Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Maltrato de la prensa marroquí: El botón de muestra de cara a una Cumbre árabe en Argelia

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Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de argelinos de Tinduf y víctima de laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

En el mundo árabe y en el mundo en general se pregunta si los mandatarios argelinos saben lo que hacen.

De mal a peor. La junta militar argelina no acierta ni una. De tropiezo en tropiezo y de pinchazo en pinchazo.  De nada le sirve su ejército de demagogos a sueldo que mancillan más la ya muy deteriorada imagen del régimen militar.

Con su Polisario, su teoría complotista, sus “enemigos” exteriores y su desmesurado y visceral odio, la junta militar argelina se desliza, poco a poco, al rango de los regímenes autoritarios y arbitrarios en vías de desaparición.

Hasta en sus campamentos de Tinduf, la inmensa mayoría de los secuestrados e incluso miembros de la cúpula de la milicia del Polisario comienzan a formular serias reservas en cuanto a la capacidad del mentor argelino de “acompañar” a la milicia en su proyecto separatista o de ser capaz de hacer frente al poderío político, geopolítico y de protección y preservación de la unidad y la integridad territorial de su país.

Nunca antes, en los 47 años dilapidados en este gulag argelino, sus rehenes se han sentido tan asfixiantes y tan deseosos de abandonar este gulag y regresar a su país al que admiran su capacidad de desbaratar las maniobras dilatorias argelinas y de perfilarse como uno de los países más fiables, más estimados y más apreciados por la comunidad mundial.

Entre otros temas de Khalil R’Guibi en infomarruecos.ma

  • Campamentos argelinos de Tinduf: Lógica de insensatez

  • Argelia/Marruecos: ¿De qué tema el Polisario?

  • Argelia y su teoría complotista Ya nadie lo cree…

 

 

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