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Los destellos de Mohammed VI Por Mustapha Tossa

Cronica

 

El politólogo Mustapha Tossa
MAP

Quien escruta con detenimiento los hechos y los gestos de la diplomacia marroquí inspirada en el rey Mohammed VI, desde el inicio de la crisis con España, sólo puede observar las formas originales de flash que aparecen en las opciones de Marruecos.

Cualquiera que intente descifrar sus mensajes, alcances y trayectorias sólo verá los efectos de una diplomacia en movimiento, militante con un objetivo: asumir el de llevar a la cima la defensa de los intereses de Marruecos y de los marroquíes.

Lo inesperado, lo sorprendente, con auténtica aceleración y rupturas constructivas, pero todo alojado en una gran coherencia, inspirada en una inteligencia estatal que marca la diferencia.

Desde el inicio de la crisis con España, la diplomacia marroquí se ha puesto un atuendo de combate sin precedentes, hecho de determinación, moderación en un contexto de convicciones insumergibles. Esta crisis dio origen a nuevos reflejos e instaló nuevos enfoques cuyo alcance cambiará profundamente las relaciones de vecindad.

La verdadera cuestión comenzó cuando, ante las numerosas provocaciones de la institución militar argelina por el Polisario interpuesto y las transgresiones sin precedentes del presidente Abdelmadjid Tebboune, que un exministro argelino Noureddine Boukrouh califica, con pruebas de apoyo, de « locas », Marruecos ha logrado para mantener la calma e ignorar los llamados a la desventura militar lanzados por lo que la oposición y la calle argelina ahora llaman « La banda de Argel », un apodo que encaja como un guante en el actual sistema mafioso que maneja la gerontocracia en Argelia.

La triste telenovela de Mohammed Benbattouche, alias Brahim Ghali, fue manejada por la diplomacia marroquí con tal firmeza que un gran fuego político casi arrasó con toda la estructura del poder español. Tanto es así que Madrid tuvo que llamar al rescate de la solidaridad europea para salir de este cuello de botella.

Incluso cuando, en su guerra mediática y política contra Marruecos, que los cuestiona sobre la viabilidad democrática de sus instituciones, la separación de los poderes judicial y político y sobre todo la sinceridad de su asociación estratégica, apelan a la angustia migratoria de Europa, traer de vuelta todas las pesadillas, Marruecos ha logrado encontrar una respuesta.

La decisión real de repatriar a los menores marroquíes desde territorios europeos fue un golpe maestro que de repente había vaciado de toda su sustancia toda la estrategia española de hacer que Marruecos pareciera un país chantajista que intentaría duplicarse, en el sur de Europa, como la experiencia turca de Erdogan.

Tras esta decisión de gran valor político llegó el golpe de genialidad que se recordará, el de haber decidido ayudar y facilitar el regreso de los marroquíes de todo el mundo a su país de origen para las vacaciones de verano cuando la crisis de Covid sigue en pie. en pleno apogeo con sus duras consecuencias económicas y sociales.

Más allá de que esta decisión real subraye la gran importancia que Marruecos concede a sus ciudadanos del mundo, ilustra indirectamente la particularidad del trato de que gozan los ciudadanos marroquíes mientras que en los aeropuertos se trata a los nacionales de otros países vecinos. El gobierno espanol tan rápido en financiar generosamente a los separatistas del Polisario, los trató con desprecio e indiferencia. Solo hay que ver las reacciones en las redes sociales para darse cuenta de esta diferencia de trato, el terremoto simbólico que esto ha generado entre ciudadanos valorados por su país y otros abandonados como si fueran apátridas.

Otro ámbito en el que el gesto real se ha desplegado de forma muy inteligente es el de las relaciones con los palestinos. En el Marruecos de hoy, es bastante posible y coherente mantener relaciones diplomáticas con Israel, incluso para enviar un mensaje de felicitación a su nuevo primer ministro Naftali Bennett y asegurar la recepción en Marruecos de uno de los líderes más destacados de Hamas, Ismaël Haniyeh. 

Marruecos se impone con este planteamiento original como encrucijada de encuentros y tierra de nuevas mediaciones. Este doble enfoque proporciona información sobre todo, sobre el grado de confianza en sus opciones políticas, que han madurado después de una cuidadosa consideración.

En este panorama de actos diplomáticos que recientemente han marcado los ánimos, Mohammed VI aparece como un líder reactivo en su tiempo, inventivo ante lo cual se puede equiparar a dilemas, sin dudar en tomar decisiones compatibles y a la altura de las crisis y tensiones que enfrentan a los marroquíes.

De: AtlasInfo.fr

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