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LOS NIÑOS SOLDADOS DESDE UNA PERSPECTIVA PSICOSOCIAL, Dr. Adalberto C. Agozino -I-

Ponencia

Dr. Adalberto Agozino
Periodista y escritor
Argentina

Ponencia presentada por el Dr. Adalberto C. Agozino en el Congreso Internacional de Psicología Social, Buenos Aires, 5 al 8 de octubre de 2022.

INTRODUCCIÓN

La utilización de niños soldados es el grado más extremo de explotación infantil. Las víctimas no solo pierden su infancia (y a veces hasta la vida), sino que a lo largo de su existencia arrastran horrendas cicatrices físicas y psíquicas.

Sin embargo, en el mundo trescientos mil niños, en al menos treinta países, han sido reclutados como soldados, milicias, grupos terroristas y bandas del crimen organizado

  1. DESARROLLOLos Niños Soldado en el Derecho Internacional Público

A lo largo del tiempo se han creado diversos instrumentos del Derecho Internacional Público destinados a proteger a los niños involucrados en conflictos armados y, en especial, para tratar de suprimir el reclutamiento de niños por parte de los ejércitos y los grupos armados.

Comenzaremos por señalar que en 1924, la efímera y frustrada Sociedad de las Naciones aprobó la “Declaración de Ginebra” sobre los derechos de los niños que infortunadamente no tenía carácter vinculante.[i] Este fue el primer texto del Derecho Internacional Público que consagra los Derechos de la Niñez.

En 1939, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en colaboración con la Unión Internacional de Socorro en favor de los Niños, elaboraron un proyecto de convenio para la protección de los niños en caso de conflicto armado que no fue aprobado por el estallido de la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, el tema fue retomado en 1949 en el IV Convenio de Ginebra relativo a la población civil que incluía a los niños en diecisiete disposiciones.

En 1977 se aprobaron dos Protocolos Adicionales a los Convenios de Ginebra de 1949, en los cuales se otorga mayor protección a los niños involucrados en conflictos armados.

Así el Protocolo I, en su artículo 77: Protección de los Niños prescribe: “Las partes en conflicto tomarán todas las medidas posibles para que los niños menores de quince años no participen directamente en las hostilidades, especialmente absteniéndose de reclutarlos para sus fuerzas armadas. Al reclutar personas de más de quince años, pero menores de dieciocho años, las Partes en conflicto procurarán alistar en primer lugar a los de más edad”.

El 20 de noviembre de 1989 en la Convención sobre los Derechos del Niño, que consta de 54 artículos, que abarcan el conjunto de los Derechos del Niño, es decir, civiles, políticos, económicos, sociales y culturales.

El Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derecho del Niño, aprobado el 25 de mayo de 2000 y que con sus primeras diez ratificaciones entró en vigor el 12 de febrero de 2002 establece en sus aspectos principales:

1.- Establece una edad mínima de 18 años para el reclutamiento y participación de niños y adolescentes en acciones armadas. En esta forma se modificó la pauta de 15 años establecida por el Protocolo Adicional I a las cuatro Convenciones de Ginebra de 1949 y a la Convención sobre los Derechos del Niño de 1989.

2.- Obliga a los Estados parte a la prevención de cualquier actividad que implique una violación a lo establecido en el Protocolo, así como en la rehabilitación y reinserción social de los niños afectados por estas prácticas.

El Protocolo Facultativo ha sido ratificado en 166 países, 18 no lo han firmado o ratificado y 13 miembros de Naciones Unidas lo han firmado, pero no ratificado.

En 1977, en Ciudad del Cabo, Sudáfrica se llevó a cabo el “Simposio sobre prevención de niños en las Fuerzas Armadas, la desmovilización y reintegración social de los niños soldados en África”, organizado por UNICEF con la colaboración del Grupo de Trabajo de Organizaciones No Gubernamentales para la Convención de los Derechos del Niño, se aprobaron los “Principios de Cabo”.

Otros instrumentos internacionales referidos a la protección de niños involucrados en conflictos bélicos son:

  • La Carta Africana sobre los Derechos y el Bienestar de la Infancia aprobada el 11 de julio de 1990, que entró en vigor el 29 de noviembre de 1999.

  • La Convención N° 182 de la Organización Internacional del Trabajo sobre la Prohibición y Acción Inmediata para la Eliminación de las Peores Formas de Trabajo Infantil.

