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Los relatos del Corán (o de los Profetas), de: Muhammad Ahmed Jad al-Moula Muhammad Abu al-Fadel Ibrahim Ali Muhammad al-Bajaoui Al-Saïd Chahata Traducido al español por Said Jedidi (Dar Al Kutub Al Ilmya- Beirut)

Especial Ramadán

                     XXIV- JOSÉ TESORERO DE EGIPTO (VIII)

Al sentarse a horcajadas en sus mulas para salir, un heraldo comenzó a gritar: “O gente de la caravana.  ¡Permaneced allí donde estáis. Sois unos ladrones !”. Los hermanos de José se quedaron atónitos sin saber qué hacer. Regresaron sorprendidos hacia donde estaban los egipcios: “! Pero… qué es lo que estáis contando. ¿Nos acusáis de mentirosos? ¿Qué os pasa?, respondiendo el heraldo: “hemos perdido la copa del rey y que creemos, efectivamente que la habéis robado. ¿Dónde la habéis escondido? Os perdonaremos si nos indicarais el lugar donde la tenéis. No temáis nada”. El heraldo añadió: Una carga de camello se ofrecerá a quien la trajera. Lo garantizo yo”. Los hermanos de José exclamaron: “Juramos por Allah que no hemos robado nada. Vosotros sabéis que no hemos a sembrar la corrupción en esta tierra y que no somos ladrones”, contestando el heraldo: “Nosotros ni tratamos de acusaros falsamente ni tenemos la intención de tenderos una trampa y de todos modos ¿Qué diréis si encontramos la copa del rey entre vuestras cosas? Los hermanos respondieron: “Seguimos una religión estricta. Cumplimos con nuestra ética y tenemos una moralidad lejos de toda duda. La ley religiosa nos obliga a daros el derecho de decidir sobre el destino de quien haya robado la copa del rey. Tendréis el derecho de detenerlo a titulo de cautivo o de esclavo por el crimen que haya cometido. Se trata de un compromiso que respetaremos. Es asi como castigamos aquí a los injustos, aunque estamos seguros de nuestra inocencia y de nuestra honestidad”.

José se sintió aliviado. Este compromiso era, para él, el más favorable porque en Egipto, según la ley del monarca, la sanción por el robo era totalmente diferente. La voluntad divina Quiso Compensarlo cada vez mas y allí estaban sus hermanos que le deban, voluntariamente, a lo que aspiraba hacer. Era Allah quien Orientó a José hacia esta astucia sin la que nunca hubiera podido quedarse con su hermano.

José Comenzó buscando en las bolsas de sus hermanos antes de llegar a las de Benjamín. Finalmente sacó la copa de entre sus cosas y la mostró a sus hermanos perplejos, no sabiendo qué decir, con los ojos clavados en el suelo sin poder dar pretexto alguno de este acto.[1]

José dijo: “Vamos a ejecutar lo que habéis prometido. Debéis pues darnos a titulo de esclavo al que encontramos la copa del rey entre sus cosas luego decidiremos la punición que le deberemos infligir”., reaccionando los hermanos: “O, intendente. Si padre es un anciano, muy viejo que no puede quedarse sin él. Le hemos prometido devolverle a su hijo. Toma uno de nosotros. Pareces un hombre justo”. Pero José dijo : “Que Allah no complazca. No debemos coger a otro que no fuera el que hemos encontrado nuestra copa entre su equipaje. Entonces seriamos injustos.

Continuara

[1]      Cuando los hermanos de José se encontraban en esta situación, dijeron: «  Si ha cometido (Benjamín) un robo, uno de sus hermanos había robado antes de él ».

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