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LOS NIÑOS SOLDADOS DESDE UNA PERSPECTIVA PSICOSOCIAL – III y ultimo- Dr. Adalberto C. Agozino

Ponencia

Dr. Adalberto Agozino
Periodista y escritor
Argentina

Ponencia presentada por el Dr. Adalberto C. Agozino en el Congreso Internacional de Psicología Social, Buenos Aires, 5 al 8 de octubre de 2022.

INTRODUCCIÓN

La utilización de niños soldados es el grado más extremo de explotación infantil. Las víctimas no solo pierden su infancia (y a veces hasta la vida), sino que a lo largo de su existencia arrastran horrendas cicatrices físicas y psíquicas.

Sin embargo, en el mundo trescientos mil niños, en al menos treinta países, han sido reclutados como soldados, milicias, grupos terroristas y bandas del crimen organizado

                                                          -III y ultimo-

  1. Reivindicación del Sáhara

El 14 de diciembre de 1960, la ONU, de acuerdo con la Resolución 1.514 de su Asamblea General, ratificó la declaración para la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales, y recomendó al Gobierno español, tras oír a Marruecos y Mauritania, que organice una votación, que ella supervisará, para evidenciar el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación. Francia otorgó la independencia a Mauritania y España comienzo a pensar que se acercaba el momento de abandonar su colonia del Sáhara. Por lo tanto, reconoció ante las Naciones Unidas que está región se encontraba dentro de los territorios no autónomos. Pero intentó aprovechar esta recomendación para impulsar la creación de un Estado Satélite en el Sáhara que preservara la presencia española en la región.

A comienzos de los años setenta la juventud, en especial los estudiantes universitarios, se sienten inclinados a romper con las estructuras sociales tradicionales y adherir a todo tipo de ideas radicalizadas.

Desde Medio Oriente, tras la Guerra de los Seis Días, aparecieron los campos de refugiados y las nuevas formas de lucha. Se multiplican los “frentes populares de liberación” que aplican técnicas de terrorismo y guerrilla urbana: secuestros de aviones, atentados explosivos, secuestros extorsivos, asesinatos selectivos, etc. Diversos países de la región albergaron campos de entrenamiento militar donde se adiestraban los jóvenes guerrilleros que luego llevaron la violencia a los más diversos rincones del mundo.

En sintonía con los cambios que se producían en el Medio Oriente, tras poco más de una década de sangrientos enfrentamientos en el Sidi Ifni, en 1969, las Cortes franquistas aprobaron el reintegro de este territorio al Reino de Marruecos.

El 27 de mayo de 1970, Argelia, Marruecos y Mauritania proclamaron su intención de “colaborar en la liberación del Sáhara”. Marruecos, que aún no tenía resueltas sus fronteras con Mauritania y Argelia, llegó a esta declaración para avanzar en la recuperación de sus territorios todavía en poder de España. Más tarde, Argelia al verse excluida del reparto territorial del Sáhara Occidental comenzó a alimentar con dinero y propaganda el inexistente, hasta entonces, nacionalismo saharaui.

El 17 de junio, se produjo una demostración a favor de la independencia en el centro de la ciudad del Aaiún que terminó en una masacre de saharauis y la ejecución extrajudicial del dirigente saharaui Mohamed Sidi Ibrahim Basir a manos del Ejército franquista.

Un grupo de estudiantes secundarios y universitarios, más radicalizados, aprovechan sus vínculos con a la Unión Soviética, a través de Argelia, crean el 10 de mayo de 1973, el “Frente Popular de Liberación de Saguía el Hamra y Río del Oro, más conocido como “Frente Polisario”. Siguiendo el modelo soviético tradicional la jefatura es ejercida por un “Secretario General”: El Ueli uld Mustafá, un joven estudiante proveniente de Saguia fue el primero en desempeñar ese cargo. Originariamente, la creación del Frente tenía por intención restaurar la soberanía marroquí sobre el territorio saharaui pero la intervención de Argelia y Libia transformaron un movimiento anticolonial en una organización separatista de ideología marxista leninista.

