Buenos días MarruecosCrónicasFeaturedVela en la obscuridad

Los datos económicos sentencian: Argelia ha cavado su propia fosa Por: *OUARZAZI Abdel-Wahed (segunda publicación)

Anàlisis

 

Abdel-Wahed OUARZAZI
Profesor de economía y analista

Argelia se involucró en el conflicto del Sahara marroquí desde el minuto uno. En un principio, quiso estrangular la economía de Marruecos expulsando injustamente a más de 50.000 inmigrantes marroquíes residentes en Argelia en un intento de crear una crisis humanitaria.

Industria aeroespacial en Marruecos
Map

Además, el Estado-Mayor que gobierna el país vecino, emprendió varias estrategias destinadas a desgastar económicamente el Reino de Marruecos en un alarde de iniciativas como la desinformación, los Fake news, el sabotaje contra los intereses marroquíes, apoyo incondicional económico-militar a la banda del Polisario, etc.

A pesar de ello, el Reino de Marruecos ha resurgido, durante el reinado de Mohamed VI, aún más fuerte si cabe, cual el ave Fénix que surge de sus propias cenizas mientras Argelia cayó en su propia trampa

En este conflicto artificial, creado y apoyado por Argelia, se suele privilegiar el aspecto político solapando así el aspecto económico que ha jugado un papel primordial en la consolidación del liderazgo de Marruecos en la región y de la marroquinidad del Sahara y que, a la vez, constituye el factor detonante de la inestabilidad de Argelia y de su inminente cataclismo.

Tànger-Med

La riqueza de las naciones: Marruecos[1] y Argelia[2]

En el ranking Doing Business[3], el Reino de Marruecos ocupa el puesto 53 por detrás de Bélgica (46) y por delante de Italia (58), mientras Argelia ocupa el puesto 157, es decir, un país de muy alto riesgo para el inversor. En 2019, el crecimiento del PIB argelino se situó en 0.9 frente al 2.2 del Reino de Marruecos; en cuanto a la inflación media anual, Argelia marca un 3 y Marruecos un 0.3 por lo que la diferencia es abismal que la sufren los argelinos en sus bolsillos.

Las infraestructuras argelinas son impropias de un país con recursos significativos. Sólo se han innovado algunas viejas plantas gasísticas. En mis investigaciones en busca de datos sobre las infraestructuras argelinas sólo he encontrado “planes” para el futuro, sin nada concreto. En Marruecos, los equipamientos se han acelerado con la construcción de las más modernas y sofisticadas infraestructuras con vistas a atender el crecimiento económico y social del país.

La economía argelina se basa exclusivamente en los hidrocarburos cuyo precio en los últimos años está más bien a la baja y la falta de divisas acucia el país. El estado está empeñado en una estrategia de especialización muy arriesgada. Hoy en día, las economías avanzadas invierten en el desarrollo de energías renovables. Iniciativa que está liderando Marruecos en todo África a nivel productivo, haciendo de estas energías una prioridad nacional: inversiones de 40.000 M. de dólares para el periodo 2016-2030 con siete instalaciones a lo largo de todo el reino para evitar la dependencia de los hidrocarburos y luchar contra el calentamiento climático en cumplimiento de los Acuerdos de París y de la Conferencia de Marrakech (2016) impulsada por Marruecos. El potencial marroquí también se hace notar en la producción (3er puesto mundial) y exportación (1er puesto mundial) de fosfatos que suponen una importante fuente de ingresos.

Tras la consolidación de la industria automovilística con la llegada de Renault-Nissan (Tánger, Casablanca), Peugeot-Citroën (Kenitra), la fábrica de motores PSA (Kenitra), Marruecos se convierte en el primer país productor de vehículos en África. A ello se une la industria aeroespacial atrayendo a las principales empresas (Boeing, Bombardier, Eaton, Aerolia, Hexcel, Stelia, Eads, Safran, Lisi Aerospace, Dahler, Eaton, y otras tantas locales) y cuenta en la actualidad con más de 150 empresas (locales y extranjeras). Hoy está entre los 5 países del mundo en aeronáutica. Ambas industrias están en creciente auge. La industria argelina es insignificante, carece de base tecnológica y, sobre todo, de capacidades. Algunos intentos de atraer empresas de renombre han fracasado y han acabado en los tribunales por corrupción.

Marruecos, junto con España, es considerado como huerta de Europa y es líder en exportaciones hacía África, EEUU, Reino Unido, Rusia. La agricultura aporta el 15% del PIB y la agroindustria vinculada el 4%. El sector agrícola argelino no es capaz de autoabastecer la demanda interna. Sus importaciones van en aumento y con precios inalcanzables para la población. Hay escasez de bienes de primera necesidad y precios imposibles. A modo de ejemplo, el plátano es ya una fruta casi prohibida cuyo precio oscila entre de 3 € y 5 €/Kg frente a 0.70 €/kg en Marruecos. Es inverosímil el hecho de que Argelia importe el plátano y otros productos agrícolas de Europa que resultan ser marroquíes. La importación indirecta de estos productos supone una verdadera sangría para la economía de Argelia por su actitud irracional, guiada sólo por el odio.

La ganadería en Argelia, al igual que la agricultura, no consigue abastecer su mercado local recurriendo a las importaciones (30%) que provienen de España, Francia, Alemania y Brasil. La población argelina consume 18 kg/habitante frente a los 40 Kg/habitante de Marruecos. El precio de los productos cárnicos argelinos es muy elevado respecto de los productos importados debido a los elevados costes de la producción local y a la escasez de los mismos. El sector ganadero marroquí contribuye con un 30% al PIB agrícola, es decir un 3.2 del PIB total del país. La ganadería en Marruecos es un sector estratégico e importa únicamente equipamientos.

