Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Lo que cuesta el Polisario a Argelia: ¿Pero, qué le pasa al mentor?

Cuidado!

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

Avalanchas de clandestinos argelinos y decenas de pateras salen diariamente de Argelia rumbo a la costa española. ¿Tan dramática es la situación del padrino del Polisario? Ningún argelino quiere seguir viviendo en su país. ¿Por qué? ¿No es Argelia un país productor y exportador de petróleo? ¿No era, hasta su mala idea de crear al Polisario, una potencia político-económica?

Alabado sea Dios que Cambia tan bruscamente las circunstancias y que nos Preserve de los errores.

223 balseros en un día. Ayer, anteayer y días anteriores era lo mismo. Los argelinos buscan otro cielo… por algo será.

España y la Unión Europea están muy inquietos. A este ritmo, después de la amenaza de la paz y de la estabilidad regionales con sus milicias del Polisario, el régimen argelino vuelve a amenazar, esta vez, la seguridad regional.

Mientras tanto, en su gulag de Tinduf, los jefes polisaristas no entienden o fingen no entender tan espectacular quiebra de todo orden. ¿Y nosotros? “Aquí permaneceremos hasta ver desaparecer a nuestro mentor y responsable de nuestro drama”. El viejo Mahfud no tiene pelos en la lengua. “Qué me puede su Eder después de lo que se me ha sucedido en estos casi 50 años”.

Nada… o, por lo menos, lo de siempre.

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