La Libia del coronel Muhammad Gadafi comenzó a difundir la ideología del socialismo árabe entre los jóvenes saharauis refugiados en Mauritania. A partir de 1974, los libios brindaron entrenamiento y armas sofisticadas los saharauis a través de su embajada en Nuakchot. El Frente Polisario comenzó a realizar acciones guerrilleras atacando puestos, patrullas y convoyes españoles.[i]

La intromisión de Argelia en este asunto desempeñó un papel crucial en cuanto a la conversión de las orientaciones del Frente. Así pues, colocó a estos estudiantes saharauis bajo su tutela abasteciéndolos de dinero y armas; y ello, a manera de contraparte a la derrota que Marruecos le infligió en la “guerra de las arenas” en 1963. Patrocinando este movimiento separatista, Argelia aspiraba a concretar sus ambiciones geopolíticas, en particular, pretendiendo garantizar su acceso al Océano Atlántico para exportar desde los puertos de la región su petróleo y gas rumbo a Europa, buscando “encajonar” a Marruecos entre estados hostiles que los aislaran de su natural proyección territorial hacia el interior de África.

Del mismo modo, los dirigentes políticos y militares argelinos han estado convencidos de que su supremacía sobre la región sólo se confirmaría debilitando a Marruecos mediante la formación, en esa parte del Sáhara de una esfera de influencia argelina, a través de la creación de un artificial Estado satélite.

El 25 de abril de 1974, tuvo lugar la llamada “Revolución de los Claveles” que puso fin al decadente Estado Novo, presidido por Marcelo Gaetano. El poder recayó en el general Antonio de Spínola y del izquierdista Movimiento das Forças Armadas. Inmediatamente comenzó el proceso de descolonización de las colonias portuguesas en África: Angola, Mozambique, Sao Tomé y Príncipe, etc.

  1. La Marcha Verde

El gobierno franquista de España, que estaba llegando a sus últimos días, intentó crear un Estado títere en al Sahara marroquí que por su propia debilidad quedaría bajo la órbita de Madrid. Con este propósito, el 20 de agosto de 1974, el gobierno español anunció su intención de celebrar un referéndum de autodeterminación en el Sáhara en los primeros seis meses de 1975. La intención española es preservar sus intereses económicos en ese territorio.

Marruecos desbarató la maniobra continuista española recurriendo al Tribunal Internacional de Justicia para que determinara si el territorio sahariano era res nullius, tierra de nadie, en el momento de la llegada de los españoles, en cuyo caso aceptaría el referéndum, o sí, por el contrario, existían títulos jurídicos de Marruecos sobre el Sáhara, solicitando entonces de la ONU que recomendara negociaciones directas entre Rabat y Madrid.

Saldando un diferendo de más de cuatro años, Marruecos y Mauritania acordaron una división de sus respectivas soberanías en el Sáhara Español a los efectos de facilitar la descolonización del territorio. Marruecos renunció temporariamente a parte de su soberanía territorial para asegurarse al menos una parte de sus antiguas posesiones. Posiblemente, el rey Hassan II tuviera la certeza de que Mauritania no sería capaz de controlar el territorio saharaui y que pronto se vería obligada a reintegrarla a la soberanía marroquí.

El 23 de mayo de 1975, al término de una reunión del Consejo de Ministros, el ministro de Información León Herrera, da a conocer la siguiente declaración: “El Gobierno confirma su deseo de cumplir las resoluciones aprobadas por las Naciones Unidas y, al mismo tiempo, declara su propósito de transferir la soberanía del territorio del Sahara en el más breve plazo que sea posible, en la forma y modo que mejor convenga a sus habitantes y a la satisfacción en su caso de cualquier legítima aspiración de países interesados en aquella zona”.

El 16 de octubre de 1975, el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya dio a conocer un dictamen sobre el Sáhara. El alto tribunal consideró que el Sáhara Occidental, en el momento de la llegada de España, fijado en 1884, no constituía una res nullius, sino que se hallaba habitado por poblaciones que, aunque nómades, estaban social y políticamente organizadas en tribus y colocadas bajo la autoridad de jefes competentes para representarlas que rendían tributo y acatamiento al Sultán de Marruecos.

