociedad para comprender e intervenir a tiempo.

Desde una perspectiva crítica, este cuadro puede leerse dentro de la corriente del expresionismo simbólico, donde la artista trasciende el realismo directo hacia la construcción de un lenguaje visual que interroga la angustia existencial. Asimismo, su elección de este símbolo refleja una profunda conciencia de la naturaleza de la enfermedad, que no solo destruye la memoria, sino que engulle la identidad y las relaciones humanas gradualmente.

En sus declaraciones a la prensa, Nahla El Ghazi afirmó que el arte para ella ya no es un lujo estético, sino un medio de concienciación y cambio, considerando que el artista es responsable de cuestionar la realidad, no de huir de ella. Con ello, redefine la función del arte, pasando de ser una producción visual a ser un discurso social con dimensión ética.

Su presencia en seminarios y conferencias refleja también su transición del espacio del cuadro al espacio de la palabra, donde presenta material científico simplificado dirigido principalmente a los cuidadores de los pacientes, quienes sufren en silencio una gran presión psicológica y social. Estos acudieron masivamente a esta actividad artística y de concienciación, mostrando gran interés por indagar en los detalles, ante lo cual la conferenciante no escatimó en ofrecer consejos prácticos, exponiendo su experiencia personal con su madre, quien sufrió largamente esta enfermedad incurable, lo que otorgó a su discurso una credibilidad especial.

Nahla El Ghazi sostiene que el Alzheimer es una de las enfermedades psicóticas más extendidas y misteriosas, y está en constante aumento, ya que provoca la muerte de las neuronas en el cerebro y atraviesa etapas graduales de deterioro que afectan la memoria y las capacidades mentales, conductuales y funcionales. Asegura que el diagnóstico de la enfermedad suele realizarse en una etapa relativamente tardía, cuando los síntomas de la demencia aparecen con claridad, a pesar de que la fase temprana comienza con un simple olvido que empeora gradualmente. También explica que la enfermedad no se detiene en un punto determinado, sino que evoluciona hacia etapas graves en las que el paciente pierde su autonomía por completo y requiere cuidados integrales.

Subraya la importancia de que los cuidadores conozcan las etapas y los desafíos de la enfermedad para poder afrontarla con eficacia, y advierte que la demencia no es un resultado inevitable del envejecimiento, sino un estado patológico que requiere un diagnóstico médico preciso. Concluye que el Alzheimer puede ser, en parte, un reflejo del estilo de vida contemporáneo, con su carga de estrés, falta de sueño y mala alimentación, instando a la prevención mediante un estilo de vida saludable y equilibrado.

Así, Nahla El Ghazi escribe su experiencia con un lenguaje doble: el lenguaje del arte y el lenguaje de la conciencia, donde el cuadro se convierte en un grito, la conferencia en una guía y la memoria en una batalla diaria contra el olvido.

Aquí tienen un resumen de su conferencia (escrito por ella):

« La enfermedad de Alzheimer es una de las enfermedades psicóticas más extendidas y misteriosas, y se encuentra en una expansión creciente; una enfermedad que provoca la muerte de las neuronas en el cerebro, evolutiva, que atraviesa etapas de deterioro gradual a nivel de la memoria y las capacidades mentales, conductuales y funcionales. Cada etapa tiene sus características y desafíos, y puede durar desde meses hasta diez años, variando la situación de un paciente a otro según su estado de salud general.

Lo habitual es que no se diagnostique la enfermedad hasta la etapa intermedia, con la aparición del síntoma de la demencia a través de conversaciones erróneas; por ello, el entorno del paciente cree que está al inicio de la enfermedad, cuando la realidad es que ya ha superado la primera etapa (temprana) en la que la persona comienza a sentir algunos problemas relacionados con la memoria; comienza como un olvido normal hasta convertirse en un olvido recurrente de forma diaria. Por lo general, se cree que es algo normal debido al avance de la edad.

La situación de salud no se detiene en su deterioro en la etapa intermedia, donde el paciente necesita acompañamiento, seguimiento e intervención para ayudar solo en caso de necesidad urgente, porque la enfermedad le causa un deterioro cognitivo y del conocimiento a nivel del lenguaje, pérdida de la lógica, pérdida de la capacidad para orientarse en el tiempo y el espacio, e incapacidad para reconocer rostros familiares; más aún, la situación evoluciona hacia la etapa tardía (grave), donde se pierden todas las capacidades funcionales como el cuidado personal, la pérdida del equilibrio y la incapacidad de movimiento, con la aparición de otros problemas de salud paralelos al deterioro de las capacidades cognitivas, lo que hace que el paciente tenga una necesidad imperiosa de cuidados totales e integrales; especialmente con el insomnio, la pérdida de control de esfínteres, la dificultad para masticar y tragar, la rigidez muscular y las úlceras por presión…

Por lo tanto, se recomienda a cada cuidador de un paciente de Alzheimer y a la familia que lo rodea, conocer las dimensiones de la enfermedad y sus múltiples etapas, y sus evoluciones de salud desde el principio, para que pueda saber cómo lidiar con los posibles obstáculos que vivirá el paciente y cómo tratarlo y cuidarlo.

Cabe saber que la demencia es un estado patológico que requiere atención médica y no es un resultado inevitable del envejecimiento. La situación de salud puede subsanarse en algunos pacientes cuando existen desajustes de salud con síntomas similares a las enfermedades psicóticas como el Alzheimer que son tratables. También se debe saber que las enfermedades de demencia afectan a todas las etapas de la vida sin excepción, aunque sean raras entre niños y jóvenes, además de que la demencia se considera la cara de múltiples enfermedades, y el médico especialista en cerebro y nervios es la única persona cualificada para diagnosticar el tipo de enfermedad con exactitud.

En conclusión, la enfermedad de Alzheimer es un tributo cruel que la humanidad paga a la vida contemporánea que ha alterado las características biológicas del ser humano, con la falta de sueño, la alimentación no saludable y la tendencia al sedentarismo y la pereza, junto con el hecho de vivir al ritmo del estrés psicológico y el agotamiento nervioso, y la exposición a la contaminación; todo ello es un camino pavimentado hacia el Alzheimer ».

La responsabilidad de enfrentar esta enfermedad no es exclusiva de los médicos o especialistas, sino que es una responsabilidad social compartida, que comienza con la difusión del conocimiento correcto, el combate a los estereotipos asociados a la demencia y el fomento de una cultura de solidaridad con los pacientes y sus familias.

Mi mensaje para los cuidadores de pacientes en particular: ustedes son la primera línea de defensa y el pilar del cuidado real; su paciencia, conciencia y comprensión de las etapas de la enfermedad son capaces de mejorar la calidad de vida del paciente y aliviar su sufrimiento diario. No duden en pedir apoyo, y no se aíslen, pues el cuidado es una responsabilidad colectiva, no una carga individual.

El Alzheimer, a pesar de su crueldad, nos recuerda el valor de la memoria y la importancia del ser humano tanto en su debilidad como en su fortaleza, y nos sitúa ante una verdadera prueba ética: ¿Cómo cuidamos a quienes pierden la capacidad de recordarnos? La respuesta reside en ser para ellos una memoria viva, un apoyo constante y una voz que no se apaga frente al olvido.

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