Leído en “Vanguardia” (México) Raúl, el hombre transformer

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La historia de Raúl, un saltillense que supo transformar en triunfos el accidente que lo dejó sin una pierna

Por: Jesús Peña
Video: Omar Saucedo y Jesús Peña
Edición: Kowanin Silva
Diseño: Edgar de la Garza

Si no fuera porque Raúl Hinojosa Solís perdió parte de su pierna derecha, a consecuencia de un accidente con un caballo, él jamás hubiera ganado, en dos ocasiones, el primer lugar nacional de básquetbol en silla de ruedas con el equipo Transformers de Saltillo.

Ni hubiera soñado, siquiera, en conquistar el segundo lugar nacional en natación, en su primera competencia.

Porque para ser un deportista como Raúl Hinojosa, hay que, primero, perder la pierna derecha.
Sus hazañas fueron en Zacatecas y Aguascalientes, durante unas justas de deporte adaptado, celebradas a mediados de este año, sólo a seis meses de que a Raúl le amputaran la pierna derecha por debajo de la rodilla. 

“Yo no sé de dónde empezó que ’voy a entrenar’ y que ‘voy a entrenar’ y sí, su vida cambió mucho en muy poquito tiempo, se ha superado mucho desde que le pasó lo de su amputación y pues es otro”, dirá Lucinda Flor de Paz Solís Flores, la madre de Raúl.

Tarde tibia en el 1086, calle Eulalio Gutiérrez, de la colona Landín, al surponiente de Saltillo, la casa blanca de dos plantas y pino alto y espeso a la puerta, de la mamá de Raúl.

El cuarto es chiquito, apenas un rectángulo donde caben tres heladeras, un juego de sala, unas sillas, una televisión sin señal, un crucifijo y el laboratorio, molino y báscula, donde Raúl frabrica chorizo.
Raúl es también un microempresario. 

Raúl, 38 años, 1.87 de estatura, 90 kilos, blanco, copetito, antiparras cristalinas, chamarra y jeans, está sentado en un sofá de cojines regordetes, acogedores, abrazables. 

Sus muletas, recargadas en un brazo del sofá, como esperando ser dominadas, domadas, por Raúl.