Inmediatamente el rey Hassan II se dirigió a la nación por radio y televisión para declarar que la Corte Internacional de La Haya había afirmado la existencia de vínculos jurídicos y de sumisión entre la población del Sáhara y el reino de Marruecos. Una vez reconocido este derecho, decía Hassan II “no nos queda más que recuperar nuestro Sahara, cuyas puertas se nos han abierto”.

Según el Rey, “La recuperación” se haría de una manera pacífica, mediante una marcha civil en la que participarían 350.000 voluntarios quienes solamente irían armados con el Corán: era “La Marcha Verde”

La posición de Marruecos de recuperar sus territorios en el Sáhara era bien vista por los Estados Unidos de América y Francia que temían que la aparición de un Estado títere en esa región favorecería la expansión de la Unión Soviética en el frente atlántico del África a través de Estados “procuradores” como lo eran en ese entonces Argelia, Libia e incluso Cuba. Es por ello, que el secretario de Estado Henry Kissinger expresó su apoyo a la soberanía marroquí sobre el Sáhara. Incluso el Alto Estado Mayor español veía en el control marroquí un freno a las actividades subversivas del Movimiento para la Autodeterminación e Independencia de Canarias –MPAIAC-, otro grupo liberación apoyado por Argelia y Libia que buscaban proyectar su influencia desde el Mediterráneo hasta la costa del Atlántico.

El 17 de octubre de 1975 se reunió el Consejo de Ministro de España presidido por el agonizante Generalísimo Francisco Franco Bahamonde y decidió el abandono del Sáhara Español. El 18 de octubre, el general jefe del Alto Estado Mayor y presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor, Carlos Fernández Vallespín, envía al teniente general jefe del Estado Mayor Central la orden de iniciar la “Operación Golondrina”, el 10 de noviembre de 1975 a las 09.00 horas.

El 21 de octubre de 1975, el primer ministro marroquí, Ahmed Osman, da salida a una vanguardia de 20.000 voluntarios. El 3 de noviembre se concentran en Tarfaya 350.000 ciudadanos y dirigentes marroquíes que apoyaban los reclamos de su rey.

A partir del 30 de octubre, mientras que la Marcha Verde todavía estaba en Tarfaya, las Fuerzas Armadas Reales de Marruecos recuperaron el Sahara Occidental sin resistencia o protesta de España y se dirigieron hacia Hausa, Echdeiría y Farsía.

El 8 de noviembre de 1975, el ministro Carro, con el embajador Martín Gamero, se entrevistan con Hassan II en Agadir y le ofrece las suficientes garantías sobre la entrega del Sáhara. El día siguiente, el rey Hassan II pronuncia un emotivo discurso afirmando que el pueblo marroquí ha alcanzado sus objetivos políticos y que, por lo tanto, los voluntarios debían retornar al punto de partida. El día 10 de noviembre los voluntarios marroquíes comienzan su regreso a Tarfaya.

La entrega del Sáhara se formalizó, en Madrid, entre el 12 y el 14 de noviembre de 1975, por medio de los llamados Acuerdo Tripartitos. España entregaba la administración del territorio a Marruecos y Mauritania y se retiraría definitivamente el 28 de febrero de 1976. Inmediatamente el rey Hassan II se dirigió a los saharauis manifestando que “respetaría la opinión de la población saharaui expresada a través de la Yemáa” el órgano de consulta creado por los españoles.

En 1976, el Frente Polisario proclamó unilateralmente el nacimiento de la “República Árabe Saharaui Democrática” durante una conferencia de prensa realizada en los campos de “refugiados” cerca de Tinduf, dentro del territorio de Argelia. Se trataba de otra “democracia popular” donde las estructuras estatales y las del partido único se mezclan en una sola entidad. La RASD nunca alcanzó los atributos mínimos para ser considerado un Estados. No obtuvo reconocimiento internacional por un número suficiente de Estados ni dispuso de un territorio propio donde ejercer la soberanía, solo “controlaba”, con el apoyo del Ejército argelino, los campos de refugiados situados a unos pocos kilómetros cuadrados de alrededor de Tinduf, dentro del territorio y la soberanía de Argelia.

