Los hombres de Tebboune: Documento sobre el "fichaje" de Brahim Ghali por el ocupante franquista en calidad de chivato
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Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de argelinos de Tinduf y víctima de laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.
El refugiado Al Ghali Al Mostafa Assayid es cada vez más contestado. Casi todo el mundo, incluido el mentor argelino cree que el hombre debe irse.
Sin revelar los motivos, aunque para la inmensa mayoría de los próximos a esta impostura polisarista, es obvia e evidente y no necesita un dibujo, los mentores argelinos preparan a su manera el relevo o, según muchos, en plural, los relevos.
Uno de los firmes apoyos del “presidente” violador, el jefe de los servicios de inteligencia argelinos, nombrado hace a penas seis meses ha sido cesado.
En la cúpula del Polisario, sabiendo que todo en estos tristes campamentos, depende del mentor argelino, se ha comenzado discretamente a barajar las posibilidades y a escrutar las eventualidades. No lo reivindican postulantes a la jefatura de la mafia no se pronuncian ni lo reivindican saben a qué se exponen. En una banda armada mafiosa los tropiezos se pagan con la vida.
El genocida Ghali ya no sirve para nadie. Sus adversarios le esperan en la esquina, sabiendo que Argel prepara relevos y convulsiones. La “causa” se ha marchitado. Las guerras imaginarias y las hazanas contadas en las redes sociales provocan desde hace tiempo risa y desprecio.
De mal en peor, el Polisario o lo que queda de él se prepara al último suspiro.
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