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LOS PROFETAS DEL DESASTRE HABLAN DE LA EXTINCIÓN DE LA HUMANIDAD Dr. Mario H. Concha Vergara, Ph.D.  Director de la Corporación Olof Palme-Chile

 

 

El cambio climático, los avances en robótica, los malos gobiernos, los armamentos nucleares, etcétera, nos deben hacer reflexionar sobre la posibilidad de la extinción de la humanidad.

Y debe ser por eso que las grandes potencias quieren llegar lo más pronto a crear vida en la Luna o en Marte. ¿Quieren salvar a sus elites más no a sus pueblos que al parecer no les importan mucho? Estas interrogantes y estos problemas tienen a los filósofos del mundo debatiendo sobre el cercano futuro de la humanidad. No saben aún si terminaremos como androides o desapareceremos como seres humanos junto al planeta. Todd May, filósofo norteamericano, nos presenta una pregunta muy sui generis sobre la extinción humana ¿será una tragedia?[1] Obviamente mal podría ser una tragedia sin seres para atestiguarlo.
¿Debemos los humanos reflexionar ante estas preguntas? ¿Cómo lo hacemos cuando más de 2 tercios de la humanidad viven en la pobreza y son ignorantes? ¿Será esto bueno o malo? ¿Desaparecer o no enterarnos de que desapareceremos?
La inteligencia artificial es buena o mala. ¿Nos ayudarán a defendernos del cambio climático, del arma nuclear y de los malos gobiernos? ¿Ayudarán a la humanidad a conseguir totalmente el respeto a los Derechos Humanos (DD HH.)?
La inteligencia artificial (IA) ha tenido infinitos avances en lo que va del Siglo XXI por ejemplo, un robot de charla o chatterbot es un programa de IA que pretende simular una conversación escrita, con la intención de hacerle creer a un humano que está hablando con otra persona. 
El cerebro humano tiene 100.000 millones de neuronas. Un programa de ordenador puede simular unas 10.000 neuronas. Si a la capacidad de proceso de un ordenador la sumamos la de otros 9.999.999 ordenadores, tenemos la capacidad de proceso de 10.000.000 ordenadores. Multiplicamos 10.000.000 ordenadores por 10.000 neuronas cada uno y da = 100.000 millones de neuronas simuladas. Un cerebro humano será simulado en el futuro gracias a internet y cualquiera puede programarlo.[2]
Una vez que la IA tenga una inteligencia igual o superior a la del hombre, obligatoriamente surgirá un cambio político y social, y la IA tiene todas las de ganar si se da cuenta que no necesita a los humanos para colonizar el universo. Suena a ciencia ficción pero actualmente orbitando están los satélites de comunicaciones con sus procesadores ad hoc y están avanzando fuertemente las fábricas de androides. Afortunadamente lo que se plantea aquí, según algunos autores sucederá en unos 100 años más [3]
Los seres humanos estamos destruyendo gran parte de la tierra habitable de su flora y de su fauna; pero, y los océanos. Esto ocurre en al menos tres formas. 1) La contribución humana al cambio climático está devastando ecosistemas. 2)  El aumento de la población humana está invadiendo ecosistemas que de otro modo estarían intactos. 3) La cría industrial de animales fomenta la creación de millones y millones de ellos solo para ofrecerles sufrimiento y miseria antes de sacrificarlos, casi siempre de formas crueles. No hay motivos para pensar que esas prácticas vayan a disminuir.
Para la filósofa Christine Korsgaard, los animales (todas las especies) que también se matan entre sí para sobrevivir son  “nuestras criaturas hermanas”. Esto es debido al comportamiento de ellos, el cual, definitivamente es sangriento con ciertas excepciones.
Los seres humanos aportan un nivel de razonamiento avanzado que los animales son incapaces de aportar. Por ejemplo, podemos expresar asombro ante el mundo de una forma que les es ajena a todos los animales. Creamos religiones y arte de varios tipos: literatura, música y pintura, esculturas, etc. Nos dedicamos a ciencias que buscan entender el universo y nuestro lugar en él. Si nuestra especie se extinguiera, todo eso se perdería, lo cual ya no importaría pues no habría especie. Según el filósofo Todd May, tal vez algunos argumenten que nuestra extinción no se sentirá como una pérdida, puesto que ya no habría nadie que se quedara sin acceso al arte o la ciencia que creamos, sino Dios sería nuestro testigo, a no ser que alcancemos a llegar a otro planeta o a la luna.
Entonces, dice Todd, abordemos la pregunta desde otra perspectiva, la de los que piensan que la extinción humana será tanto una tragedia como algo malo. ¿Podemos hablar de lo bueno o de lo malo ante estas situaciones que no son otra cosa que pensamientos difusos sobre la desaparición de la raza humana? La raza humana es pensante, razona en forma individual y colectiva. Por lo tanto, es difícil que ella procure su propia destrucción. Si fuera así no existirían los DD.HH., ni los Pactos de Migración, ni el apoyo a las democracias, ni las religiones que le dan esperanza a la humanidad, etcétera. El ser humano solamente podría desaparecer por causas naturales y lo que se llama el fin del mundo no es otra cosa que la muerte de cada ser que en vida ha vivido distintas etapas, actitudes y sociedades.
Según Todd la humanidad está cometiendo el agravio de terminar con ella misma; ¿será una especie de suicidio colectivo o será la colectividad de la irresponsabilidad social la que nos podría llevar a una catástrofe? Pienso que no es lo uno ni lo otro. La sociedad, a pesar de todas sus perversidades evoluciona sabiamente hacia un mundo mejor de otra manera nadie se preocuparía por la paz, por los migrantes, por establecer una cultura globalizada, y por el fin del arma nuclear, aunque el señor Putin de Rusia acaba de manifestar que su país está aumentando su arsenal nuclear seguramente para volver a la política del terror y del miedo creada por Margret Tatcher en los ochenta. Nadie se preocuparía por los DD.HH., nadie se preocuparía por el imperio del bien a pesar de los gobiernos canallas que aún existen…
El fin de la historia según Francis Fukuyama, filósofo estadounidense, plantea el fin de las ideas y no de la humanidad como tal, Muchos piensan y sacan de contexto a Fukuyama y llevan sus ideas al final de la humanidad. Actualmente, la historia liberal, llamada neoliberal ya está siendo sobrepasada por potencias comerciales como la República Popular China. El peso del materialismo es tan grande en la actualidad que seguramente lleva en si su propia destrucción, pero, lo cual, no significa ni la destrucción de la sociedad, de la humanidad ni de las religiones e ideas.
Mail: conchamh@gmail.com
[1]              Todd May es catedrático de Filosofía en la Universidad Clemson. Su libro más reciente es “A Fragile Life: Accepting Our Vulnerability”, y también es asesor filosófico del programa de televisión “The Good Place”
[2]     Mario Concha Vergara (2018) EAE – WEB Semántica o WEB 3.0, p.21
[3]     Idem.
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