El 17 de julio de 1998 se aprueba El Estatuto de Roma del 17 que constituye la Corte Penal Internacional que cuenta con 183 Estados signatarios y 123 ratificaciones. 

En el mismo, se define como crimen de guerra, entre otros actos, reclutar a niños menores de 15 años para participar en los conflictos armados, tanto internacionales como de nivel nacional.

En 2012, el Tribunal Penal Internacional dicto su primer veredicto condenando a cadena perpetua a Thomas Lubanga Dylo, un líder rebelde congolés que utilizó niños soldados en el conflicto de Ituri, de la República Democrática del Congo, durante los años 2002 y 2003.

Por último, Naciones Unidas ha establecido el 12 de febrero como “Día Internacional contra el Uso de Niños Soldado”.

  1. Los niños soldados en el mundo actual.

En algunos conflictos bélicos, en áreas sin ley o en el contexto de acciones terroristas los niños se desempeñan como combatientes, espías, vigías, cocineros, cargadores, dealer o elaboradores de drogas y hasta como terroristas suicidas.

Las milicias y los grupos criminales incorporan niños a sus filas porque además de ser fáciles de reclutar, en la mayoría de los casos porque carecen de adultos que se hagan responsables de ellos, los protejan y satisfagan sus necesidades básicas, son más vulnerables al momento de someterlos a entrenamiento o adoctrinamiento, son fáciles de intimidar con castigos físicos y de seducir con falsas promesas de recompensas económicas.

Un informe de la Comisión Interamericana para los Derechos Humanos (CIDH) elaborado en 2015, apreciaba que había 30.000 niños formando parte activa de organizaciones criminales tan solo en México.

Esta cifra, en 2018, se había incrementado en ciento cincuenta por ciento, hasta llegar a unos 76.000 menores, según el, en ese entonces, secretario de Salud Pública de México, Alfonso Durazo.[ii]

Además, los niños cumplen las órdenes más aberrantes y peligrosas sin una plena conciencia de los que están haciendo. Especialmente, cuando por su corta edad y falta de educación no son capaces de distinguir plenamente entre el bien y el mal.

En ocasiones pueden llegar a realizar atrocidades como si se tratara de un juego. Un caso emblemático en este sentido lo constituye el de Edgar N. Jiménez, alias “El Ponchis”, un niño en ese entonces de catorce años, quien en 2020 confesó el asesinato de cuatro personas cumpliendo órdenes del Cartel del Pacífico Sur. La organización criminal lo había reclutado cuando tenía tan solo once años, decía ser analfabeto y fue liberado en 2013 y se lo envío a los Estados Unidos junto a su madre.

Otro ejemplo en el mismo sentido lo constituye el caso de Jacobo, un sicario del Cartel Jalisco Nueva Generación. El antiguo niño soldado del Cartel relata así su paso por esa organización: “Con 12 años, me convertí en una especie de asesino a sueldo. Hacía los trabajos que mi vecino me pedía. Él me llamaba y me decía a quien tenía que matar. Yo iba, lo mataba y listo, pasaba a cobrar una vez que el trabajo estuviera hecho”.

Con 16 años, Jacobo se unió oficialmente al cartel. “Me encargaba de torturar a miembros de cárteles rivales, mis compañeros los secuestraban y yo les sacaba la información a madrazos. Una vez que teníamos lo que queríamos, los matábamos, a veces los pozoleábamos (disolver en ácido), los descuartizábamos, o los matábamos a puros disparos”. Entonces le encargaron que asesinara a un miembro que había traicionado al Cartel. A plena luz del día, en un lugar público. Y, como prueba, debía tomar fotos del cadáver al terminar. Tanta exposición lo convirtió en un riesgo para la seguridad del grupo. Por lo cual decidieron matarlo. Lo emboscaron entre varios sicarios. Recibió disparos incluso en la cabeza. Fue dado por muerto y su cuerpo abandonado en la calle. Pero, milagrosamente, el adolescente se salvó. Despertó días después, esposado a una cama de hospital. Desde entonces, cumple condena en México.[iii]

En ocasiones los niños pueden desempeñar ciertas misiones o tareas con más facilidad que los adultos porque suelen pasar más desapercibidos. Son los espías, vigías y mensajeros ideales. Los carteles colombianos suelen incluso emplear niños como sicarios porque son más osados y disparan sin dudar.

También en la mayoría de los países los niños se benefician de regímenes penales más benignos.

Continuara

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