Inmediatamente, la Unión Soviética, Cuba y Argelia comienzan a ejercer su influencia sobre las naciones del Tercer Mundo para que algunas de ellas reconozcan a esa suerte de Estado virtual que era la RASD.

Después del retiro de las tropas españolas, el Frente Polisario contando con el apoyo de Argelia y otros países socialistas desarrolló una guerra de guerrillas contra las fuerzas marroquíes y mauritanas que ocupaban el territorio recientemente descolonizado. Los guerrilleros del Ejército de Liberación Popular Saharaui entrenados y armados por Argelia contaban con armamento ligero, eran profundos conocedores del terreno y sus rutas, del que sacaban gran provecho. Se desplazaban en pequeñas unidades o columnas de vehículos todoterreno, atacan de manera rápida y contundente para luego replegarse a territorio argelino.

El Ejército de Liberación Popular Saharaui era conducido por el comandante Lahbib Ayub, un miembro de la influyente tribu Erguibat Lebuihat, nacido en 1951, en Tifariti, al sureste de Smara. Hijo de un criador de camellos, Ayub se unió a la lucha contra la dominación española antes de cumplir los veinte años y fue uno de los fundadores del Frente Polisario en 1973.

El 6 de junio de 1976, Ayub realizó una incursión en el desierto de más de cuatrocientos kilómetros, bajo de Nuadhibu y ocupó por breve tiempo los suburbios de Nuakchot, la capital mauritana. Empleando cañones sin retroceso para bombardear la residencia presidencial. En 1977, multiplicó sus ataques contra el tren que transportaba el mineral de hierro extraído por SNIM –la empresa nacional de la industria minera- hacia la costa atlántica, principal fuente de recursos del país. Unos meses más tarde, atacó directamente la ciudad minera de Zuerate, donde habitaban centenares de cooperantes franceses con sus familias. Aprovechando las escasas fuerzas de defensa de la ciudad, Ayub atravesó las trincheras y fosos antitanques, ocupó el aeropuerto y el centro de la ciudad provocando el desbande de las fuerzas mauritanas. Dos franceses murieron en el ataque y otros seis fueron secuestrados como “prisioneros de guerra”.

La incursión de Ayub fue directamente organizada por el coronel Liamín Zerual –quien el 31 de enero de 1994 se convirtió en presidente de Argelia-. En el ataque las fuerzas del Polisario emplearon armamento sofisticado proporcionado por Corea del Norte.

Durante más de una década el Frente Polisario combinó la guerra de guerrillas con acciones terroristas contra intereses y ciudadanos españoles y de terceros países, aún después del retiro de España del Sáhara.

Según la ONG española “Asociación Canaria de Víctimas del Terrorismo del Frente Polisario”, un total de sesenta navíos españoles sufrieron ataques por parte de fuerzas del Frente Polisario que provocaron la muerte de 289 marineros.

Los ataques del Ejército de Liberación Popular Saharaui, gracias al apoyo de Argelia y otros países del Bloque Socialista, obtuvieron un éxito parcial. En agosto de 1979, Mauritania se retiró del Sáhara, evacuando Dajla y Ued Eddahab. Pero, a partir del 11 de agosto, las Fuerzas Armadas Reales de Marruecos ocuparon la zona evacuada por Mauritania. En un primer momento las tropas marroquíes solo controlaban los centros urbanos: Bujdur, Dajla, El Aaiún, Bucraa y Smara. Los polisarios controlaban el desierto. En enero de 1979, Lahbib Ayub repite su estrategia atacando territorio marroquí en una región fuera del Sáhara Occidental. Su blanco fueron Lemseid y la ciudad de Tan. En 1980 atacó directamente Ras el Janfra y Yebel Uarkziz.

Fue entonces cuando las autoridades marroquíes decidieron cambiar de estrategia. Limitando la capacidad de los terroristas polisarios de realizar incursiones guerrilleras eligiendo la oportunidad y el lugar. Para ello apelaron a la construcción de un muro fronterizo de defensa. A decir verdad, se trata de un muro de arena y piedra de tres metros de alto uniendo las posiciones fortificadas con puestos de observación dotados de timbres de alarma. Estos puestos están separados por una distancia de dos a tres kilómetros. El perímetro fue reforzado con la instalación de alambre de espino, campos minados, censores y patrullas móviles.[ii]

La construcción del muro se inició en enero de 1980, se ejecutó en seis etapas repartidas en el periodo de 1980 a 1987. Una vez terminado, en 1987, el “muro” se extendió desde Mahamid El Guizlán –a 90 kilómetros al Sur de Zagora, dentro del territorio de Marruecos de 1975- hasta Guergarat, en la costa atlántica.

