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 Los tiempos y sus imperativos: La comunicación, el arma de… construcción masiva

La verdad como un torpedo

Desde hace tiempo, se constata que una comunicación buen concebida, respetuosa de la deontología y de los principios éticos, puede constituir el arma más eficaz contra los enemigos y los viscerales detractores.

Por lo contrario, una comunicación mal idealizada, mal dirigida y peor concebida puede, como es el caso del régimen militar argelino, de asestar un duro golpe a la imagen y al perfil de su autor.

Evidentemente, con una pol potiana APS y parte de prensa escrita o digital estancada en las concepciones de la guerra fría, en caducos slogans cubanos de los años 60 y una innecesaria pleitesía a los arquitectos del odio y de la división, cuesta creer que la junta militar argelina esperaba cosechar algo mejor.

En este turbulento mundo, en el que la inmensa parte de los objetivos se realizan a través de una comunicación con medios que superan la imaginación, el mejor medio de no perder una guerra es no hacerla y explicar, de manera objetiva, precisa y concisa por qué.

Los tiempos cambian. Han cambiado y pueden cambiar más. La comunicación se ha convertido en un termómetro de la envergadura de los países y de su nivel y grado de desarrollo y avance. Tanto es así que no basta el entusiasmo patriotico ni los nobles sentimientos nacionales, aunque son necesarios y adicionales, sino es indispensable el profesionalismo y la formación.

La actualidad no se inventa. La realidad tampoco. Los que, como Argelia, lo han intentado lo están pagando muy caro en las valoraciones internacionales.

La comunicación… la buena, la objetiva, la bien concebida es un arma de construcción masiva.

@InfoMarruecos

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