La penuria argelina se agrava más si cabe cuando hablamos del sector pesquero. La población argelina consume una mínima parte de este alimento rico en vitaminas, proteínas y minerales. Argelia, país mediterráneo, tiene una industria pesquera reducida. Lo poco que pesca se exporta (por necesidad de divisas) y tan sólo una mínima parte se reserva al consumo local. El 40% de los hogares argelinos no tiene acceso al consumo de pescado dado su elevado precio.

En cambio, Marruecos es el primer exportador mundial de sardina. Su sector pesquero es líder indiscutible en todo el continente africano, contribuye en un 2.3% al PIB y constituye el 50% de las exportaciones del sector agroalimentario. Con lo cual se genera un valor añadido decisivo en la creación de empleo. Entre el 80% y el 85% de los productos transformados se exportan (UE, Estados Unidos, Japón, Rusia, China y África Occidental).

El sector turístico marroquí es de máxima relevancia para la economía del país. El Reino de Marruecos es rico en su diversidad y su patrimonio cultural, tangible e intangible, que data de la época fenicia, romana y árabe. Marruecos entiende que su Patrimonio cultural reafirma su identidad histórica al tiempo que lo considera como fuente de riqueza. Además, dispone de un turismo variado: rural, de sol y playa, de montaña y el de desierto en auge. El país cerró el 2019 con un récord de 13 millones de turistas, un 5% más que el 2018 y 7.340 M. de euros de ingresos.

El sector turístico en Argelia es irrelevante por no decir inexistente. Según Boukhelifa (en declaraciones recogidas en Le Point el 28-10-2018), presidente del Sindicato argelino de agencias de viajes: “Argelia prácticamente no existe sobre el mapa turístico mundial hoy”. El número de turistas llegados a Argelia en 2018 ha sido de 2.000 visitantes y “que nunca ha pasado de 3.000”. Las cifras que el gobierno argelino indica en sus estadísticas no corresponden a la realidad. Boukhelifa asegura que “incluso los exiliados sirios son contabilizados” además de los “trabajadores extranjeros”.

En el aspecto social, Marruecos sigue en su plena transformación. Ha conseguido crear, en tan sólo 15 años, una amplia clase media que está siendo el motor de la economía del país. Con una tasa de paro por debajo del 9 % (Argelia por encima del 12%) según IndixMundi. Marruecos ha mostrado su grandeza en la gestión del Covid-19, en la adquisición, planificación y distribución de la vacuna entre su población, así como su solvencia asistiendo económicamente a los trabajadores parados a causa del confinamiento.

Es vergonzoso hablar de desigualdades sociales y de pobreza extrema en Argelia tratándose de un país rico en recursos. Es, igualmente, injustificable el retroceso social argelino, sus hospitales, el abandono de las zonas rurales y desérticas, así como la escasez de lo más elemental. Hay colas interminables para conseguir leche (además en polvo), patatas y cereales entre otros.

Marruecos es, hoy por hoy, una de las primeras potencias económicas de África. Las inversiones marroquíes en el continente son cada vez más importantes y comprenden sectores como la Banca, la construcción, telecomunicaciones, fosfatos, etc. Lo más importante es la próxima integración del Reino de Marruecos en la CEDEAO (Comunidad Económica de Estados del África del Oeste), un mercado de casi 400 millones de habitantes, y la construcción del gaseoducto Nigeria-Marruecos, que atravesará las Provincias del Sur del Reino para cruzar el Estrecho de Gibraltar hacía Europa.

En conclusión, los indicadores económicos argelinos apuntan a un estado fallido, sin infraestructuras, depende exclusivamente de los hidrocarburos, cuyos ingresos se invierten en los propios “Generales”, en armamento, en logística, propaganda y mantenimiento del Polisario en hoteles de lujo. Todo ello enfocado, de una manera beligerante y enfermiza, hacía el Reino de Marruecos descuidando su propia estabilidad política y económica.

A pesar de todo, el Reino de Marruecos ha conseguido grandes logros políticos, económicos y sociales. La modernización y desarrollo del país desde Tánger hasta El Güera es un claro ejemplo de eficiencia y eficacia de gestión del Rey Mohamed VI. El Reino de Marruecos se perfila, hoy, como el país más estable de África, con un entorno político, económico y jurídico de alta seguridad ocupando un puesto destacable en el ranking Doing Business. Y está llamado a liderar la región del Magreb y el continente africano.

La política se juzga por los logros. Argelia es hoy un estado política, económica y socialmente inestable, gobernado por una Junta Militar, una presidencia ficticia, descabezada y sin atractivo para los inversionistas. El país se está desangrando por dentro y por fuera y la república del Polisario es, hoy más que nunca, un juguete roto en manos de una Argelia en caída libre y por inercia propia.

Sólo cabe esperar, expectantes, el día “D” y la hora “H” del fin de un régimen militar anacrónico que ha dedicado los últimos 46 años a cavar su propia fosa, en detrimento de su propia población, para después preguntarnos por el futuro de la banda del Polisario que se ha convertido más bien en fuente de todas sus desgracias.

Nota: Los datos económicos proceden de los Informes del ICEX y del Banco Mundial y comparan ambas economías en base al año 2019, año en el que la serie estadística estaba libre de distorsión debida al Covid-19. Es por lo que hemos evitado comparar datos del año 2020 y 2021. Estos últimos son catastróficos, si cabe, para Argelia.

Abdel-Wahed OUARZAZI
Profesor de economía y analista

 

Afficher plus

Articles similaires

Bouton retour en haut de la page