El muro de 2.200 kilómetros se extiende a lo largo de la frontera con Argelia y de la frontera con Mauritania a una distancia que varía entre varios centenares y varias decenas de kilómetros, delimitando así dos zonas: un Sáhara Occidental del interior, protegido por el muro, y una banda territorial estrecha de miles de kilómetros cuadrados que constituyen una “tierra de nadie” de hecho por donde las fuerzas del Polisario pueden desplazarse libremente. Cabe señalar, no obstante, que, para transitar de norte a sur, dichas fuerzas se ven obligadas a violar la soberanía de Mauritania.

Durante los años que demando la construcción del muro las fuerzas del Frente Polisario intensificaron sus ataques empleando armamento sofisticado. Pese a las bajas y daños materiales que provocaron esos ataques del Ejército de Liberación Popular Saharaui no fueron suficientes para impedir la terminación del muro.

La última gran incursión del comandante Ayub, la realizó en octubre de 1989, empleando oficiales y cuadros formados en la escuela militar de Cherchell, en Argelia, las fuerzas del Frente Polisario intentaron adaptarse a la guerra convencional atacando el muro en Guelta Zemmur con varias decenas de blindados. Aunque inicialmente logró franquear el muro, Ayub debió retirarse rápidamente ante la contraofensiva lanzada por las Fuerzas Armadas Reales de Marruecos empleando aviación y blindados. El comandante guerrillero saharaui aprendió la lección. Sus fuerzas no eran capaces de enfrentar a las marroquíes en una guerra de tipo convencional donde deben ocuparse y mantenerse las posiciones. No volvería a intentar desafiar la eficacia del muro de contención. Años más tarde, el comandante Ayub, en conflicto con el personalismo y autoritarismo que reinaba en el Frente Polisario abandonó la República Árabe Saharaui Democrática para radicarse dentro de Marruecos.

Después de la terminación del muro, el Ejército de Liberación Popular Saharaui quedó convertido en una fantasmal milicia de unos pocos miles de combatientes.

Finalmente, el 6 de septiembre de 1991, el Reino de Marruecos y el Frente Polisario alcanzaron un cese de hostilidades con el auspicio de las Naciones Unidas. El alto el fuego es supervisado por la Misión de Naciones Unidas para la Organización de un Referendo en el Sáhara Occidental – MINURSO-, establecida por Resolución Nº 690 del Consejo de Seguridad del 29 de abril de 1991. Nacida con el mandato original de: “Supervisar la cesación del fuego; Verificar la reducción de tropas de Marruecos en el Territorio; Supervisar la restricción de las tropas de Marruecos y el Frente Polisario a los lugares señalados; Tomar medidas con las partes para asegurar la liberación de todos los prisioneros políticos o detenidos del Sáhara Occidental; Supervisar el intercambio de prisioneros de guerra (Comité Internacional de la Cruz Roja); hacer efectivo el programa de repatriación (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados); Identificar y registrar a las personas con derecho a voto” y lo más importante: “Organizar y asegurar la realización de un referéndum libre y justo, y dar a conocer los resultados”.

En la actualidad la MINURSO cuenta con un personal de 229 efectivos uniformados pertenecientes a las FF. AA. de una veintena de países –incluida la Argentina- y 279 funcionarios y empleados civiles de origen internacional. Su mandato es anual.

Desde el establecimiento del alto al fuego y la instalación de la MINURSO, una serie de representantes especiales de alto nivel del Secretario General y los enviados especiales han estado trabajando en el tema (entre ellos el ex Secretario de Estado de los Estados Unidos, James Baker III, quien se desempeñó entre 1997 y 2004) sin lograr sacar al proceso diplomático de su estancamiento. Marruecos y el Frente Polisario no han podido acortar quién debe votar, cuando se debe votar y que se debe votar. Por el contrario, desde entonces libran una suerte de batalla diplomática a favor de sus respectivos intereses.

