Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Los que muerden la mano que les da de comer (protege): El Polisario humilla a su co-mentor

Ingratitud y desafío

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

 Aquí mismo, en infomarruecos.ma se ha publicado ayer el comunicado de la Asociación Saharaui para la Defensa de los Derechos Humanos (ASADEDH), en el que exigía medidas cautelares para que el prófugo jefe de la milicia argelina del Polisario no eluda la justicia de nuevo. «Para nosotros, explicaba ASADEDH, es un claro desafío a la Justicia de una democracia como la española. Al mismo tiempo creemos que es un claro desprecio tanto al poder judicial como al político, después de las declaraciones de la señora ministra en las que dijo que si es citado tendría que declarar como cualquier ciudadano”.

Y humillación y desafío es:

En un gesto de arrogancia y de ingratitud, uno de los caciques del Polisario en España desafió a sus huéspedes y protectores del gobierno Socialista Obrero Español, afirmando que su jefe no irá a declarar el próximo día 1 de junio a la Audiencia Nacional.

 Una postura que desmiente categóricamente lo que había afirmado la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, en el sentido de que Ghali comparecería ante los tribunales si era citado.

¿Qué va a hacer ahora el gobierno español? O lo que es igual: ¿Qué puede hacer ahora el gobierno español ante el desafío de una milicia, cuyo jefe ha acogido y protegido, en flagrante violación de las leyes propias y del derecho internacional?

Un precedente… España era, hasta hace poco, otra cosa.

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