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Los triunfos de Marruecos en los pulsos con España Mostapha Tossa

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Mustafa Tossa, politologo
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Es cierto que el líder de las milicias separatistas del Polisario Brahim Ghali no terminó sus noches en las cárceles españolas. También es cierto que tras una breve audiencia en vídeo con un juez español, pudo salir libremente de España para regresar a su país de origen, Argelia.

¿Pero un fracaso marroquí, como la decepción y la frustración de verlo deslizarse por las rendijas de la justicia española? No, esto no es un fracaso. La diplomacia marroquí ha sumado puntos, obtenido logros políticos que van mucho más allá de la simple persona de Mohamed Benbattouche, alias Brahim Ghali.

Es cierto que el objetivo estratégico por el que se movilizaron los esfuerzos diplomáticos marroquíes era ver a Brahim Ghali, el líder de una causa perdida, el icono de una crisis artificial, instrumento de molestia de la máquina de guerra argelina contra Marruecos, detràs de las rejas como el juego de horca que siempre ha sido. Pero la consecución no física de este objetivo no significa en modo alguno una derrota marroquí en este dramático enfrentamiento que movilizó atenciones y energías durante largas jornadas.

Por el contrario, la diplomacia marroquí ha obtenido puntos políticos de gran valor. Este escándalo del ciudadano argelino Benbattouche que cedió su identidad al líder del Polisario Brahim Ghali para infiltrarse en los hospitales españoles, supuso un duro golpe para los servicios argelinos que lo vieron como una humillación y prueba de un amateurismo indiscutible.

El poder argelino, ya impugnado por su mal gobierno a los ojos de su propia población como lo demuestra el Hirak, vio su reputación internacional aún más empañada por este espectacular fracaso.

Además, quienes dentro de la comunidad internacional, víctimas de la propaganda argelina, aún tenían dudas sobre la implicación del Estado argelino y su aparato de seguridad en la instrumentalización del Polisario, hoy tienen la prueba definitiva de que este movimiento separatista es ni más ni menos que un arma de guerra argelina contra Marruecos. Y que cualquier solución duradera y eficaz debe pasar inevitablemente por una negociación directa entre Rabat y Argel bajo los auspicios internacionales.

En su relación con España, Marruecos también puntuó. Más allá del hecho de haber sacado de las sombras a la luz las fuerzas españolas hostiles a sus intereses, que ahora se han hecho visibles en todos los radares de la relación franco-marroquí, la determinación marroquí de obtener actitudes españolas compatibles con sus intereses provocó una crisis interna española cuyas repercusiones en la política interior se verán más adelante. Mal manejo de una situación sin precedentes, manejo del día a día con entonaciones ásperas, amenazas febriles. El gobierno de Pedro Sánchez se ha visto obligado a utilizar el arma de la solidaridad europea para salir de este callejón sin salida. Inevitablemente, pagará a los españoles el precio de esta improvisación indignante y esta frivolidad amateur.

Otras consecuencias directas de esta crisis, la asociación estratégica entre España y Marruecos puesta a prueba por esta aventura será revisada a la luz del posicionamiento español en el Sahara. Es decir cuonto esta crisis ha hecho que algunos pierdan la zona gris de confort en la que operaban con las facilidades y los prejuicios del doble discurso.

Además, la diplomacia marroquí ha utilizado todos los alcances políticos y comunicativos de esta crisis para volver a trazar los contornos de sus líneas rojas sobre el asunto del Sahara. A través de la puerta española, el mensaje se envió a toda Europa. Con claridad y determinación acordes con lo que representa el asunto del Sahara para todos los marroquíes, la diplomacia marroquí ha reiterado enfáticamente el marco general en el que debe evolucionar este conflicto territorial con Argelia.

Con respecto al líder del Polisario, esta crisis fue una oportunidad para arrojar una dura luz sobre las prácticas de una milicia armada que hizo de la violación, el secuestro, el crimen de guerra su forma de vida cotidiana. Para transformar los campamentos de Tinduf en un campamento-prisión al aire  libre que requiere la intervención humanitaria internacional. La luz de los medios sobre el pedigrí de un hombre tan poco frecuente como Brahim Ghali muestra a aquellos, muy raros especialmente en los grupos políticos de Europa que simpatizaban con su causa, el alcance de su caída.

De: AtlasInfo.fr

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