En diciembre de 2020, el Departamento de Estado de los Estados Unidos reconoció la plena soberanía marroquí sobre el territorio sahariano. Algo similar realizó en abril de 2022 el gobierno de España, la antigua potencia colonial. Otros países africanos, árabes e incluso latinoamericanos han adoptado la misma decisión e incluso han abierto legaciones diplomáticas en las provincias del Sur de Marruecos.

Esto llevó a los líderes del Frente Polisario a declarar roto el alto al fuego, a anunciar que retoman la guerra contra Marruecos aunque tan solo han sido capaces de efectuar algunas escaramuzas e intercambios de disparos con las Fuerzas Armadas Reales.

  1. Campamentos de Tinduf

Desde 1976 un número indeterminado de ciudadanos marroquíes de origen saharaui permanecen retenidos en una red de campamentos denominados igual que las ciudades de las provincias del Sur de Marruecos: El Aaiún, Auserd, Smara y Dajla. El que oficia como una suerte de “capital administrativa” recibe el nombre de Rabuni.

Estos campamentos se encuentran situados en territorio argelino en el Sáhara, en la parte más inhóspita de la lajmada argelina. Carecen de agua potable que debe ser transportada desde el norte a una distancia de 800 kilómetros.

Los campamentos están instalados sobre el suelo absolutamente árido de arena y piedras, se trata de un conjunto de “jaimas” (tiendas), precarias viviendas de una planta construidas con bloques de cemento, piedras y materiales de la zona o simples contenedores metálicos de los que suelen emplearse para el transporte marítimo.

Los campamentos carecen de cloacas y los residuos terminan en basurales a cielo abierto.

Después de más de cuarenta años con la población viviendo en estas condiciones el terreno está totalmente contaminado, las parasitosis, la desnutrición y diversas enfermedades son endémicas.

La población no puede realizar ningún tipo de actividad económica y depende totalmente de la ayuda humanitaria que proporciona la ACNUR, la agencia de Naciones Unidas para los refugiados y diversas ONGs europeas.

Se desconoce el número exacto de residentes en los campamentos porque el Frente Polisario se niega a permitir la realización de censos y tampoco otorga ningún tipo de documento de identidad a los pobladores.

La zona es controlada por las milicias del Frente Polisario y las tropas argelinas. La única forma de llegar a la zona es a través de Argelia o Mauritania. Desde 1996, la frontera entre Marruecos y Argelia permanece cerrada y custodiada por tropas de ambos Estados.

  1. Los niños de Tinduf

Los niños que viven en Tinduf constituyen la tercera o cuarta generación de población nacida allí en condiciones precarias y en total miseria.

Para colmo de males el Frente Polisario obliga a las familias saharauis a enviar a sus hijos al programa “Vacaciones en Paz”, a incorporarse al Ejército Popular Saharaui o a viajar a Cuba o Argel para recibir instrucción militar, adoctrinamiento y en ocasiones estudiar alguna carrera.

Las familias saharauis que se niegan a permitir que sus niños tomen parte en esas actividades son sancionadas con reducciones en sus provisiones de alimentos y sufren todo tipo de presiones y castigos.

El programa “Vacaciones en Paz” se realiza todos los años y consiste en enviar aproximadamente 6.000 niños saharauis a pasar el verano con “familias de acogida” en España.

El programa Vacaciones en Paz es una estrategia empleada por el Frente Polisario para  difundir su causa, lograr la simpatía del pueblo español, recaudar fondos e incrementar la ayuda humanitaria que reciben de Europa.

Es imposible dimensionar el impacto cultural y emocional que viven estos niños que solo conocen el desierto donde habitan y que desconocen cosas tan simples como el agua corriente, tomar una ducha o usar un inodoro, al llegar a la Península.

Recordemos que los niños saharauis no hablan español sino su propio dialecto que no es el idioma árabe y son musulmanes con su propia religión, cultura y costumbres.

En Tinduf viven en la pobreza, aunque no perciben con certeza que significa esto, recién descubren que son pobres cuando llegan a España.

