Lisboa ¡se ha acabado la recreación!! Khalil R’Guibi

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Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… excluyente, selectiva y casi exclusivamente con una Ínfima parte de los saharauis.

Ni Argelia ni menos aun su doméstico polisarista lo esperaban: Nuevo Enviado especial del SG de la ONU, nueva metodología. : Se acabó la recreación! O la legalidad o buscamos otra vía. En Lisboa, Marruecos habló en voz alta y en mayúscula. Ahora no hay peor sordo que el que no quiere escuchar. Las cosas lo que son y van a ser. Fin de las mentiras y las tergiversaciones. La ONU, y nadie más y las condiciones marroquíes.

Sin embargo, Marruecos deja las puertas de una eventual comprensión abiertas par en par a condición de que prevalezca el sentido razón y que la razón condicione las iniciativas y las gestiones.

Argelia se echa atrás. Argelia debe echarse atrás porque es una cuestión marroquí- marroquí como lo demuestra la composición de la delegación marroquí en Lisboa hoy y como lo va a corroborar las próximas composiciones de las diferentes delegaciones marroquíes. Argelinos fuera… mercenarios, fuera, saharauis… solo saharauis sin cabos ni sargentos argelinos: otros criterios de identificación, esta vez, establecidos por Marruecos que vela y velará por su estricta aplicación. Ni argelinos, ni mauritanos, ni nigerianos (Níger) ni malíes un cubanos ni sur-africanos.

Y en resumen allí está la agenda: ni soñar con una solución fuera de la soberanía marroquí ni soñar con “Estados”-rabos de Argelia. Con una sola Argelia la región y el mundo tiene màs que suficiente.

Así las cosas: a tomar o a dejar. Es un nuevo lenguaje flexible pero serio, consecuente e ineludible.