Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Lo real y lo ficticio:   Polisario ¿Qué es esto?

 

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de argelinos de Tinduf y víctima de laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna pueda llegar.

 

Los oficiales argelinos parecen haber llegado a la elocuente conclusión de que no es con cómics polisaristas en redes sociales pagados con raciones de los “refugiados” como se puede hacer frente al vertiginoso e ineludible ascenso del “adversario” marroquí.

La junta militar mentora ve como más del 95% de las actividades de la UA y de otras organizaciones y organismos mundiales tienen lugar en Marruecos, donde su payaso polisarista es “no apto”.

Es consciente de que, en casi todas las Cumbres, como la de Estados Unidos-África, su creación no es bienvenida.

Los más sinceros u objetivos gritan: ¡A qué sirve tan costosa e inútil milicia!

La historia es irreversible. La verdadera historia ni la escriben los cabos y sargentos ni los vende patrias.

La verdadera historia es esta: la que, poco a poco, países introducidos en el error, van descubriendo como Uruguay que no logra ubicar a cierta “RASD”.

No es más que el comienzo. Mañana la “RASD” será un horrible recuerdo.

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