Pero, después de una breve estadía de dos meses deben dejar esa suerte de “Disney Word  hispana” para retornar a su miseria y padecimientos en el Sáhara argelino.

Esto siempre y cuando la familia de acogida no decida retener al niño saharaui alegando que su salud está en peligro por la desnutrición, anemia y otras enfermedades que porta y entonces recurra a la justicia española para que disponga que el niño permanezca en la península para su tratamiento médico, se restablezca su salud y reciba educación.

En estos casos, que son más frecuentes de lo que se puede creer, comienza un largo tironeo jurídico y diplomático entre la justicia y el gobierno español y los abogados del Frente Polisario.

En la mayoría de los casos, la familia de acogida termina adoptando al niño o niña cambiándole su identidad (incluso su nombre) y hasta su religión.

Muchas familias saharauis han perdido a sus niños en esta forma. Lamentablemente el Derecho Internacional Público no ha legislado normas para evitar esta práctica.

  1. Niños en el Ejército Popular Saharaui

Desde hace años diversas organizaciones humanitarias internacionales han presentado denuncias y periodistas independientes han publicado artículos con fotos y vídeos denunciando la presencia de niños soldados en las filas del Frente Polisario ante la indiferencia de las autoridades de Naciones Unidas y la Unión Europea.

Los niños saharauis son reclutados desde los diez años para recibir instrucción militar y luego integrarse al llamado “Ejército Popular Saharaui”.

En algunos casos los niños son separados de sus familias enviados a Cuba o Argelia durante años con el objeto de recibir instrucción militar y adoctrinamiento político. Algunos de estos niños permanecen fuera de sus hogares, de su familia y de su comunidad y de su religión durante décadas, especialmente en Cuba, hasta el día en que los dirigentes del Frente Polisario deciden que deben retornar. Es entonces cuando el infortunado joven descubre que no pertenece a ningún país, no es cubano, aunque ha vivido en la Isla por años, ha olvidado su lengua natal y su religión.

La impunidad internacional de que gozan los dirigentes polisarios y el gobierno de Argelia es de tal magnitud que se permitieron la presencia de un niño soldado en la comitiva que, en enero de 2022, acompañó al enviado especial del secretario general de Naciones Unidas señor Steffan de Mistura en su primera visita a los campamentos de población marroquí retenida en la región argelina de Tinduf, tal como atestiguan las fotografías que documentan la visita.

  1. CONCLUSIONES

La utilización de niños soldados es el grado más extremo de explotación infantil. Las víctimas no solo pierden su infancia (y a veces hasta la vida), sino que a lo largo de su existencia arrastran horrendas cicatrices físicas y psíquicas.

Los niños soldados son varones y mujeres menores de 18 años reclutados por ejércitos y grupos armados para tomar parte en acciones de combate, hechos de violencia incluso para inmolarse como terroristas suicidas. Como resultado de esas actividades los niños sufren secuelas físicas y psíquicas permanentes.

Diversos instrumentos del Derecho Internacional Público condenan el empleo de menores de 18 años en conflictos armados e incluso la Corte Penal Internacional ha dictado condenas por el reclutamiento y empleo de niños soldados no obstante el empleo de niños soldados en conflictos armados y como parte de las actividades del crimen organizado transnacional o el terrorismo internacional es una práctica frecuente.

El Frente Polisario en sus campamentos de Tinduf realiza una práctica sistemática de empleo de menores de 18 años como niños soldados a los cuales entrena, viste con uniformes y dota de armamento letal para incorporarlos como combatientes en su milicia denominada Ejército Popular Saharaui y en acciones de propaganda como el programa Vacaciones en Paz, en un área bajo control de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental.

[i] MONIQUET, Claude: “Frente Polisario: ¿Socio digno de crédito en las negociaciones o secuela de la Guerra Fría y obstáculo en la búsqueda de una solución política al conflicto del Sáhara Occidental”, European Strategic Intelligence and Security Center, Noviembre 2005.

[ii] VALDEZATE, Javier: “Los peligros del Sáhara”. Artículo publicado en http://www.lemigrant.net. Madrid 21/10/2009.

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