CrónicasFeaturedSociedad

Los relatos del Corán (o de los Profetas), de: Muhammad Ahmed Jad al-Moula Muhammad Abu al-Fadel Ibrahim Ali Muhammad al-Bajaoui Al-Saïd Chahata Traducido al español por Said Jedidi (Dar Al Kutub Al Ilmya- Beirut)

Especial Ramadán

 

                                            XVII- JOSÉ TESORERO DE EGIPTO

La verdad estalló ante todos. Estos testimonios eran más que suficientes para que José fuera declarado inocente, casto, impecable y correcto. El escanciador del rey había hablado mucho de la buena reputación de José y que era un magnifico modelo para sus compañeros de la prisión.

Durante años, había dado prueba de una paciencia proverbial y de una satisfacción en lo que Allah le Haya Asignado. Su saber estaba exento de pretensión o de arrogancia. Al contrario, la modestia impregnaba sus gestos en todas sus dimensiones. El monarca mismo había observado estas cualidades y descubierto en José un buen conocimiento en materia de economía y gestión.

Sus características morales y sus virtudes habían suscitado el sincero deseo del monarca de acercar a José a la corte para figurar entre los dignatarios más favorecidos. De este modo decidió nombrarlo jefe y acordarle un rango muy elevado en su jerarquía, tomando la firme resolución de dar a José todo lo que deseaba.

El monarca dijo entonces a sus emisarios: “Tráiganlo aquí”. Una vez ante él, el monarca constató que José era de una clarividencia y de un buen sentido absolutamente excepcional. Lo que se acababa de contar al monarca era estrictamente verídico. Desde el primer encuentro, el monarca presintió en José una honestidad que no podía permitirle cometer la menor falta.

El monarca dijo: “O José tus costumbres y tu elocuencia me obligan a admirarte cada vez mas. El sufrimiento que has padecido, los testimonios que te han blanqueado me dicta la imperiosa necesidad de colmarte de bienes. Eres de una sensatez y de una clarividencia que no se deben criticar. Has dado prueba de una paciencia y de una dignidad cabal. Estas cualidades merecen que seas nombrado en una alta función. Te considero digno de mi confianza. Desde ahora en adelante estarás junto a mí, investido de mi confianza. Te nombro mi administrador y te acuerdo una autorización ilimitada para reformar esta nación. Tendrás todas las ventajas y todas las facilidades para ejecutar lo que estimes conveniente. Tus ordenes serán literalmente ejecutadas y tus aspiraciones escuchadas.

José era consciente de que Egipto estaba amenazado por una cruel experiencia. Estaba destinado a vivir siete anos de desgracia y calamidades. El Nilo será generoso durante siete años antes de conocer una drástica disminución de su nivel de agua lo que daría lugar a una escasez general a todos los niveles. Por ello, José pidió al monarca de nombrarlo al frente de los depósitos del país para tomar todas las medidas inherentes de conducir al país hacia la salvación: “O mi rey. Todos sabemos que la economía constituye la solida base de toda nación- dijo el rey- Es un pilar esencial, necesario y suficiente para constituir un país solido. Si me nombras al frente de los depósitos como ministro de finanzas prometo estar a la medida de la responsabilidad. Sé cómo solucionar las cosas, tanto en la quietud y la prosperidad como en la precariedad y la escasez. Bajo mi dirección, Egipto se encontrará, por la gracia de Allah, protegido y fuerte. Velaré a que todo entre en orden. No seré ni parsimonioso ni despilfarrador. La moderación es mi único objetivo”.

 

Continuara

Afficher plus

Articles similaires

Bouton retour en haut de la page