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Mali: La lucha por la supervivencia Por Mohamed Bouissef Rekab

Terroristas sin "rostro"

 

 

Dr. Mohamed Bouissef Rekab
Escritor/Analista

África sigue siendo dominio descontrolado en la mayor parte de sus países; está, por desgracia, fuera del alcance de la seguridad que debería imperar entre las personas. Es una adversidad social que debería desaparecer de la faz de la tierra.

La República de Malí (capital Bamako), es un estado de África Occidental que limita al Norte con Argelia (este dato es muy significativo), al Este con Níger, al Oeste con Mauritania y Senegal y al Sur con Costa de Marfil, Guinea y Burkina Faso.

Marruecos y la República de Malí han firmado un acuerdo comercial que permite a ambos países beneficiarse de los esfuerzos  desplegados por sus responsables, y poder promover las exportaciones e importaciones y facilitar el desarrollo de sus respectivos negocios.

Los dos países han acordado utilizar el Convenio TIR (sistema de tránsito aduanero internacional de mercancías que se rige por la exoneración aduanera); es una durísima profesión que se practica en casi todos los países del mundo por parte de camioneros muy sufridos y que nada tienen que ver con los desacuerdos políticos de los Estados. Ellos trabajan para sobrevivir.

¿Qué ha tenido que pasar para que platiquemos de este tema tan alejado de “hablar de Marruecos para que se conozca mejor”?

Bueno, pues que esos camioneros marroquíes que llevaban mercancía a Bamako y a otros países subsaharianos (inocentes de cualquier cuestión política entre países), han sido agredidos en Malí: dos de ellos han resultado muertos y otro herido. El ataque terrorista se fraguó a 300 kilómetros de la capital maliense.

La embajada marroquí en Malí explica que estos camioneros fueron atacados a balazos por un grupo armado cuyos miembros llevaban capuchas y chalecos antibalas. Los atacantes se dieron a la fuga sin robar las pertenencias de los camioneros nada más finalizar de perpetrar su crimen; según explica la nota de la embajada de Marruecos, lo que deja entender que no es un asalto para llevarse nada, sino que se trata de un ataque terrorista.

Algunos observadores ponen a Argelia y al Polisario en el punto de mira en cuanto a la ejecución de este cruel crimen. Por ejemplo, el politólogo Manar Esslimi asegura que se trata de un grupo liderado por un terrorista del Polisario casado con una maliense y que opera bajo las órdenes de la inteligencia argelina.

¿Deberíamos ponernos a la altura de los que nos acusaron que éramos nosotros los que habíamos ocasionado los incendios de la Kabilia sin tener pruebas para demostrarlo? Eso nos dolió en el alma. Sabemos que nos aborrecen, tanto los responsables argelinos como los miembros del Polisario, pero antes de culparles de este abominable crimen, debemos tener las pruebas que demuestran esa sanguinaria infracción.

¿Qué datos dan como exacta esa reprobación? ¿De qué manera se puede asegurar que los asesinos sean los que los analistas indican? No seamos inferiores y culpemos a los demás de algo de lo que no estamos seguros.

Nuestra misión es informar del cruel crimen perpetrado contra nuestros compatriotas y que sean los responsables de la seguridad de ese país, con el apoyo y la presencia de nuestros diplomáticos en Malí, los que investiguen y den las respuestas necesarias. Otra cosa no podemos hacer, por desgracia.

Es lamentable que esos cobardes, criminales que se escudan en el anonimato, puedan circular libremente sin que reciban su merecido.

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